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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Datos prácticos Línea: Servicio Especial Rápido La Habana- Santiago de Cuba. Distancia: 1.000 kilómetros. Duración teórica: catorce horas. Precio para turistas: 42 euros en primera, 35 euros en turista. El billete se puede comprar el mismo día del viaje y hay que pagarlo en divisa o peso convertible (1 euro equivale a 1,32 CUC) Venta de billetes: Estación La Coubre (Habana Vieja) Imprescindible presentar el pasaporte y el visado. Salida: Lunes, miércoles y viernes. Uno sabe cuando sale, pero nunca cuando llega comentan los viajeros en el momento de salida, puntualísima, del Rápido da viajero recibe un bocadillo de jamón cocido y un botellín del refresco nacional, Tu Kola Hay que esperar a las dos únicas paradas en Santa Clara y Camagüey para poder comprar bocadillos, queso fresco o café (imprescindible llevar taza propia) a los vendedores ambulantes. El tren avanza a ritmo caribeño. Parece ir bailando por las vías y, cuando acelera demasiado, da tales saltos que se ve obligado a reducir la marcha antes de volver a coger velocidad. Pasadas las cinco de la madrugada se detiene en Camagüey con dos horas de retraso. La mitad del pasaje se apea y deja sus asientos a nuevos viajeros con destino a Santiago. Tras una parada de veinte minutos, la máquina se pone en marcha, pero tras avanzar unos kilómetros se detiene. Decenas de pasajeros del coche cinco llegan a la carrera en busca de asientos en Primera. Una de las ruedas de su coche tiene problemas y lo van a tener que desenganchar para poder seguir. Hemos ponchado, es el único país en la tierra donde los trenes son capaces de ponchar bromean unos y otros. Cuatro horas después, el coche cinco descansa en vía muerta. Algunos viajeros de Camagüey que permanecían dormidos se frotan los ojos al observar que se ha hecho de día, pero siguen en la ciudad donde se habían montado. La luz del día permite apreciar el paisaje salvaje, verde y frondoso del oriente cubano. Pequeñas aldeas de campesinos salpican un recorrido que transcurre sin más incidentes hasta Santiago. No hay quejas, ni reclamaciones; de poco sirven en la complejidad burocrática del sistema. Los pasajeros cogen sus maletas y se apresuran a abandonar el tren donde han pasado las últimas veintidós horas. Un sol espléndido y la música de la estación les esperan en la antigua capital de isla. Son las cuatro de la tarde y el Rápido ha vuelto a hacer de las suyas al acumular siete horas de retraso. Habana- Santiago TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN. LA HABANA Bailando por las vías Ese rápido que llega tarde Le llaman El Rápido pero avanza a ritmo caribeño con agravante cubano. Sus incidencias son innumerables. Amén de retrasos múltiples y misteriosos frenazos, éste parece ser el único tren al que se le ponchan las ruedas: así lo cuentan los viajeros para explicar lo inexplicable de su última parada ompañeros viajeros, por favor, cuidemos lo poco que tenemos La revisora da la bienvenida a los pasajeros del Servicio Especial Rápido que cubre la línea entre La Habana y Santiago de Cuba con una serie de instrucciones para la conservación de los coches de segunda mano que la compañía francesa SNCF vendió a Ferrocuba hace sólo seis años, pero que han envejecido de forma acelerada. Desde hace dos años, además, estos coches de color metálico, ventanas oscuras que no se pueden abrir pese al calor caribeño, pero provistos de potente aire acondicionado, son guiados por máquinas traídas de China. Uno sabe cuando sale, pero nunca cuando llega. Esa es la norma de la casa comentan los viajeros en el momento de la salida, puntualísima, de la estación central de la capital. A las siete de la tarde, el Rápido se adentra en la no- C che e inicia un trayecto de casi mil kilómetros que, sobre el papel, debería hacerle llegar a las nueve de la mañana a Santiago. Las averías, los cruces con otros trenes y el deficiente estado de conservación de las vías, sin embargo, hacen que el horario no se cumpla casi nunca. La adquisición de los vagones franceses hizo que los responsables de la línea iniciaran una campaña en la que devolvían el importe del billete- -60 pesos para los cubanos (menos de tres euros) 60 CUC para los turistas (unos 42 euros) -cada vez que no se llegaba puntual al destino. Poco tiempo después del inicio de la campaña, esta se tuvo que anular por inviable. El ferrocarril de La Habana a Güines fue la primera Los viajeros de Camagüey que permanecían dormidos se frotan los ojos al observar que se ha hecho de día, pero siguen anclados en la misma ciudad en la que tomaron el tren línea de trenes en operación en el mundo hispano y la sexta en todo el mundo, incluso antes que en España. Inaugurado en 1937, supuso todo un espaldarazo para la economía de la isla y en pocos años comenzaron a tenderse líneas a todos los rincones del país completando una extensa línea ferroviaria que en la actualidad necesita una reforma urgente. Es más barato que el autobús, es el único motivo para viajar en tren señala un estudiante de Medicina de Camagüey. Los esfuerzos e inversiones del estado no han servido para ganarse la confianza de los usuarios, que prefieren el transporte por carretera. La espuma de los sillones sobresale de las fundas que un día fueron de color granate, pero que hoy están casi negras por el uso y el sudor. Y a las pocas horas de viaje un intenso olor a orín proveniente de los servicios se apodera del coche y no lo abandona ya hasta el final del trayecto. No hay vagón restaurante. Ca-