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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE l tipo, rojo como un tomate y descompuesto después de escupir hijas de puta y otras lindezas mezcladas con perdigones de baba, se toma un par de segundos, mira con odio a las enfermeras y se pasa el dedo índice por el cuello. Éstas llaman a seguridad del hospital y acuden un par de vigilantes jurados. El agresor vuelve rabioso a la habitación donde está su hermano ingresado. Quería que le cambiáramos la cuña, pero estábamos agobiadas con otras tareas más urgentes. Le pedimos que tuviera un poco de paciencia No era la primera vez que el sujeto insultaba al personal de este hospital madrileño, pero nunca había llegado tan lejos, a las amenazas de muerte. Horas después se oyó una escandalera al final del pasillo. El tipo y su pariente rodaban por el suelo enzarzados en una pelea. Tuvo que acudir la Policía nacional y llevárselo. Una de las enfermeras estuvo varios días de baja a causa de un ataque de nervios. El caso no tiene la categoría de noticia. Probablemente, ni de chisme de hospital. Como mucho se comentó durante un par de días en la planta y se fue apagando, como un eco. Porque es el pan nuestro de cada día para miles de profesionales españoles de este sector. Según un reciente estudio del Consejo General de Enfermería, un 33 por 100 ha sufrido una agresión física o verbal en los últimos doce meses. En concreto, 2.998 enfermeros fueron atacados físicamente en este periodo. Los responsables han sido los propios pacientes (47,3 por 100 de los casos) sus familiares y acompañantes (49,8) y otros individuos sin identificar (2,9) Las causas más citadas, la frustración de no ver satisfechas sus expectativas de atención sanitaria en cuanto a tiempos y pruebas (41 por 100) el desacuerdo en valoraciones o diagnósticos (27) y la no aceptación por parte del personal de demandas específicas (12) E nuestro país. El atasco termina por cabrear a la gente, que pide atención inmediata. Es preciso montar un buen sistema de información que tranquilice a los pacientes y sus familiares. Cambiar el modelo. Eso requiere invertir en la formación de las enfermeras continúa Rodríguez. Al mismo tiempo, mejorar los sistemas de seguridad, con cámaras y efectivos de vigilancia. No es de recibo que haya individuos que quieran fumar en urgencias junto a bombonas de oxígeno y monten una bronca cuando les llamas la atención. Por desgracia, la respuesta de las administraciones es más bien fría. Hasta que no haya una desgracia no se producirá una reacción El psicólogo sueco Heinz Leymann, uno de los grandes gurús del psicoterror laboral (hasta su muerte, en 1999, atendió a casi un millar de víctimas) realizó el siguiente diagnóstico: En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada en un tribunal A las agresiones al personal sanitario hay que añadir una lacra que ha adquirido la categoría de epidemia: el mobbing Hace un lustro, el informe Cisneros III, realizado por la Universidad de Alcalá de Henares y el Sindicato de Enfermería (SATSE) revelaba que una de cada tres enfermeras era víctima de acoso; el 80 por 100 decía padecer problemas físicos por este motivo, y un 32 por 100 refería secuelas graves o muy graves para su salud. El caos organizativo, el peso específico que tienen las mujeres en esta profesión (con una proporción de 9 a 1 con respecto a los hombres que, por cierto, también están en la línea de fuego) y la dependencia jerárquica múltiple son factores que explican el hostigamiento. Las cosas están igual, o peor reconoce Iñaki Piñuel, autor de Mobbing. Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo (Sal Terrae) y director de los informes Cisneros. Un sanitario atenazado por el miedo no funciona bien, su cerebro sufre un cortocircuito, una indefensión aprendida se sabe a merced de cualquiera y su sistema nervioso está siempre en alerta Al contrario de lo que pudiera parecer, el mobbing no lo sufren los mediocres, La epidemia del mobbing Respeto, una medicina incluso para los sanos Composición: un 10 por 100 de paciencia; otro 10 de amabilidad; un 30 de tranquilidad y un 50 por 100 de paciencia. Dosis: tantas veces como sea necesario. Contraindicaciones: ninguna Hace unos meses el cartel empapeló las paredes de hospitales españoles. El respeto es el único medicamento de uso recomendado aun cuando no se esté enfermo Compartió espacio con otro en el que se da un listado de afrentas que no se arreglan con agresiones: Que me den cita para dentro de un mes, que me atiendan en el pasillo, que no estén los resultados... Una campaña del SATSE bien acogida por los enfermeros y la administración, pero... ¿sirvió de algo? Es una llamada de atención a los usuarios: la confianza mutua es un principio esencial para que exista una buena relación con los sanitarios. Si se rompe, todos salen perjudicados reconoce María José García, portavoz del sindicato. El problema exige, sin embargo, medidas más contundentes, empezando por eliminar las carencias de un sistema que pone nervioso al enfermo, que acaba pagándolo con otra víctima, y mejorando los mecanismos de protección de los profesionales. Ahora da la impresión de que esto funciona como en el chiste: ¿Cuánto me cuesta darle una guantada? Pues tome el doble, que le voy a dar dos sino los brillantes. Los psicópatas organizacionales van a por los que no son sumisos, los librepensadores, los solidarios, los carismáticos. Las enfermeras, al desarrollar una labor asistencial y humanitaria, tienen una actitud conciliadora; no desarrollan barreras. Son víctimas perfectas. El hostigador se las arregla para enconar a todos contra uno: a ése envidiamos, a ése odiamos añade Piñuel. A veces jefes, habitualmente compañeros, siempre manipuladores que actúan en la sombra, estos individuos sin escrúpulos ningunean, aíslan, asignan misiones sin sentido, cargan de trabajo (o todo lo contrario) gritan, insultan, se mofan... para tapar sus propias deficiencias. Iñaki Guerrero, psicólogo especializado en mobbing habla de una terrible espiral: Las víctimas creen que nadie es perfecto, buscan las razones de sus fallos, aumenta la ansiedad, disminuye el rendimiento, cometen más errores... Lo esencial para escapar es creer, primero, que ellas no tienen la culpa; después deben controlar las emociones, evitar las reacciones violentas e intentar trasladar la inseguridad al acosador Hasta aquí, el rearme moral. ¿Y qué hay de la extirpación del tumor? Las organizaciones tienen que implementar protocolos anti violencia partiendo del principio de tolerancia cero. Es la única forma de acabar con la impunidad de los acosadores propone Piñuel. Allí donde se imponen medidas de sanción a los culpables- -incluyendo los cómplices y testigos silenciosos- -y de protección a las víctimas, los casos caen a cero, porque los malos podrán ser muy malos, pero no son tontos La Ley de Igualdad de Género aprobada en marzo obliga a estos protocolos. Además, el Gobierno maneja un borrador de la reforma del Código Penal para tipificar el delito de acoso psicológico en el trabajo, que incluye penas de cárcel y de inhabilitación profesional. Pero falta pasar del papel a la decisión. Entretanto, detrás de la inicial M se esconde una tragedia real: Trabajaba en un organismo público. A causa del brutal acoso sufrido a manos de mis compañeros tuve varios accidentes laborales y fui expulsada. No hubo evaluación de riesgo: simplemente fui considerada una persona inestable, casi una lunática. Ahora estoy en tratamiento psicológico por estrés postraumático y he puesto una demanda a la empresa: quiero reivindicarme como profesional. Quiero recuperar mi empleo. Lo hago por mí y por otros estigmatizados que eran los mejores, los más trabajadores Protocolo anti violencia Recursos y formación Hay un problema de fondo importante: la frustrada posibilidad de conseguir un derecho de forma inmediata señala José Ángel Rodríguez, vicepresidente del Consejo General de Enfermería. El nivel de exigencia de los usuarios españoles ha subido mucho en los últimos años sin que los recursos hayan mejorado en la misma proporción. De todos modos, eso no justifica las agresiones La tensión se hace más dramática en el servicio de urgencias, donde se mezclan pacientes con patología banal con otros que sufren averías serias. Un panorama clásico en los hospitales de El Gobierno tiene encima de la mesa un borrador de la reforma del Código Penal para tipificar el delito de mobbing que incluye penas de cárcel. La decisión se hace esperar