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9 12 07 VIAJES La artesanía en madera es un clásico en Bohemia, como en esta tienda de Cesky Krumlov Luz de fiesta En diciembre, Bohemia vive en estado de Navidad En el centro de Praga hay un mercadillo en cada plaza. Y en la región se acumulan las postales de luz y leyendas TEXTO Y FOTOS: JUAN FRANCISCO ALONSO Cuento de Navidad en Bohemia n el diciembre de Bohemia a las cuatro apenas queda un rastro de luz. Y a eso de las diez parece madrugada, con los adoquines alfombrados de rocío. Hay mucho tiempo para fabular. En la noche del 5 al 6, el pasado jueves, por ejemplo, las calles se llenaron de ángeles y demonios, y de personajes vestidos de San Nicolás, el hombre bueno que reparte regalos a los niños que lo merecen y deja a los malos en brazos de los diablillos. Durante unas horas, los enviados del infierno andan sueltos por estos pequeños pueblos, por las plazas abrazadas por edificios renacentistas de los siglos XV o XVI, por las tabernas en las que se beben cervezas de medio litro sin pestañear, por ciudades mágicas como Trebon, Cesky Krumlov y, por su- E puesto, Praga. El pasado fin de semana comenzó el Adviento en Bohemia, se encendieron las luces. Una hilera de personas abrigadas hasta las orejas caminaba a media tarde del domingo, ya noche cerrada, hacia la plaza de Cesky Krumlov, fundada en el siglo XIII, una bellísima y bien conservada ciudad medieval a orillas del Moldava, que perteneció a tres de las grandes familias de la región, los Rozmberk, entre 1302 y 1611, los Eggenberg y los Schwarzenberg. Caía una lluvia finísima, y el árbol de Navidad aún estaba a oscuras. El mercadi- En Praga se cuentan diez mercadillos en otras tantas plazas céntricas. En todos ellos sólo se venden productos tradicionales. El plástico made in China está prohibido llo, sin embargo, hacía rato que había alzado su telón. Olía a castañas asadas, a dulces con almendras. En un escenario, una coral de voces blancas empezó a interpretar villancicos y canciones populares mientras dos sacerdotes esperaban a pie de escalera para bendecir el momento. Cuando lo hiceron, quizá media hora más tarde, el árbol se encendió como por arte de magia. La Navidad es una de las grandes fiestas de este corazón del sur de Bohemia, un lugar que empieza a colarse en la agenda de los turistas que quieren brujulear más allá de Praga. Cesky Krumlov está incluida en la lista del patrimonio mundial de la Unesco, y su castillo es el segundo más importante de la República Checa, después del de Praga, con no menos de trescientas estancias, incluidas las habitaciones de los Rozmberk, decoradas con bóvedas de madera y murales renacentistas. El paseo desde el puente que cruza el Moldava, caudaloso y esta semana todavía libre del abrazo del hielo, nos traslada al Medievo sin necesidad de cerrar los ojos. Abundan los objetos de madera en las tiendas, y la artesanía local en el tra-