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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE -Con absoluta naturalidad, porque forma parte de mi vida. Pero me da pena esa postura intelectual tan corta de contra Aznar vivíamos mejor ¿Es que es imposible vivir sin referirse a Aznar, o Aznar es imprescindible en su vida? -Algo le afectará... -Eso le afecta sólo al que odia. A mí simplemente me llama la atención. Sobre todo me llama la atención que después de estos años, retirado de la política activa, haya gente que no pueda vivir de esa manera sin mí. -De todas formas, Sr. Aznar, parece como si hubiera una maldición de La Moncloa. Es demasiado dura la salida de nuestros presidentes. Sólo se libró Calvo Sotelo, quizás porque La Moncloa apenas tuvo tiempo de tomarle las medidas. -No hay maldición de La Mon- cloa... Es una característica del país. Siempre se ha dicho que los españoles tienen una cierta incapacidad para reconocer el mérito ajeno. Por eso somos un país necrófilo, que ensalza a los muertos. Todos los países son lo que son, con sus características positivas y negativas; y debemos reconocerlo con absoluta tranquilidad. Y además un gobernante no puede vivir esperando gratitudes, porque la vida precisamente está llena de ingratitudes. Cuando Churchill, después de ganar la Segunda Guerra Mundial, perdió las elecciones, dijo: Todas las grandes naciones son ingratas Ese es un consuelo muy inteligente y probablemente cierto... Y yo le aseguro que no he sentido ninguna ingratitud. Lo que siento personalmente es mucho agradecimiento. Me han dado la oportunidad de ser Presidente de España. Me he retirado voluntariamente, no me ha retirado nadie. Y sé que durante estos últimos años he sido objeto de una persecución y de una cacería, como no lo ha sido nadie en España. Mi amigo Vargas Llosa me dijo que era inconcebible. Pero aquí estoy. Y estoy muy bien. Y al mirarlo, no lo dudas. Te dice que ha sido objeto de una cacería y que es consciente del odio que despierta, como si hablara del pronóstico del tiempo para el fin de semana. Y tienes la seguridad de que la falta de afectación es absolutamente cierta. Y entiendes entonces que ser un político nato o llevarlo en la sangre, como afirma, significa precisamente que la sangre no se le altera como al resto de la humanidad. Y que se nace político o sólo puedes aspirar a ser un simple sucedáneo. -Dice usted que para dedicarse a la política hay que acostum- brase a la soledad. -El camino de la decisión es un camino de soledad. Todos los demás tienen un burladero. Pero las decisiones del presidente del gobierno son las últimas, y no le queda un burladero que lo proteja. Si a un presidente le da miedo que lo abucheen, como hemos visto recientemente, no se le puede dar la confianza para que gestione una crisis importante. No sabrá hacerlo, porque será incapaz de soportar la presión. Un gobernante debe tener el coraje suficiente para saber también aguantar los malos ratos. El liderazgo se demuestra soportando y aceptando nuestra propia responsabilidad. Yo no perdono la frivolidad en la política. No la acepto. Porque en el ejercicio de la política se juega con los intereses ajenos; con la esperanza, las ilusiones y las ambiciones de los demás. -Usted dice que ya está al margen de la política activa. Se ríe: Y es verdad ¿No la añora? -No. Si sintiera añoranza, volvería... No. Y más como está la política en España en estos momentos. He estado 25 años en la política activa; 15 liderando el Partido Popular; 8 presidiendo el Gobierno. Ya no siento añoranza. Los españoles fueron tan generosos que me hicieron presidente a los 43 años. Y a los 51, aún pude empezar una vida nueva. Hombre! lo que no me van a quitar nunca es que yo lleve la política en la sangre ¿no? Y en la cabeza... Y que me guste... Y que pueda opinar sobre ella, aunque mis opiniones despierten esas reacciones. Yo fui un gobernante que quiso cambiar las cosas. Y eso evidentemente provoca olas a favor y alguna marea en contra. Pero sinceramente, no tengo ninguna voluntad de volver a la vida política. ¿Porque le pesan más los malos momentos que los buenos? -No. Es cuestión de que ese momento ya pasó. Mi vida política ya fue. Y estoy muy satisfecho de ella, con mis aciertos y mis errores. Si usted me pregunta: ¿está usted a disposición de su país? Estoy a disposición de mi país, y de mi partido, y de mis principios. Pero no tengo ni el más mínimo deseo de participar en la vida política española. ¿Y no le gustaría cumplir los proyectos que usted dejó sin acabar? -En la política hay que acostumbrarse a que unos empiezan los proyectos, otros los desarrollan y otros los terminan. -Vuelve a reír- -y otros vienen después y los estropean. Yo no se si he contado alguna vez, pero se lo digo ahora, que un político europeo me dijo: Nosotros mirábamos (Pasa a la página siguiente)