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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Rechazo a permanecer consciente unque no lo sabía entonces, siempre seguí las sugerencias para quinceañeros de Fran Lebowitz, incluso mucho antes de tener quince años y de saber quién demonios era Fran Lebowitz. Una de esas sugerencias, la última: Mantente firme en tu rechazo a permanecer consciente durante la clase de álgebra. Estoy en condiciones de asegurarte que el álgebra no existe en la vida real Comprobado. Es verdad que nosotros no dábamos clases de álgebra (que era cosa de los niños de las series de televisión americanas que, además, no iban a cursos sino a grados) Nosotros teníamos clases de matemáticas en general pero lo mismo da. Tan bien mandada es una que era ver asomar un número y caer en un coma inducido. Por el número o cualquier cosa que se pareciera. Hasta el punto de que tuve que aprobar las matemáticas arrastradas de 1 y 2 de BUP en COU porque de otra manera no podía ir a la universidad. Los únicos números que me gustan son los de las Rockettes (esa larguísima fila de piernas subiendo y bajando a la vez siempre me deja sin habla, mucho más que Gadafi haciendo camping en Lisboa) Así que si llegan y dicen que los chimpancés tienen mejor memoria fotográfica y numérica que los universitarios me lo creo (me llegan a pillar para participar en el estudio y nombran director de la NASA a alguno de los monos por comparación) Hay un 39 por ciento de estadounidenses que no cree que el hombre venga del mono. Seguramente están en lo cierto. Yo a veces también dudo que vengamos del mono. Si los monos son tan listos ¿cómo es que hemos salido tan tarugos? El informe Pisa también debería tomar como objeto de estudio a los chimpancés. Todavía A La baronesa Thyssen aplazó por unas horas sus desvelos urbanísticos y familiares tre las dos. La comparativa es únicamente por su coincidencia en el tiempo y su manera de interpretarse a la hora de acudir a una gran cita. Para gustos los colores y para estilos los de estas dos mujeres que son como la noche y el día. Como diría la Campos, apueste por una. También apuestas se hacen algunos sobre la curiosa relación de Gonzalo Miró y Eugenia Martínez de Irujo. Que si duermen juntos, que si cenan separados... No quieren hablar de sus cosas pero sus caras les delatan. Por cierto, la duquesa de Montoro está encantada en su nueva casa que tiene junto al palacio de Liria que ha decorado en plan diseño y con enormes fotografías en las paredes y que cuenta hasta con un ascensor que comunica las dos viviendas. Así no hay quien la pille. Noche de chicos guapos fue la que organizó la revista GQ para entregar sus galardones anuales a los hombres del año. Entre los elegidos algunos como Carlos Herrera, los diseñadores de Dsquared o Alejandro Amenábar quien me adelantó que ya está preparando su próxima película cuyo rodaje comenzará en primavera. El cineasta asegura que las únicas estrellas que aparecerán en este filme serán las que brillen en el cielo puesto que en el reparto no figurará ninguno de los pesos pesados con los que ha trabajado anteriormente como pueden ser Nicole Kidman o Penélope Cruz. Anuncia que esta película no tendrá nada que ver con sus trabajos anteriores, que espera estrenar en otoño de 2009 y que volverá a trabajar con Belén Rueda en El mal ajeno filme que dirigirá Óscar Santos y que él producirá. Y hasta aquí puedo leer. Homenaje cariñoso y lleno de amigos fue el que recibió la periodista que más sabe del Vaticano, Paloma Gómez Borrero en la IX edición de los premios ECI las Mujeres y el Vino. Fue en el transcurso de una cena en el restaurante El Rincón de Goya donde Gómez Borrero recibió su trofeo de manos de Nieves Herrero y donde Andrés Viyuela le entregó un Matusalén que Paloma prometió beberse esa misma noche cosa que, como era de esperar, no hizo. En la mesa imperial que se preparó para la cena estuvieron desde la condesa de Romanones a la duquesa de Fernandina pasando por la actriz María José Cantudo, Yolanda Flores o Soledad y Carmen Jara. De premios y repartos se nos subirían más los colores. Seguro que los monos también leen mejor. Pero no sólo mejor que los adolescentes o individuos en edad escolar, mejor que cualquiera. Es verdad que el nivelazo de los chiquillos enfrentados a la lectura y la comprensión de textos es tremendo pero no tengo muy claro que el de los mayores esté a un nivel muy superior. Los escolares españoles de ahora quizá también siguen a Fran Lebowitz, pero en algo que ella no ha planteado: se han mantenido firmes en su rechazo a permanecer conscientes en cualquier clase. Decía Hitler que todo aquel que va y pinta el cielo verde y los pastos azules debería ser esterilizado. Vale que el sátrapa de Hitler no es un elemento intelectual de referencia pero, sin necesidad de pintar y vulnerar la sacrosanta figuración en el arte, hay gente que lee cielos verdes donde no los hay y pastos azules donde nunca se pretendieron. Gente esterilizada para la lectura y la comprensión. Gente que parece normal. Es la lectura bárbara de la que habla mi admirado Alejandro Rossi en su Manual del distraído Escribió este mexicano nacido en Florencia que la sátira y la ironía se confunden con la ambigüedad y la indefinición y que para esos despistados habría que escribir como en un pentagrama, indicando con un garabato los momentos paródicos o los pasajes donde se intenta la burla También señalaba lo sospechoso del humorismo, que sólo se reconoce en los dibujos de las tiras cómicas donde a los ricos se les representa calvos y con monóculo. El lector malacostumbrado está encadenado a la lectura bárbara, al lenguaje reducido a registros mínimos. Pero un lenguaje amputado corresponde siempre a un pensamiento trunco terminaba. Amén. Que hacen el estudio Pisa a los adultos presuntamente educados y el informe les sale igualmente torcido. Si existe el pensamiento único también existe la lectura única. Sólo hay que ver los comentarios que hacen personas sin faltas de ortografía sobre una noticia leída en la edición electrónica de un periódico. O las cartas donde se pone verde a alguien porque ha escrito no sé qué en un artículo. A veces no encuentro de donde sacan según qué cosas. Y se trata de textos sencillitos. No son ni el Ulises de Joyce ni el manual de instrucciones de la tele. Piensa antes de hablar. Lee antes de pensar es otra de las sugerencias para quinceañeros de la Lebowitz. Pero que lean bien. Sirve para todos. Incluso para los que no son tan listos como para descender de los monos.