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16 12 07 EN PORTADA Aznar Mi vida política ya fue POR: JOSEFINA DEL ÁLAMO FOTOS: IGNACIO GIL o tengo delante de mí, lo miro y, sin lanzarle todavía la primera pregunta, sé de antemano que sus respuestas provocarán ampollas. Con independencia de lo que diga, sus muchos entregados se sentirán satisfechos y reconfortados. Pero los otros, la otra mayoría, removerán sus reproches, interpretarán sus palabras y, si no encuentran argumentos nuevos, volverán a agitar como siempre las banderas del Prestige, Irak y el 11- M. ¿Cómo habrá logrado este hombre concitar tantos odios? La verdad es que resulta poco accesible y aparentemente frío. -Sólo hay que recordarlo en medio de su atentado, saliendo de aquel coche destruido con la mirada al frente, sin demudar el color- y que no siempre ve lo que tiene delante; y que siendo sinceros, el boca a boca de la prensa ha extendido que la simpatía no está entre sus virtudes manifiestas. Pero como decía un comentarista: Oye, yo no elijo a un Presidente del gobierno para que me sonría; sino para que me garantice un buen futuro Y después de todo, la imagen sobresaliente de José María Aznar es aquella, en alguna intervención en el Congreso, cuando sin sonreír desplegaba autoridad y firmeza. Pero además, para muchos es el mejor jefe de gobierno que ha tenido la democracia española; el que enmendó la economía, rebajó los impuestos y remontó el paro. Para los otros, es el que sin justificación le arrebató el poder al partido socialista, pretendió disponer del curso de los ríos o reformar las reformas anteriores; el que nos involucró en las Azores y, encima, se atrevió a tratar casi de igual a igual- -pies sobre la mesa incluidos- -al jefe del imperio... de esos también odiados norteamericanos. Hasta ahí podíamos llegar. Y haga lo que haga, y diga lo que diga, sus hechos y sus respuestas vendrán siempre a espolear esas dos posturas antagónicas. De modo que aquí está con sus afirmaciones, su seguridad, sus errores y sus aciertos. De modo que, remedando a Pirandello, y sin otra solución: Así es, si así os parece -Cuando pedí su entrevista, Sr. Aznar, me dijeron que usted sólo quería hablar de su último libro Cartas a un joven español para evitar los temas polémicos. -Es que el libro está lleno de temas polémicos. -Pero además, un periodista amigo me comentó: ¿Evitar la polémica? Que se desengañe. No lo va a conseguir. Mira: si te L Lo que siento es agradecimiento. Me han dado la oportunidad de ser presidente de España recibe con un Buenos días muchos saltarán indignados ¿Qué ha querido decir? ¿Qué se esconde detrás del buenos días? Y otros supuestamente de los suyos, criticarán que no está haciendo ningún favor a su partido, porque a Rajoy le convendría más un buenas tardes que un buenos días Y lo siento mucho, Sr. Aznar, pero me temo que ese periodista llevaba razón. -Esa es una cuestión existencial que tiene poco remedio. Lo que me asombra es que todavía haya gente con tan poca cabeza, obsesionada en si intervengo o no intervengo... Pues mire, en septiembre de 2003 yo entregué todas las responsabilidades del partido a Mariano Rajoy y desde entonces no he vuelto a intervenir jamás; ni siquiera en una reunión del partido. ¡Hombre! Por supuesto ni me corto el cuello ni me corto la lengua. -Se ríe con ganas- Esa es la verdad. Lo que intento es ser cuidadoso con mis opiniones, sobre todo ahora, cuando el debate político en España no es precisamente de altura, sino de bajura... Debate en el que no quiero participar. -Pero opine lo que opine, usted sabe que va a provocar bastante rechazo. Incluso a veces me parece que lo odian. -A mí también. ¿O sea que es usted consciente de ese odio incontrolado que provoca en algunos? -Si, soy consciente. ¡Vaya! ¿y cómo lo sobrelleva? No conozco a nadie que sea presidente del gobierno y no le guste serlo. Cuando usted oiga decir a alguien Estoy deseando que esto se acabe... No le haga caso