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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE Batalla de Teruel El Stalingrado español Cuando se cumplen 70 años de la feroz ofensiva de Teruel, ésta es una ocasión para recordar uno de los episodios más duros de la contienda civil, un combate digno de la posterior guerra contra el frío y el fuego de Stalingrado POR EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA, HISTORIADOR bra una batalla de destrucción que condujo a la reconquista de la ciudad el 22 de febrero. La toma de Teruel- -la única capital de provincia recuperada por los republicanos durante la guerra- -fue el primer éxito ofensivo de la República. La esperanza de hacer de Teruel un nuevo Alcázar de Toledo resultó vana, no sólo por los imponderables geográficos y climatológicos, sino por la entidad de un enemigo que transitó desde las inexpertas milicias de la primera hora hasta el aguerrido y disciplinado Ejército Popular de la fase intermedia de la contienda. En la zona franquista la frustración se cebó sobre una víctima propiciatoria: el comandante militar, coronel Domingo Rey d Harcourt, fue acusado de falta de energía en la defensa, ya que como el mariscal von Paulus, no se convirtió en el mártir que simbolizase el sacrificio del Stalingrado bajoaragonés. La batalla de Teruel tuvo dos trágicos epílogos: tras distinguirse en la toma de la ciudad, dos batallones de la 84 Brigada Mixta del Ejército Popular que se amotinaron durante al contraofensiva del Alfambra fueron desarmados y diezmados el 20 de enero en Rubielos de Mora. Exactamente un año después de la rendición de Teruel, el obispo de la ciudad y el coronel Rey d Harcourt fueron asesinados por sus guardianes en las inmediaciones de la frontera francesa. El ímpetu del Ejército Popular comienzos de noviembre de 1937 el gobierno Negrín se planteó la alternativa estratégica a la caída del frente del Norte: el general Rojo diseñó el Plan H de conquista de Teruel con un triple propósito: desviar la nueva ofensiva que Franco estaba preparando sobre Madrid; prevenir una futura ofensiva generalizada hacia el mar que partiera de la capital bajoaragonesa, y ganar tiempo para ultimar las operaciones previstas en Extremadura, encaminadas a dividir la zona franquista en dos. Como en Brunete, el ataque convergente de una fuerza de choque distribuida al Sur (los 15.000 efectivos del XVIII Cuerpo de Ejército) el Norte (los 18.000 soldados del XXII C. E. y el Este de Teruel (los 13.500 combatientes del XX C. E. se convirtió en una descarnada batalla de conquista y desgaste, pero bajo unas condiciones climatológicas radicalmente opuestas: en medio de una densa niebla y una intensa nevada, la 11 División comandada por Líster rompió el frente el 15 de diciembre por San Blas y enlazó con la 25 División del mayor García Vivancos lanzada desde el sur, interceptando las comunicaciones hacia Zaragoza. Teruel quedó bajo fuego enemigo la noche siguiente. El 18 cayó la meseta de La Muela, reducto principal de la defensa periférica de la capital. Rotas las líneas de contención, la guarnición se recluyó en la ciudad el día 16, preparando la defensa en los edificios principales, sobre todo el Seminario, donde se refugiaron 1.750 soldados, y la zona de la Comandancia militar, defendida por dos millares de combatientes a los que se unieron unos 4.000 civiles. Franco decidió aceptar el desafío de Teruel, suspendiendo la proyectada ofensiva hacia Madrid contra la opinión expresa de A sus asesores alemanes. El día 17 creó el Ejército de Operaciones de Galicia al mando del general Aranda, y el 20 mandó otro Cuerpo de Ejército (el de Castilla) dirigido por Varela, otro reputado especialista en combates de cerco. pervivencia en los sótanos sin agua ni comida, el azote del mercado negro, los saqueos y las deserciones (combatidos con fusilamientos) y un aire helado que batía los muros abiertos y congelaba los miembros de los reclutas que, lanzados al combate con ropa de paisano, se afanaban en evitar la pérdida o el robo de una manta que era la única salvaguardia contra la muerte. Un frustrado intento de ruptura del cerco estuvo a punto de tener éxito cuando en la Nochevieja las fuerzas liberadoras quedaron a la vista de los sitiados. La 84 y 87 Brigadas evacuaron precipitadamente la ciudad, pero retornaron a sus posiciones esa misma madruga al abrigo de una copiosa nevada que frustró el avance nacionalista. Fue el momento clave en el que, según el socialista Julián Zugazagoitia, Teruel no fue de nadie por varias horas Los últimos focos de resistencia cayeron los días 7 y 8 de enero, ante un enemigo veinte veces superior. Desde la segunda semana de enero, Franco impuso en el Alfam- La ciudad de nadie Lucha casa por casa Las siete divisiones de esta fuerza de socorro fueron ampliadas continuamente, mientras que el día 23 el propio Franco animaba a los defensores la resistencia y les recomendaba el combate callejero como la táctica defensiva más apropiada. Fueron días en que los combates prefiguraron la ferocidad de la guerra de exterminio de Rusia: luchas casa por casa, minas de efectos devastadores, su- Esos días, los combates prefiguraron la ferocidad de la guerra de exterminio de Rusia. En la imagen, tropas republicanas en el frente