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9 12 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Hitler La gestación del mal (Viene de la página anterior) so. Los alemanes cifraban su identidad en la educación. Y Alemania era la nación más alfabetizada del mundo cuando desencadenó la solución final Hijo de esa contradicción es un hombre, ese epítome de maldad según Mary Fulbrook, que en realidad no produjo ninguna idea original. Su llegada al poder se inspiró en la marcha sobre Roma de Mussolini y el sistema de campos de exterminio lo copió de Stalin. De la exaltación del líder heroico al mito racial, del antisemitismo al Volk (pueblo) como comunidad, del ataque al intelecto a la subordinación del individuo, al cientifismo y a la mejora de la raza, todo estaba ya en el pensamiento antirracional que va del romanticismo al III Reich. Lo que hay en Hitler, según los expertos, es un aprovechamiento magistral de ese acervo. Fuera de la histeria del escenario, Hitler se revelaba vulgar, sin una sola de las características raciales que tomaba por superiores, bastardo de un tiempo turbulento en el que vio la desaparición de cuatro imperios tenidos por imperecederos. Él mismo destruyó a Austria, Checoslovaquia y Polonia, entidades que no existían cuando iba al colegio. Sólo en aquel caldo de cultivo emponzoñado pudo llegar a ser determinante la oratoria de un indocumentado rencoroso. La historia inmediata sobre la que se irguió su figura estaba hecha de crispación social, radicalismo izquierdista y derechista sobre el telón de fondo del desplome de la vieja organización germana. La originalidad de Hitler tal vez esté en su inigualable percepción del estado de las cosas y de los medios a su disposición; así como del modo terrorífico de llevar a cabo sus ideas. También su hablar: mucho y mal pero con pasión, necesitado de escucharse para convencerse y seguir avanzando. Característica fue su defensa al tiempo que desprecio de las masas, de las que se siente guía y para cuyo pulso parecía poseer un instinto sismográfico. El documental El dinero de Hitler de Ingo Helm, descubrió además a un avaricioso, anhelante siempre de regalos en metálico de magnates, del partido o de las arcas del estado. Nació humilde pero nunca trabajó, aunque lampó por varios oficios antes de intentar dominar el mundo. No bebía y presumía de asceta, no se le conocían más vicios que sus crímenes. Y nunca perdería la oportunidad de hacer sonar la caja emitiendo sellos propios o imponiendo el Mein Kampf como regalo de boda obligado en el partido- -lo que le reportó una fortuna que hoy sería el equivalente a unos 50 millones de euros. Historiadores y judíos alemanes están indignados con la escenificación de Mailer y al crítico del Spiegel le produce grima la pretensión pseudo- religiosa No se puede prohibir a un artista que aborde a Hitler opina el vicepresidente de los judíos alemanes, Salomon Korn, pero el arte nunca logrará un entendimiento del fenómeno, más bien servirá como distracción quien quiera abordar el tema debería considerar cuáles son sus auténticas intenciones Es estúpido concluir que Hitler se convirtió en monstruo porque mató algunas avispas en su infancia La biografía de referencia de Ian Kershaw sobre Hitler ya dice que los viejos esfuerzos por hallar en el niño al perverso que se escondía en el dictador asesino se han revelado poco convincentes También el recientemente fallecido Werner Maser, que escribió Hitler, Leyenda, Mito y Realidad tras descubrir el registro médico y eclesial de la familia Hitler, intentó acabar con esa mitomanía. Pero Mailer considera que la historiografía ha fracasado a la hora de explicar el fenómeno de Hitler y ahora sería la hora de que la literatura intente una aproximación a la historia desde un nuevo enfoque. Hitler sobrepasa la comprensión humana, para mí la única explicación es la existencia del demonio... Hitler es la mayor proeza del demonio contra Jesucristo concluye. Más rigor La raíz del mal no ha sido extirpada de Europa. En la imagen, marcha de un grupo de neonazis en la localidad de Seelow AFP Riendo sobre la tumba Un monstruo de la literatura se encara con un monstruo de la historia, escribe Le Point, pero lo que parece haber salido es un libro mostrenco. La crítica ha vapuleado la novela, pese a reconocer que entraña tramos narrativamente impresionantes, el retrato del padre es vivo y poderoso, pero sus fallos serían perversos e incluso ridículos para el Guardian. El intento de horrorizar y entretener a la vez es tan atrevido como contraproducente para el Independent. El escritor intentaría implantar técnicas del realismo mágico en la tradición de la novela educacional, lo que queda en parodia. Mailer parece tener problemas para establecer y mantener el punto de vista del narrador- -el demonio o sus lacayos- -y su ubicua posibilidad de reencarnarse o penetrar más de una mente a la vez es menos que convincente para el aturdido lector. El autor parece interesado en el resultado de un incesto pero deja por abordar tal vez lo más importante: cómo tal producto, saliese de donde saliese, pudo contagiar irracionalmente a una sociedad tan cultivada como sobresaturada de rencor. Lionel Shriver, del Telegraph, informó de que habría añadido The Castle in the Forest a su lista de los peores libros que he leído La Literary Review londinense concedió a la obra su tradicional premio a la peor escena de sexo por su descripción del posible encuentro incestuoso entre los padres de Hitler. El escritor Norman Mailer EPA