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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE tor se refería a los numerosos casos de cataratas sobre los que poco se podía hacer si no se intervenía. Y así lo hemos hecho. Solicitamos un camión a Nissan, que nos cedió el que utiliza en las competiciones. Y una vez asegurado el transporte, nos dedicamos a buscar todo el equipo necesario para convertir el local de la escuela de M Hamid en un verdadero quirófano oftalmológico. De nuevo contamos con la colaboración de Transmediterránea para cruzar el Estrecho. Y una vez más, el Ayuntamiento de Madrid nos cedió una unidad de Samur, y al mismo equipo de personas: el doctor Alfonso Morán y los técnicos María del Carmen Castillo y Daniel González a los que se sumaron los voluntarios Luis Sirgado y Pablo del Brío. Solicitamos a la Comunidad de Madrid las medicinas. Y la Agencia Regional de Inmigración y Cooperación nos compró un magnífico microscopio oftalmológico que donamos a la Fundación Hassan II pour les Marocains résidant à l étranger La empresa Visionlab nos ayudó económicamente y se comprometió a enviar a cada paciente las gafas que necesitase, con su graduación exacta. Y Alcon nos proporcionó el Faco emulsificador un aparato sofisticado, caro e imprescindible para operar de cataratas. Hubo sorpresas y positivos casos curiosos, como el de la empresa madrileña de trasteros Extraroom, que nos cedió uno de sus depósitos en el centro de Madrid que sirvió como centro logístico. Sin olvidar a todas esas personas anónimas que nos ofrecieron una colaboración que, en ocasiones, no hemos podido canalizar, ya que hubo un momento en el que nos vimos desbordados por tanta generosidad. Mujeres de todas las edades fueron atendidas por los oftalmólogos y en la improvisada clínica del Samur del Ayuntamiento de Madrid o el de una voluminosa hernia abdominal en una mujer que requiere intervención quirúrgica que no está en nuestras manos. Alguna sí se hizo, como la extirpación de un par de quistes en un anciano, realizada por la doctora Odalys Francis. El doctor Morán y su equipo no paran de atender pacientes, la mayoría mujeres. Algunas de ellas, embarazadas, llegan hasta a solicitar una intervención para abortar. En las mujeres los casos más reiterados son los gastrointestinales, óseos y dolores de cabeza, en tanto que en los niños son numerosos los problemas respiratorios. Están tan poco habituados a los fármacos, que su efecto es inmediato y de resultados sorprendentes. También pasó por nuestra clínica la persona de mayor edad de la población, un hombre del que sólo saben que tiene más de 100 años. El doctor Morán le hizo una exploración completa y, aparte de los achaques propios de la edad, no le encontró nada preocupante. Seguro que volveremos a verle el próximo año. Anécdotas, muchísimas, la mayoría positivas, pero algunos casos se han quedado clavados en nuestros corazones, como la incertidumbre de un bebé con problemas cardiacos y la tristeza en los ojos de su jovencísima madre, casi una adolescente, que nos miraba implorando una solución que no estaba en nuestras manos. También desde el año pasado estábamos asombrados de las cicatrices que presentaban algunas personas, que según nos contaban se las habían hecho el chamán para curar les de sus dolencias, aunque nadie nos quería decir dónde se encontraba el chamán. Al final llegamos a saber dónde vivía. Fuimos a verlo y no tuvo ningún reparo en contarnos cómo aplicaba las enseñanzas que había recibido de su abuelo y su padre y ahora el transmitía a uno de sus hijos. Casi cincuenta operaciones de cataratas se realizaron en el desierto Intervenciones complicadas Vivimos días apasionantes en M Hamid. Por la relación de pacientes visitados el pasado año, ya teníamos identificadas a las personas que precisaban cirugía. Así que, desde el primer día, el doctor Parejo y Olivia Bago pudieron hacer las primeras operaciones, al tiempo que los optometristas María Muñiz, Juan García y José Breijo, con dibujos pintados sobre un cartón, realizaban las primeras graduaciones de vista de los pacientes visitados por el resto de oftalmólogos. Todos esperábamos al segundo día para comprobar los resultados de las intervenciones. Todas fueron positivas, aunque su recuperación era más lenta de lo habitual. Comentaron los cirujanos que la mayoría de las cataratas eran hipermaduras, lo que complicaba la intervención y causaba más edema de lo habitual, motivo por el que algunos pacientes no Varios bebés fueron atendidos por el equipo de voluntarios de Samur comenzaron a ver hasta pasados dos o tres días. También tuvimos algunos problemas con pacientes que habían perdido totalmente la visión en un ojo, que sólo aceptaban operarse de ese y a los que fue imposible convencerles de que podía ser necesario actuar sobre ambos ojos. Una satisfacción muy especial la obtuvimos cuando visitamos a Marian, la adolescente que el pasado mes de junio llegó ciega a Madrid, y que tras ser operada volvió a la kasbah, donde pudo ver por vez primera a su madre y hermanos. Marian parece otra persona, ya no depende de nadie para desplazarse, estudia y no deja de sonreír. Mientras, en el área de atención del Samur los pacientes se agolpan. Hay casos preocupantes porque carecemos de medios para ayudar. Es el caso de una valvulopatía en un bebé de quince días