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23 12 07 CLAVES DE ACTUALIDAD El arrepío Un día de furia inexplicable POR ALFONSO ARMADA FOTOS CASIMIRO MORENO Nadie se explica en Oliva de la Frontera (Badajoz) qué pudo desatar la locura (el arrepío que llevó al Bueno a atacar a tres vecinos y acuchillar a su hermana, antes de caer abatido por la Guardia Civil l pueblo es blanco, sin murallas, hospitalario, pero vuelto sobre sí mismo, con casas bajas y corral trasero que se vislumbra al final del corredor, tras un vidrio coloreado, y con un piso encima, para el balcón y la palma del Domingo de Ramos, hoy proscrita por una peste navideña: papa- noeles escaladores sorprendidos en el acto. A horcajadas sobre el muro de un corral y con un pico de albañilería le vieron a José Manuel Águedo Morcillo, alias El Bueno el día en que le dio el arrepío que es como en el pueblo extremeño de Oliva de la Frontera, a un tiro de piedra de Portugal, le dicen cuando, de repente, te da por hacer algo loco La locura del Bueno, su día de furia, hizo que derramara la sangre de tres vecinos y matara de una cuchillada en el hígado a su hermana Dolores y él cayera fulminado, de un balazo de la Guardia Civil, cuando no quiso atender a razones mientras repetía al agente: La ley es que te tengo que matar En el barrio olivero de La Nora, donde vivió y murió, y en toda la villa de 5.700 almas que viven del ganado, el alcornoque y una siderurgia de nueva planta, nadie se explica el porqué le dio por aplastarle la cabeza a Toy un yorkshire ladrador, pero inofensivo, y matar a dos pavos antes de emprenderla con tres vecinos y consumar el fratricidio. Encinar tras encinar, tierra de toros y de cerdos de estampa oscura, de los que comen bellota y viven a su albedrío hasta que les llega su hora, lo primero que asoma entre cerros solitarios es la torre de 30 metros, renacentista y barroca, del santuario de Nuestra Señora de Gracia, que anuncia y domina el pueblo de Oliva de la Frontera, por donde, como dice Felipe Vellarino, el cronista de la villa, no se pasa. A Oliva hay que E venir Y al llegar, un día frío, de cielo de plomo, es un irónico Felices fiestas suspendido sobre la carretera que viene de Villanueva del Fresno y va a Jerez de los Caballeros el que da la bienvenida a un pueblo que parece deshabitado, hasta que se entra a la tibieza de El Español, donde sólo hombres juegan a las cartas, hacen la tertulia, leen el ABC y miran con recelo al forastero. De ahí arranca el Paseo de las Palmeras y ahí se yergue la iglesia de San Marcos, donde todo se celebra y la muerte es un acontecimiento. Lo clava Georges Simenon en Los fantasmas del sombrerero Es curioso ver cómo en una casa, cuando se alteran los ritos, todo adquiere fácilmente un aire de catástrofe Como la que se desencadenó el 17 de diciembre en la que el bueno de José Manuel, de 37 años y sin oficio estable (ora peón de albañil, ora ayudante de enterrador, ora temporero de la tierra) compartía con su madre. Una casa como otras, bien enjalbegada y con naranjo cuajado en la trasera. La noche del sábado empotró su coche contra una caseta de la feria y en vez de mandarle a los calabozos, como antiguamente se hacía comenta Manuel, el enterrador, le mandaron a casa y añade: Era muy nervioso, siempre como desencajado En el nicho del Bueno, el 120, una solitaria corona de claveles y crisantemos amarillos ya mustios: Tu madre y hermanas Quedan dos. El de su hermana, el 244, en otra avenida del camposanto municipal, donde reposan los restos del Siempre como desencajado Lo clava Georges Simenon en Los fantasmas del sombrerero Es curioso ver cómo en una casa, cuando se alteran los ritos, todo adquiere fácilmente un aire de catástrofe más ilustre vecino, el pintor Timoteo Pérez Rubio, marido de Rosa Chacel, que murió en el exilio, está oculto por ocho coronas. Dolores fue incinerada en Badajoz, y el miércoles trajeron sus cenizas. Dos amigas le lloran. Hubo dos funerales por deseo de la familia de Javier, su viudo. Primero el de Dolores, con la iglesia llena. Luego el del Bueno, con media entrada. No se cruzaron los féretros. El párroco, Juan María Suárez, que a sus 63 años lleva 22 de cura de Oliva, no se explica el suceso. Porque el Bueno tenía muy buena relación con su hermana, que era la pequeña. Es evidente que hubo un trastorno El apelativo le venía al fratricida de familia. Lo cuenta Francisco Romero, campesino jubilado de 73 años: Ese muchacho desde que le parió su madre estaba picado. El padre era bueno, bueno. Como su abuelo, que era carabinero, y le peinó la cabeza a un contrabandista de un disparo A los mochileros- -los contrabandistas- -le han dedicado un monumento. La noche del domingo le vieron llamando a la puerta de la abuela de Aurori, una muchacha de 26 años. Y en la mañana del lunes, muy temprano, a la de sus padres. Pero la madre, a quien preguntó si la chica tenía novio, escamada, no le abrió. Al repiao como en Oliva le dicen a quien no está en