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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE conozco a nadie, que estando en ese lugar, haya querido marcharse. Excepto uno- -vuelve a reír- yo. -Aunque entonces, nadie creyó que yo iba a renunciar. -Yo sí lo creí. -Pues pertenece usted también a un club de privilegiados. Porque estamos muy poco acostumbrados a que se respete la palabra que se da. Pero yo estuve durante ocho años en el sitio en que más me gustaba estar. Y por eso me siento muy agradecido. Hubo momentos duros... y durísimos. Pero lo que cuenta es el balance final. -Usted ha escrito: Cuando lleguen los momentos malos que llegarán, no te quejes. No te quejes nunca. Es una falta de cortesía ¿Cortesía? -Bueno, quejarse es una falta de educación. Lo importante es tener la determinación de remar contra corriente. -Y dice en su libro: cuando tengas que remar contracorriente, hazlo. La vida no está hecha para los que sólo aguardan el viento a favor Y desde luego, usted ha remado con todos los huracanes desatados. -Muchas veces. Incluso ahora con este libro. Porque hoy lo que prevalece en Europa es el relativismo, la ausencia de creencias, de valores y de principios. Y había que decir: ese es un mal camino. Lo que hace falta es refundar los principios, y defenderlos. Y saber que la libertad y la responsabilidad son las dos caras de la misma moneda; que cada acto produce su consecuencia. Quizás una de las tareas que yo puedo hacer, desde la experiencia, es explicar esto, especialmente a los jóvenes que son quienes van a construir el futuro. -A mí me llama la atención cuando veo a quienes han sido presidentes de gobierno, en ese ir y venir continuo, en un permanente deambular- -conferencias, libros, consejos de administración... -Pienso que puede haber dos razones: conservar el alto nivel económico que tenían, tan agradable, o algo todavía más necesario: llenar el vacío que les queda. -Puede haber de todo... Pero ese no es mi caso. Yo tengo una actividad muy intensa fuera de España, por una razón: porque me tengo que ganar la vida. -Y otra vez, su carcajada- Bueno esa es una cuestión económica, pero también trabajo mucho, porque me gusta trabajar. Es agotador a veces, desde luego. Por eso hay que combinar distintas actividades: la enseñanza, las conferencias, la participación en distintos grupos... La verdad es que cruzo demasiado a menudo el Atlántico. -Pero usted afirma que lo que Para lo que se avecina en España y para lo que España va a necesitar, yo me fío de Rajoy más le gusta es estar en su casa... O sea que lo estará pasando fatal. -No, no. Lo estoy pasando muy bien. Lo que procuro es estar mucho en mi casa, cuando estoy en España. -Y después de haber estado en lo más como usted me explicaba, ¿no cuesta mucho bajar a pie de calle? ¿No deberían los presidentes de gobierno llevar detrás un esclavo romano, como los emperadores, recordándoles que siguen siendo hombres? -Depende de cada uno. Pero sí cuesta. Sería absurdo decir lo contrario. Y dejar de ser presidente voluntariamente a los 51 años, claro que cuesta. Aunque supongo que si lo dejas porque pierdes las elecciones, y no por propia voluntad, todavía cuesta más... Pero te tienes que acostumbrar. El problema está en que si tú has asumido esa decisión, debes aceptarla. Yo no me retiré de la política para decir al cabo de un año: ahora vuelvo. Lo hice para emprender una nueva vida. Y por lo tanto dedico todos mis esfuerzos a esa vida. Lo cual no quiere decir que no haya Es amigo mío. Pero Bush tiene un problema: Hay mucha gente que sólo puede vivir contra él. Sin embargo, yo pienso que la política de expansión de la libertad es la correcta dificultad y que te puedas despojar totalmente de lo que has sido. Porque siempre sigues siendo lo que has sido. Y tus opiniones todavía cuentan y valen, y son pedidas, o son rechazadas. Pero hay que tomarlo con normalidad. Y si tienes unos principios y la casa en orden, eso ayuda; pero si uno no concibe otra vida más que estar en el ejercicio político, entonces lo pasa muy mal. ¿Y usted concibe otras cosas? -Pues en ello estoy. Cuenta que se encierra en su despacho con la música, moderna, eso sí, a todo volumen... Y lee mucho, muchísimo pero siempre historia y ensayos. Y el cine lo ve en los aviones que, hoy por hoy, son casi su estancia más habitual... Y ya se sabe, -y se ve- que continúa practicando los deportes... Por lo demás, trabajar; ir y venir, y trabajar; dar tantas conferencias, sus clases en Washington, y desde enero también en Monterrey... y trabajar; entusiasmarse con su editorial Gota a gota que ha creado... Y aunque no parece un hombre muy dado a los embelesos, dicen sus colaboradores, que le cambia la cara y se embelesa cuando habla de sus nietos. Por fin, una debilidad. Sin embargo, tiene uno la sensación que esos rasgos, más humanos, en José María Aznar apenas interesan o pasan desapercibidos. Que sus partidarios lo añoran como presidente, pero no sienten una gran curiosidad por la persona. Quizás porque lo ven como un hombre cerrado, controlado, probablemente frío, a quien, egoístamente, acudirían otra vez para que les saque sus castañas del fuego. -Es usted muy realista. -Reflexivo... Y realista también. Me gusta afrontar la vida como es. Solucionar los problemas requiere analizarlos. No asustarse con ellos. Esa es una de las cualidades que requiere el liderazgo. Un líder político no debe mirar para otra parte cuando viene un problema. Ahora en cambio, se vive pendiente de los sondeos de opinión. La regla general es no debemos de tener problemas, no existen los problemas, no hablamos de problemas y- -se ríe- -no resolvemos los problemas. Y claro, los problemas siguen creciendo. Le pongo un ejemplo: la situación educativa en España es muy llamativa. Todos los informes internacionales dicen los mismo. Bueno, pues las decisiones que se toman son justo las contrarias que aconsejan estos informes. Luego estás agravando el problema, por no afrontarlo. Le pongo otro ejemplo de actualidad: ¿Qué cree usted que interpreta la banda terrorista ETA, (Pasa a la página siguiente)