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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura La soledad del corredor de fondo on la sensación de que nos falta el aliento llegamos a este final de año en el que editoriales, medios y autores concentran actividades, lanzamientos y presentaciones como si el día treinta y uno se acabase el mundo. Con esta especie de enloquecida metáfora de la carrera he recordado el relanzamiento de un libro que consiguió con su éxito y posterior adaptación al cine de manos del director Tony Richardson la cristalización de esta imagen deportiva para el hecho de la superación humana en cualquiera de sus campos. Una de las grandes virtudes de los libros clásicos, incluyendo los contemporáneos, es que pasen los años que pasen nos siguen sorprendiendo y pareciendo nuevos. En el caso de alguno de ellos, como éste de nombre La soledad del corredor de fondo del escritor británico Alan Sillitoe, recién reeditado, bellísimamente, por la editorial El tercer nombre de Enrique de Polanco, sucede que, además, su historia y personajes se convierten en arquetipos de nuestro tiempo, incluso lexicalizando su título como forma de una situación o sensación de desvalimiento contemporáneo. Lo curioso de este libro, ya un clásico del movimiento inglés de La Generación Airada -una mezcla de malditismo proletario con Rimbaud, reivindicaciones sociales y realismo sucio- -en el que está incluido Sillitoe, es que ni siquiera es una novela en el sentido estricto sino, más bien, un conjunto de relatos, unos más cercanos a la novela corta y otros al cuento, del que como el primero que da título al libro, El tiovivo El partido o Tarde de sábado entre otros, se extrae un tono de rabiosa modernidad y contenido político en el sentido griego de implicación con la ciudad y la ciudadanía. Irónicamente, obtendría el pre- C mio de novela Hawthornden en 1959. El espíritu de este relato que quedó como nueva forma de rebeldía generacional, aunque incluía el ingrediente de soledad que la insatisfacción y afán de superación imponen, podría destilarse de uno de sus párrafos cuando el autor utiliza la encarnadura de Colin Smith, su protagonista, y dice: Y entonces conocí la soledad que siente el corredor de fondo corriendo campo a través y me di cuenta que por lo que a mí se refiere esta sensación era lo único honrado y verdadero que hay en el mundo, y comprendí que nunca cambiaría, sin importar para nada lo que sentía en algunos momentos raros, y sin importar tampoco lo que me digan los demás Esta generación literaria vivía una dicotomía entre el interés de cambiar la sociedad, de implicarse en ella y, a su vez, recogían el testigo del escritor y filósofo anarquista norteamericano Henry David Thoreau y su famoso tratado La desobediencia civil con la suerte para su estética de que influyera más su poesía que su prosa, recordando el texto de Sillitoe el del poema de Thoreau en el que dice Un camino se bifurcaba en dos en el bosque y yo tomé el menos transitado de todos y eso me proporcionó la mayor diferencia Celebrar esta nueva edición del clásico de la editorial de Enrique de Polanco, que afina su puntería con la publicación de la desconocida- -y en boga en todo el mundo- -literatura árabe contemporánea, con autores como el magrebí Rachid O, en tiempos en que la contracultura de los jóvenes autores se está aclimatando a la mansedumbre de los circenses popes, y a la falta de contenido intelectual alguno, es necesario. Sobre todo cuando sigue siendo el teatro el baluarte de la contestación social de las nuevas generaciones, como la contundente obra estrenada en el teatro Lara, Lapidando a María de Debbie Tucker Green y dirección de Marco Carniti, a cargo de la productora teatral PasionArte, y de los actores Alexandra Fierro, María Valverde- -en un duelo interpretativo sencillamente magnífico- Juan Diego Botto, Yolanda Ulloa y Verónica Forqué, entre otros, en lo que es una denuncia brutal de la indolencia del primer mundo frente al continente africano y del desentendimiento salvo en su propio provecho y reconocimiento de los intelectuales, grupos de opinión y presuntos bienpensantes frente a los males humanos que aquejan nuestro planeta. Un espectáculo que hiere como la verdad, una reflexión para hacer en este final de año con los propósitos de enmienda, para no sentir la soledad de los corredores de fondo, al fondo de una copa de cava. FERNANDO FERNÁNDEZ Economía Un año de transición l Ibex acaba el año con ganancias pero el 60 de las empresas cotizadas sufren pérdidas. Las peores, las inmobiliarias que pierden el 43 de su valor bursátil. Será por eso que algo está empezando a cambiar en el empresariado español. Ya no disimulan el cambio de ciclo sino que publicitan sus estrategias para hacer frente a la crisis, que no es un simple catarro como afirma Vegara, secretario de Estado de Economía. Brufau se entiende con Eskenazi y le cede parte de la gestión del negocio argentino, en lo que supone un reconocimiento de que el capitalismo de amiguetes no es una exclusiva asiática ni desapareció con la crisis tailandesa. La idea de dar entrada a socios locales en las filiales extranjeras era considerada un síntoma de debilidad, si el negocio es tan bueno por qué compartirlo, pero los tiempos están cambiando y las empresas ya no se sienten tan fuertes, restringida su financiación, ni los gobiernos tan aperturistas ahora que se benefician de los elevados precios de las materias primas. Algo de las dos cosas hay detrás del anuncio de Fernando Martín, presidente de Martinsa Fadesa, de replicar la venta del 50 de la filial marroquí en los nueve países donde operan sin socios locales. Su consejero delegado Carlos Vela ha reconocido que el sector inmobiliario está atravesando su particular 11 de septiembre. A la crisis de liquidez se suman la caída de ventas y la nueva ley de suelo Nada que objetar al análisis, esta semana hemos sabido que los promotores de suelo no logran vender su stock ni con rebajas del 30 y que los visados de nuevas viviendas caen un 23 en los diez primeros meses, sino más bien congratularme porque un ejecuti- E vo en activo haya decidido abandonar el país de las maravillas y se atreva a criticar la ley del suelo de la ministra Chacón, pensada, como otras ocurrencias populistas, como si el ciclo de la vivienda fuera siempre alcista y el objetivo de la política de vivienda que el sector público se apropie de una parte creciente de las sangrantes plusvalías. Qué pronto hemos descubierto que las plusvalías desaparecen con rapidez, que se lo digan esta semana a Luis Portillo en Colonial, pero las leyes permanecen y tienen efectos perversos. Aunque cada maestrillo tiene su librillo, eso es lo que hace interesante la vida empresarial. El Santander crea una sociedad para comprar activos inmobiliarios por el mundo y pone al frente a Luis María Arredondo, ex presidente de Urbis, la inmobiliaria de Banesto, y Esther Koplowitz lejos de vender compra y aumenta su participación en FCC al 44,04 aprovechando la debilidad de la Bolsa y las ganas de realizar plusvalías acumuladas por Ibersuizas, la firma española de capital riesgo. El año económico termina con la idea generalizada en el parqué de que la crisis va para largo y tendrá efectos reales pero que, salvo una recesión en Estados Unidos, la Bolsa acabará subiendo porque la abundancia de liquidez es tal que los llamados fondos soberanos, vehículos de inversión de los países asiáticos y productores de petróleo que acumulan entre dos y tres billones de dólares según el FMI, animarán las cotizaciones. Para demostrarlo, China Investment Corporation ha invertido US $5.000 en Morgan Stanley y, Temasek Holding, propiedad del gobierno de Singapur, otro tanto en Merril Lynch. Qué tiempos estos en los que el Fondo Monetario está en bancarrota y anuncia el despido del 15 de su plantilla, los bancos americanos tiene que dar carpetazo al proyectado superfondo de US $100.000 millones y son los gobiernos de China, Dubai y Singapur quienes acuden al rescate de los símbolos del Imperio, como son los grandes nombres de Wall Street. Para que se critique la globalización. Para terminar dos buenas noticias, que estamos en Navidad. Del total de concesiones mundiales de infraestructuras ligadas al transporte, el 42 está en manos de empresas españolas, en solitario o en consorcios bajo control. La lista, publicada por Public Works Financing, la encabezan ACS y Ferrovial- Cintra. Y para que nadie tenga problemas de conciencia por no comer conejo, los elevados precios y las buenas cosechas han permitido que la renta agraria mejore un 9,8 en 2007 después de que los ingresos de los agricultores llevasen tres años sin crecer.