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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE en distintos lugares de Francia han sido identificados por los etarras como objetivos a través de las imágenes transmitidas por la televisión. Desde la perspectiva de los terroristas el asesinato de agentes españoles dedicados a la vigilancia y seguimiento de etarras en Francia supondría un crimen con un gran valor propagandístico. Al mismo tiempo el temor a una dura respuesta por parte de Francia ante un escalada terrorista en su territorio, contenía los planes asesinos contra policías franceses y otros objetivos de esa nacionalidad. Ello no impidió que en circunstancias determinadas los terroristas tirotearan a varios gendarmes, como ocurrió en 2001, hiriéndoles de gravedad. Preocupante negociación Un sospechoso etarra es detenido en la localidad francesa de Quezac en noviembre de 2006 AFP FRANCIA Y ESPAÑA CONTRA LA BANDA ETA A medida que sintió la intensificación de la presión policial y judicial a ambos lados de la frontera, ETA pasó a considerar la realización de atentados mortales en el país vecino E l asesinato de Fernando Trapero y Raúl Centeno ha puesto de manifiesto la enorme relevancia que Francia tiene en la lucha contra ETA. A lo largo de las últimas décadas la organización terrorista ha utilizado el país vecino como territorio para organizar su infraestructura logística y financiera, sirviendo además de refugio para sus activistas. Desde sus orígenes las actividades de la organización terrorista revelaron un carácter transnacional que en los últimos años ha sido confrontado mediante una eficaz cooperación entre el Estado francés y el español. Aunque durante la transición hacia la democracia el gobierno francés se mostraba reacio a brindar el apoyo requerido para la férrea persecución de la banda al otro lado de la frontera, la situación cambió entre los años ochenta y noventa. La consolidación del proceso de democratización en España alumbró diversos Rogelio Alonso Profesor de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos acuerdos que impulsaron la cooperación policial y judicial entre dos países miembros de la Unión Europea afectados por el terrorismo etarra. La creación de equipos de investigación conjuntos, permitiendo a agentes de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad trabajar en Francia bajo la supervisión de la policía francesa, incrementó notablemente los índices de eficacia de la lucha antiterrorista. Fruto de esa acción concertada se han alcanzado elevados y muy satisfactorios porcentajes de procesamientos y sentencias, tanto aquí como en Francia. La desarticulación de la cúpula de la banda en Bidart, en 1992, y la detención del dirigente etarra Mikel Albizu y otra destacada terrorista como Soledad Iparragirre también en Francia, en octubre de 2004, constituyen otras dos muestras de la eficiencia derivada del trabajo co- Fin del santuario ordinado de los dos Estados en la lucha contra ETA. Los éxitos policiales conjuntos que han permitido desarticular células y abortar atentados en avanzado estado de preparación han sido determinantes para agudizar la debilidad operativa de una banda que ha perdido el santuario del que disfrutó años atrás. A medida que ETA fue sintiendo la intensificación de la presión policial y judicial a ambos lados de la frontera, la banda también pasó a considerar la realización de atentados mortales en Francia. La documentación interna de la organización terrorista confirma que desde hace al menos una década los terroristas han debatido la posibilidad de cometer asesinatos en dicho país. El asesinato de la jueza Laurance Le Vert fue discutido por militantes de la banda que también vigilaron a agentes españoles desplazados a Francia. Asimismo, policías que practicaron detenciones Es indudable que la implicación de Francia en la lucha contra ETA representa un inestimable activo en nuestro combate contra la banda. Precisamente debido a la comprometida dedicación de las autoridades francesas en la lucha antiterrorista la negociación con ETA emprendida por el gobierno español preocupó a los responsables franceses. Mientras expertos franceses en la lucha antiterrorista desaconsejaban la negociación con una banda que en ningún momento mostró ninguna voluntad de poner fin a su campaña terrorista, el gobierno español se embarcó en su dañino diálogo con ETA. Cuando desde Francia se criticaba la interrupción de las medidas coactivas contra ETA, la tolerancia hacia las organizaciones vinculadas a la banda, así como la renuncia a mantener vías de investigación abriendo otras, los decisores políticos españoles desoyeron el consejo de verdaderos profesionales antiterroristas que continuaban presenciando la incesante actividad etarra. Por ello la incertidumbre generada por la negociación con ETA la han padecido también los cuerpos a los que pertenecen los hombres que acaban de ser asesinados y otros también activos en Francia. Quienes tanto sacrifican, personal y profesionalmente, por el servicio a su Estado no deberían encontrarse con que su abnegado trabajo contra el crimen terrorista queda supeditado a unos criterios políticos que a menudo subestiman el análisis experto de los profesionales de la seguridad. Ese ha sido uno de los errores de la política antiterrorista del actual gobierno que debe rectificarse para continuar avanzando en esa necesaria derrota de ETA para la cual la colaboración con Francia resulta decisiva.