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D 7 9 12 07 Estudió Medicina con la intención de trabajar en el trópico y en la ayuda humanitaria (para ello, realizó su residencia en Medicina de Familia y estudió en Londres Medicina Tropical) Cuenta que, por aquel entonces, intuía que estaba haciendo lo correcto; hoy ya sabe que acertó de pleno. A bordo de Médicos Sin Fronteras (MSF) ha recorrido diferentes zonas del mundo para atender situaciones de emergencia: epidemias, catástrofes naturales, conflictos armados... Desde 2006 es la presidenta en España de MSF, una organización que, hoy, lucha por mantener su identidad y, sobre todo, su independencia GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Paula Farias PRESIDENTA DE MÉDICOS SIN FRONTERAS- ESPAÑA No distinguimos bandos. Tratamos a las personas, no las juzgamos ISABEL GUTIÉRREZ- -Cuando por vez primera se interviene en una gran crisis, ¿una está preparada para lo que se va a encontrar? -Para las cosas nuevas, nadie está preparado. La cuestión es cómo reaccionas ante un mundo tan diferente, donde tus referencias son otras. Crees que sabes mucho, y no sabes nada. ¿Cuáles son sus herramientas para salir adelante? -Las manos, el fonendo y la intuición. -En situaciones de emergencia, van allí donde les necesitan, pero ¿nunca se quedan durante un plazo más largo? -Ahí está nuestro dilema. Nos dedicamos a la ayuda humanitaria, que es un concepto que aquí no está bien entendido. Se confunde con el desarrollo, con la cooperación, pero no hacemos ni lo uno ni lo otro. Lo nuestro es la asistencia a una población en un momento de crisis: un terremoto, una epidemia, un conflicto... -Es decir, que lo suyo es la intervención rápida y precisa. -Sí, eso es lo que sabemos hacer bien: somos los primeros en llegar porque toda nuestra infraestructura está enfocada a la inmediatez. Además, nuestra financiación, a través de donantes particulares y de socios, nos da independencia a la hora de decidir. ¿Hasta qué punto son capaces de plantarse en una zona de conflicto con libertad? -Siempre hay que negociar la entrada. Por un lado, vamos tras una evaluación; por otro, ya estamos presentes en muchos países, lo que nos permite un traslado rápido de una unidad a un lugar cercano donde ha estallado la crisis. También hay mucho networking contactos en múltiples sitios. Pero, ojo, los accesos hay que negociarlos no sólo con las autoridades oficiales; también con distintas facciones de una guerrilla, llegado el caso. ¿Cuesta ser neutral? -Mire, cada vez es más difícil mantener nuestra imagen de neutralidad e independencia, y no Solidarios e indignados No es lo mismo caridad que solidaridad. La caridad parte de una concepción del mundo de superioridad: ayuda a los pobres con regalitos. Nosotros tratamos de despertar la solidaridad. Creemos en el individuo. Estamos muy alejados de ese mundo pasivo en el que funciona eso de mira qué buenos que somos... De buenos nada: somos gente muy indignada, que quiere hacer cosas con energía y en positivo SIGEFREDO por nuestra parte, que seguimos haciendo lo mismo; sino por parte de otros actores que se están apropiando del discurso humanitario. Ejércitos que pervierten el concepto ayuda humanitaria ¿Cómo se defienden de eso? -Reivindicando una y otra vez, negociando constantemente, explicando quiénes somos y quié- nes no somos. Pero en este asunto no sólo se trata de ejércitos; también hay un buen número de organizaciones que se meten bajo ese paraguas: organizaciones financiadas de manera institucional, muchas por el gobierno norteamericano, que tienen una implicación política de la que carecemos. ¿Y Naciones Unidas? -En Naciones Unidas se ha establecido un plan de reforma sobre el llamado Integrated Approach para coordinar la ayuda y todas las ONG deben estar bajo su paraguas. Eso en principio no está mal, pero es que ahora se plantean coordinar esa ayuda supeditándola a unos intereses terceros: democratización de un determinado territorio, el desarrollo de una zona... Eso va contra nuestro mandato. Entendemos que la ayuda humanitaria es un acto apolítico y que no va asociado a un segundo objetivo. Nuestro objetivo es el ser humano que vive en una situación de crisis. Punto redondo. Nos acusan de arrogantes e individualistas, pero lo que tenemos claro es que no vamos a integrarnos en eso. ¿Y también consiguen evitar los juicios morales? ¿Atienden igual a una víctima que a un verdugo? -No distinguimos bandos y en las negociaciones, a veces, para atender a la gente más reprimidas, tenemos que atender a la otra parte. Los nuestros no son hospitales de guerra para combatientes, pero si viene alguien con heridas de guerra, le auxiliamos como a cualquiera. Quienes no entran en nuestros hospitales son personas armadas. Nosotros tratamos, no juzgamos. -Ustedes cuentan con miles de colaboradores en los países donde intervienen. ¿Cómo es su entendimiento con ellos? -Hay que saber dónde vas, hay que comprender el contexto, hay que abrir los ojos y las orejas... Occidente suele pecar de arrogancia. Yo pienso que es una cuestión de actitud: no hay que creerse en posesión de la verdad y hay que ver al otro como a un igual.