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16 12 07 VIAJES Punta del Este, entre la playa y el bosque El primer balneario del Cono Sur cumple un siglo. Una península verde entre playas bravas y mansas donde recalan lobos marinos. Y donde el cemento aún permite que el verano se deslice por los bosques hasta el agua alumbrando uno de los últimos paraísos costeros americanos POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: DIEGO PIUMA Verano austral Un toro que mira al Este, en Piriápolis, donde nada es casual ara los recién llegados del frío septentrional, el verano austral es el mejor regalo de Navidad, aunque los villancicos chirríen a oídos del turista de otras latitudes que saborea una caipirodka- -vodka y caipiriña- -bajo la sombrilla de un chiringuito- -aquí les dicen paradores- -de José Ignacio, Solanas, La Barra o Punta Ballena, en donde las historias de naufragios españoles, tesoros piratas nunca encontrados, conquistas y prohombres tientan a las emociones. También en Punta del Este, desde la blanca arena de la playa brava- -que mira al océano, mientras la mansa, al oeste, lo hace al Río de la Plata- bajo el cálido sol de estos primeros días del estío uruguayo, no es difícil imaginarse el paso de los grandes cetáceos que en septiembre se acercan a estas costas para aparearse. Y observando la Isla de Lobos, justo enfrente, a esas horas crepusculares cuando se marchan los últimos bañistas, se siente el concierto de los más de 300.000 ejemplares entre lobos y leones marinos que bajo una nube de gaviotas habitan una de las reservas mundiales de estas especies. Incluso es posible descubrir, en los días de calma chicha, las chimeneas del transatlántico español Ciudad de Santander que naufragó el 25 de mayo de 1895 entre el islote y la orilla, ante la mirada de los lobos, y que dio pie a otra historia, la de la Virgen del Santander- -que no era otra que la del Carmen, que se venera en Maldonado- -y que la nave llevaba en sus entrañas. Por su puesto, no falta quien cree ver en ella el simple relato de un milagro: no se produjo un solo ahogamiento. Mucho antes, a la isla que descubriera en 1516 Juan Díaz de Solís se la llamó Isla de San Sebastián de ARGENTINA P 0 Km 100 N BRASIL URUGUAY Buenos Aires Río Montevideo de la P lat a Maldonado Punta del Este Cádiz para ser más tarde Isla de los Pargos e Isla de las Corvinas Lo de Lobos vino después, cuando los indios se comieron a Solís, no se sabe bien si literal o metafóricamente, tal y como se ha escrito, y, de regreso, su tripulación alcanzó el islote para conseguir agua y comida: cazaron 66 lobos, las únicas proteínas, entre ácidas y dulzonas, que ingirieron los marinos en su travesía de vuelta a España, y sus pieles se exhibieron y vendieron en el mercado de Sevilla como piezas exóticas. Se ha documentado que el aceite de estas focas fue utilizado desde 1724 en el sistema de iluminación de Maldonado- -el departamento al que pertenece Punta del Este y uno de los 19 en que se divide Uruguay- La explotación lobera dependió directamente del Rey de España, a través de la Real Compañía Marítima hasta 1808. Hasta 1992 la matanza no se paralizó- -sólo entre 1873 y 1900 se sacrificaron a 454.000 animales- Por eso parece mentira que no haya prendido en sus genes la defensa a dentelladas ante la presencia de cualquier humano y que, frente a todo pronóstico, su mansedumbre sea tal, que amén de sus visitas continuas a la costa esteña, de aquí salgan lobos para todos los zoológicos y circos del mundo. León marino en el puerto de Punta del Este macho mide hasta 2,30 m. y pesa 340 kg. E cercana Isla de Lobos hay 130.000 ejempla además de 190.000 de lobo fino