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9 12 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Consumo ¿Quién teme a la cesta de la compra? Abastecerse cuesta un potosí y los consumidores se ven obligados a montar estrategias para llegar a fin de mes: ofertas, marcas blancas, circuitos de compra... Así se afronta la subida del coste de la vida TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTOS: JAIME GARCÍA arrio de San Fermín, distrito de Usera, Madrid. Un barrio modesto y obrero, casi un pueblo autosuficiente- -con sus tiendas de alimentación, bares, peluquerías, colegios... -levantado en la década de 1960 en el sur de la gran ciudad. Tiene el aspecto de los decorados de la serie de televisión Cuéntame pero las salas de juegos recreativos han sido sustituidas por establecimientos chinos de todo a cien y por locutorios para inmigrantes. Los vecinos de toda la vida conviven con los recién llegados del extranjero. Aquellos, ya con una edad a cuestas, aprendieron a mirar cada peseta en los tiempos difíciles. El redondeo que B trajo el euro les escandalizó. Hoy no ganan para sobresaltos cada vez que posan la mirada en los rótulos de los precios de artículos de primera necesidad. La tertulia en el mercado de la calle San Fortunato, uno de los más populares del barrio, es monotemática. Así se hace más amena la espera en la cola, pero también se calientan los cascos unos a otros. En esto no hay distinción de sexo, raza, filiación política o futbolística: a todos les cabrea por igual que les toquen el bolsillo. Una clienta le dice al tendero que hay que ver cómo te pasas Señora, a mí me lo ha subido el proveedor, así que se lo tengo que subir a usted Ya le contesta la mujer. Pero tú no pierdes, la diferencia la pago yo Quiero ese tomate Las frutas y hortalizas han sufrido el arreón del IPC. La imagen es de un mercado madrileño Antes con 50 euros te hacías el tour completo: ibas a la carnicería, a la pescadería y llegabas a la frutería. Ahora es imposible cubrir todas las etapas se queja Constantina, una de las vecinas de San Fermín. La leche está en boca de todo el mundo- -después del verano, el litro ha experimentado una subida de 20 céntimos- pero lo cierto es que se ha encarecido todo: el pan, la carne, las conservas... El pescado estaba más barato en septiembre que en junio; por desgracia, durante las últimas semanas ha tomado impulso. Y algunas verduras y hortalizas se han disparado. Los tomates han subido entre uno y dos euros el kilo, dependiendo de la calidad. Las lechugas cuestan el doble: de 90 céntimos han pasado a un 1,60 euros. Hoy te dan cuatro cebolletas por un euro, que no lo valen. Es una desvergüenza Ante esta situación, las estrategias de los consumidores son muy variadas. Hay quien se hace medio kilómetro para ahorrarse cinco céntimos. Otros, a su pesar, bajan un escalón. En una carnicería del barrio venden un kilo de mus-