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26- 27 D 7 LOS DOMINGOS DE Antonio Rodríguez, Toñejo, al volante del camión con el que participa en esta edición del Dakar El loco invento de un loco lúcido F. DEL BRÍO El Dakar, antes París- Dakar y ahora Lisboa- Dakar, es un loco invento de un loco lúcido, Thierry Sabine, tan apasionado de su creación que perdió la vida en ella. Pero esta aventura, carrera, locura o como se la quiera llamar, es tan apasionante y engancha de tal modo, que los pilotos que he conocido y que han participado alguna vez me han confesado que siempre ha existido algún momento, cuando no muchos, que han pensado: Qué hago yo aquí dando saltos en el desierto, jugándome la vida En todos los casos, han repetido o al menos lo han intentado de nuevo. Y es el que el Dakar tiene todos los ingredientes para quienes la sangre les hierve con solo pensar en la aventura ligada al riesgo y el desafío personal. Por ello, esta carrera no ha sido exclusiva de los amantes del automovilismo, que sí han sido mayoría, pero si bajamos en la lista del orden de inscritos, los pilotos profesionales son minoría y a poco que investigemos nos encontramos con fanáticos de aventura en todas sus disciplinas conocidas. Pero, para mí, creo que el ingrediente principal y más adictivo de todos es el desierto. Quien ha tenido alguna vez un contacto con el desierto, ha conocido su extrema dureza, sus gentes y se ha embriagado con la magia de sus noches, siempre quedará atrapado. Si a ello sumas el componente de la velocidad la adicción está servida. aventurero que había intentado correr el Dakar en varias ocasiones sin conseguirlo, periodista en su vida cotidiana, Jerónimo Martín habló con Rafael Tibau, empresario y uno de los constructores más conocidos del Dakar, que llevará al rally cerca de doscientas cincuenta personas. Era la primavera pasada. Le dijo que quería hacer un equipo, y que su apuesta era que Antonio Rodríguez fuera el primer parapléjico que pilotara un camión en esa prueba. Tibau le contestó que era el proyecto más bonito que había pasado por sus manos y que le apoyaría sin reservas. Así empezó todo, hace menos de un año, un suspiro para organizar un laberinto tan complejo como el del Lisboa- Dakar, que arrancará el próximo 5 de enero en la capital portuguesa. A Toñejo, la llamada de Jerónimo Martín le cogió en Estados Unidos. -Vente, que vas a correr el Dakar. -Es una mierda de carrera. No me van a dejar- -le contestó. -Te lo juro, que estás admitido- -insistió Momo. No es que no le creyera, precisa Toñejo esta tarde en Valdilecha, con el volante del camión en sus manos. Es que me parecía tan difícil... Hay que mover tantos hilos, hay que invertir tanto dinero... El curriculum deportivo de Antonio es largo como un ovillo. El freno se maneja con la mano, con una palanca del cuadro de mandos Subcampeón del mundo de motos de agua, nominado para los premios nacionales del deporte en 2000, sesenta primeros puestos en pruebas del campeonato de España de moto- cross... Y ahora, el Dakar, el primer parapléjico que lo correrá al volante de un camión. En 1990, un accidente en el raid del V Centenario le dejó en silla de ruedas. Alguien quitó una señal del recorrido y su quad se estrelló contra una pared a tres kilómetros de la meta. Desde el primer momento supe lo que había pasado. No podía respirar, El acelerador va en el volante, y el embrague en un sensor especial ni hablar. Era como si yo estuviera en un sitio y mi cuerpo en otro recuerda. Una ambulancia le llevó al hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, y luego a Barcelona. En aquellos primeros días de dolor y angustia, se puso a ver un domingo el mundial de motos en la televisión. Ángel Nieto, que lo comentaba, me envió un saludo muy cariñoso, y desde ese minuto supe que no me iba a quedar quieto, que no podía pasar el resto de mi vida en un sofá, que volvería a competir Así fue. Sobre motos de agua. Y ahora a los mandos del Man adaptado, con el acelerador en el volante, el freno en una palanca que acciona con la mano derecha y el embrague en un sensor especial, que funciona automáticamente cada vez que el sistema detecta un cambio de marcha. Probó el camión por primera vez hace unos días, y aún lo acaricia como un juguete nuevo. Le busca los matices, sus quejidos, los botes en la parte trasera, la estabilidad. Toñejo lleva todo el año cuidándose para esa cita. En la alimentación y en el aspecto físico. Ha hecho, día sí, día no, siete kilómetros con la silla de ruedas, se ha entrenado con la moto de agua, ha hecho dieta hasta quedarse en sesenta y ocho kilos, con un aspecto afilado, sin un gramo de grasa en su cuerpo. Le han hablado de las llagas que le aparecerán en las nalgas en esas jornadas de quince o veinte horas al volante, pero lo que más le preocupa es encenderme y destrozar el camión Que la pasión le lleve a abandonar antes de tiempo. Pedro Gómez, de treinta y tres años, conducirá en el Dakar un Mitsubishi Montero 3.2 de 163 CV de serie, aunque ahora ya supera los doscientos. Un accidente de moto le dejó sin piernas a los veintidós. En su curriculum también hay pruebas de todo tipo, esa clase de deportes que el común de los mortales llamaría locuras, pero que en su caso forman parte de su vida. Al Dakar le tengo respeto, pero no miedo asegura. Muchas de las puertas a las que han llamado les han prestado su ayuda, sobre todo la Fundación del Hospital de Parapléjicos de Toledo. La gran aventura de tres héroes en el infierno de arena es mediática reconoce Momo, quien recuerda que éste es un proyecto serio, a tres años, con camiones nuevos, y no un apaño para la foto. El próximo sábado estarán en la salida de Lisboa como tres niños el día de Reyes, con la emoción y la fe de los días inolvidables.