Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
9 12 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Emociones ay quien ha visto bronco a Manuel Marín en el discurso con el que el Congreso conmemoraba- -que no celebraba- -el aniversario de la Constitución, pero la mayoría de los que andábamos por allí le vimos fundamentalmente emocionado. Deja el Congreso de los Diputados sin haber logrado su objetivo de reformar el reglamento y de ver concordia entre los adversarios, de ver consenso para resolver de forma conjunta los grandes asuntos de Estado. Además, es probable que Marín deje el Congreso con cierto sabor amargo aunque no lo reconozca. No son maneras anunciar a bombo y platillo el nombre del candidato a sustituto cuando Marín ocupa todavía el cargo y aún no había anunciado su decisión de abandonar la política. Por tanto, discurso bronco, no: emotivo. Pero para emoción, las muchas vividas en esta semana de duelo. Especialmente impactante fue la frase del padre de Fernando Trapero, mi hijo se mantuvo con vida hasta que detuvieron a sus asesinos palabras propias de un guardia civil, como lo es quien las pronunció. Y emotivas las lágrimas no solo de los familiares de Raúl y Fernando, sino también las de sus compañeros, mujeres que han tenido que demostrar mucho coraje para vestirse el uniforme verde, y hombretones recios que, sin embargo, no tenían complejo en demostrar abiertamente sus sentimientos, su consternación, su desgarro personal. Como ha sido emotiva la reacción de Francia, colaboradora ejemplar de los cuerpos y fuerzas de seguridad españoles en su lucha contra ETA desde hace años: ante el asesinato de los dos guardias, el gobierno francés dio instruc- H ciones taxativas de ayudar a la detención de los asesinos: mil quinientos policías galos recibieron la orden de ponerse de inmediato a la tarea. A ellos se sumaron los guardias civiles y la policía española, que trabajan sobre el terreno para vengar a los compañeros muertos, pero sobre todo para intentar que los terroristas sean total y definitivamente borrados del mapa. Empezó siendo emocionante la Decepciona que Rato deje la política sin haber recibido ni una llamada de la dirección de su partido EPA manifestación del pasado martes, con las declaraciones de unidad de los dirigentes políticos. Que aparecieran por la puerta de Alcalá personalidades de muy distintas siglas de alguna manera hizo olvidar allí, sobre el terreno, la ausencia del presidente de Gobierno. Sin embargo, el pueblo sabio no se emocionó ante la convocatoria y no la respaldó como se esperaba: no se creyó la supuesta unidad de los políticos y se quedó en casa. A la emoción inicial siguió una frustración que se palpaba en la fría noche madrileña. Y es que los desencuentros están a la orden del día en estos días, valga la redundancia. Y además, en las filas de un mismo partido. No deja de ser decepcionante que una de las mejores cabezas del PP, Rodrigo Rato, haya concretado ya su pase a la empresa privada sin haber recibido ni una sola llamada de la dirección de su partido. No ya para ofrecerle nada, sino simplemente para decirle cómo te va a la hora del regreso, que sepas que aquí, en el PP, tienes a tus amigos. Y cierto desencuentro se vive en el PSOE: si Bono supiera el regocijo que provocó en algunos de sus compañeros de partido el desmentido que hizo Moncloa a su comentario de que tenía la intuición de que Zapatero no prolongaría su mandato más allá de dos legislaturas, a lo mejor no se mostraba tan sonriente respecto a su futuro. Probablemente es uno de los socialistas con mayor capacidad de sumar votos... pero no acaba de conseguir el respaldo interno que le llevaría a las alturas. Lo comprobó en sus carnes cuando Zapatero le ganó por la mínima un congreso que creía ganado y hoy, mal que le pese, el escenario no le es mucho más favorable.