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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Prueba de vida: la última imagen de Ingrid Betancourt, de principios de diciembre, muestra a una mujer flaca y con gesto de derrota ministración de César Gaviria (1990- 1994) Luego saltó al Congreso agitando la bandera de la anticorrupción. Desde el principio usó un lenguaje directo, irreverente, denunciando la corrupción de las grandes figuras políticas del país. Ingrid, que en 1996 contrajo segundas nupcias con el publicista Juan Carlos Lecompte- -que estos días le celebró su 46 cumpleaños lanzando desde una avioneta a la selva miles de fotos de sus hijos- tenía una forma muy simbólica de hacer política: en una ocasión repartió condones en las calles, argumentando que la corrupción es el sida de la política en Colombia y viagra para parar a los corruptos Denunció con ahínco e incluso huelgas de hambre los vínculos entre políticos y narcotraficantes, lo que implicó amenazas de muerte y el posterior envío de sus hijos a Francia, donde hoy viven con su padre. Sus combativas actuaciones en el legislativo dieron sus frutos: para las elecciones al Senado de 1998, Betancourt obtuvo la más alta votación (158.000 votos) Sin em- AP Chávez (a la derecha) y Uribe, unas relaciones no siempre amistosas decenas de policías- -que las FARC quieren intercambiar por al menos 500 guerrilleros presos. Pese a que Ingrid levantaba tantas opiniones encontradas, lo cierto es que gracias a sus buenas relaciones con el poder el mundo se enteró del drama del secuestro en Colombia, un tema que empezó en 1933 cuando fue plagiada la hija de un industrial colombiano. Por eso lo que antes era agravio, hoy es desagravio. Ingrid fue, desde siempre, una mujer que no pasó desapercibida. AFP En París conoció a su primer marido, el diplomático francés Fabrice Delloye- -padre de sus dos hijos, Melanie y Lorenzo- -con quien se casó en 1981 y se separó en 1990. Tras ese matrimonio, Ingrid obtuvo la nacionalidad francesa que le ha ayudado tanto en esta cruzada por su liberación, pues ha involucrado al presidente Nicolas Sarkozy. En 1989 regresó a Colombia, donde trabajó como asesora de los ministerios de Hacienda y de Comercio Exterior durante la Ad- Tanta presión por Ingrid ha sido virtud y defecto. Provocó que el mundo conociera el drama del secuestro en Colombia, pero dio a las FARC un margen de negociación política bargo renunció a su cargo para lanzarse a la presidencia, momento en el cual fue secuestrada. Su secuestro ha sido el más mediático por la cantidad de personalidades que han metido baza. Jacques Thomet, quien fuera director de la Agencia France Presse (AFP) en Colombia, escribió en 2006 el reportaje Ingrid Betancourt: ¿Historia del corazón o razón de Estado? en el que cuenta cómo la familia Betancourt utilizó las relaciones sentimentales que Ingrid tuvo en la universidad con su profesor, el hoy ex primer ministro galo Dominique de Villepin, para lograr que un avión Hércules C- 130 aterrizara el 9 de julio de 2003 en plena Amazonia brasileña para rescatar a la cautiva. Aunque la operación fracasó, Ingrid causaba resentimiento. ¿Por qué sólo se esfuerzan por ella y no por las casi 400 personas que están actualmente plagiadas en Colombia? Ese sentimiento prevaleció hasta el 2 de diciembre pasado cuando, tras una mediación del presidente venezolano Hugo Chávez, rota abruptamente por su homólogo colombiano Álvaro Uribe, se logró obtener pruebas de vida de 17 canjeables, entre ellas Ingrid, de quien no se sabía nada desde el 2003. La imagen dio la vuelta al mundo. En un vídeo y en una carta de 12 páginas, Ingrid apareció flaca, muerta en vida, con el pelo hasta la cintura y un suspiro eterno que señalaba derrota. Sus palabras fueron lúcidas, inteligentes, viscerales. La vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa. Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo. Todo listo para salir corriendo. Aquí nada es propio, nada dura, la incertidumbre y la precariedad son la única constante Cada día me queda menos de mí misma Todos siguen llorando y leyendo una y otra vez la histórica carta en la que reflexiona de política, del amor, de la maternidad, de la vida. Lo triste de la historia es que mientras Clara Rojas y otros podrán ser liberados, lo que está claro es que tanta presión por Ingrid ha sido virtud y defecto. Provocó que el mundo conociera el drama del secuestro en Colombia. Pero también la volvió única: para las FARC, es la joya de la corona, la que les da margen de negociación política, la que obliga a mirarlas como guerrillas ideológicas. Por eso la soltarán la última o decidirán que muera en esa selva espesa. Vaya final.