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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE ción fraternal es divergente. Hermann asegura que es cierto que tenemos diferencias de gustos, por eso cuando nos vemos tratamos de evitar estos temas, para no generar discusiones en la familia Según Carlos, podemos tener visiones distintas, pero las expresamos y eso demuestra que vivimos en democracia Lo cierto es que todavía se retratan en familia, pero a regañadientes y para aparentar que no han perdido las buenas costumbres. Soy militante del Partido Comunista de Venezuela desde que tenía 12 años. Y estoy con Chávez desde 1988 (cuando comenzó a conspirar hasta 1992, año en que dirigió su intentona golpista) cuenta Carlos Escarrá a D 7. Es el menor de los cinco hermanos. En mi familia nos queremos mucho. No hay división. Voy a ser el padrino de boda de mi sobrina, la hija de mi hermano Hermann afirma, aunque reconoce que por el asunto de la reforma constitucional decidieron darse un paréntesis de silencio. Hermann, en cambio, relata desde su domicilio en La Lagunita: Hace unos años, sufrimos aquí un intento de secuestro, ordenado por un grupo de senadores. Mi hermano ni siquiera llamó para interesarse por nosotros Casado con una mujer de ascenden- Hermann Escarrá, chavismo le suena a fascismo ABC Prohibido hablar de Chávez en casa L. V. La familia Toro Hardy, muy conocida en el ámbito petrolero y diplomático venezolano, también está dividida, pero, para evitar mayores fracturas, acordaron prohibir hablar de política en casa, porque por encima de todo está la familia Tal es el precepto de obligado cumplimiento que subraya el analista del mercado del petróleo José Toro Hardy: Tenemos diferencias políticas y de opinión, pero no permitimos que éstas nos lleven al extremo del conflicto De su hermano menor, el embajador de Venezuela en Madrid, Alfredo Toro Hardy, prefiere no hacer comentarios por el cargo que ejerce en el gobierno de Chávez. Alfredo es un diplomático de carrera que ha servido en las Embajadas venezolanas en Brasil, Chile, Estados Unidos, Reino Unido y, ahora, en España. Está casado con una mexicana, que no es chavista, y tiene tres hijos, que a su vez son también de diverso color político. Cuando estamos reunidos en familia ni tocamos el tema político. No nos dejan hablar. Hablamos de cualquier otra cosa menos de política reitera José, para cuyos hijos, sin embargo, no rige tal prohibición, ya que todos ellos son de la misma tendencia opositora que su padre. EPA cia española, recibe a ABC en su casa con un plato de jamón y otro de queso y una botella de cava catalán con los que pasar su discurso legalista. Alejado de la realidad, quizá tanto como Carlos, se aleja del curso de la historia. En las pasadas semanas, resultaba sorprendente ver a los dos hermanos por televisión: a uno, defendiendo la reforma chavista; al otro, despotricando contra el proyecto totalitario del dirigente revolucionario. Ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Carlos defendía la democracia socialista Hermann, por el contrario, señalaba desde el Comando Nacional de Resistencia que la reforma suena a fascismo Y así todo el rato. Respecto a su hermano, Carlos señalaba que es un gran tipo, muy inteligente, pero Hermann en lo que no es bueno es prediciendo el futuro. Normalmente se equivoca Y así fue, pero también él erró: Tras el fracaso en el referéndum, donde su propuesta fue rechazada por apenas 200.000 votos, Chávez anda ahora con el sol sobre la espalda pues su mandato termina en enero de 2013. Carlos no cree en derrotas e insiste en el proyecto frustrado. La mitad votó a favor del socialismo. Estamos iniciando un proceso de estudio y formación para llegarles a otros sectores de la población. Hace año y medio sólo un 14 por ciento estaba de acuerdo con el socialismo, y ahora subimos a un 50 por ciento. Seguiremos en la calle tratando de informar sobre las bondades del proyecto. Sabemos de los errores que cometimos. Nos dedicamos más a combatir lo que señalaba la oposición dice. La Constitución vigente permite que por iniciativa popular se recoja el 15 por ciento de las firmas de la población para solicitar de nuevo la reforma constitucional y esa es la tarea que va a impulsar Carlos Escarrá a despecho de su hermano y de todos los que votaron no En algo coinciden todos quienes han estado en clase con Carlos Escarrá: jamás nombra a su hermano. Tampoco habla de política, a menos que lo pinchen. Aun así, de setenta alumnos que tenía en su clase este año, sólo le quedan quince. Los demás prefirieron cambiar de aula. Los Escarrá encarnan la profunda complejidad de Venezuela, un país cada día más mágico. Ambos reconocen sus diferencias, y las sobrellevan. Son tan iguales y tan distintos que Carlos es hincha del Caracas, mientras que Hermann es seguidor del Magallanes: ambos equivalen al Madrid y al Barça en el béisbol venezolano.