Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ El tinte de los corderos Rosa Tous y Eugenia Martínez de Irujo: amistad y negocios comunes, que funcionan bien, a estas alturas de la película borregos para hacerse unas fotos artísticas y los defensores del mundo animal la han puesto verde. Tan verde como la cantante ha puesto a uno de los lanudos. Los otros son de color amarillo, azul y rosa. Aquí Jesús del Pozo pintó de rosa un caniche gigante en su último desfile en Cibeles y nadie dijo nada porque todavía no estamos a la última en la superespecialización del tontolhabismo. Las fotografías fueron hechas en Ashcombe House, su casoplón en el límite entre Wiltshire y Dorset. Una propiedad de 1.200 acres que perteneció al gran Cecil Beaton. Éste se ha ganado las culpas del tinte porque, según el matrimonio Ritchie, la colorista travesura es un homenaje al fotógrafo. No me resisto a copiar y pegar algo que he leído: Las fotografías de la Reina del Pop, de 49 años, y su marido, de 39 años, están tomadas en su mansión de la campiña inglesa del condado de Wiltshire, donde, curiosamente, vivió Cecil Beaton, el prestigioso fotógrafo de Vogue que les hizo las polémicas fotos Si Cecil Beaton murió en 1980 veo complicado que hubiera tomado parte en ese reportaje, sobre todo porque entonces Madonna no había sacado ni su primer disco ni mucho menos se había hecho fina y descubierto su anglofilia de alta cuna. Es verdad que en el libro de 400 páginas, que no revista, donde han ido a parar esas fotos Vogue Living: Houses, Gardens, People también está acreditado Beaton, ya que hay 36 reportajes de casas con sus dueños de distintas épocas, pero eso tampoco es excusa para suponer a Cecil fotografiando a Madonna. Por mucho que se haya refinado la de Michigan seguramente hubiera roto la cámara a Sir Cecil, homo- M adonna ha pintado unos Eva Green, una chica Bond- -de la facción guapas, pero listas- -y rostro de un sugerente perfume de Dior cesorios. En el desfile coincidió con otras asistentes como la adorable Maribel Yébenes desde cuyo Instituto Médico y Estético cuida la cara y el cuerpo de algunas de las mujeres más elegantes del panorama (desde Isabel Preysler a Nati Abascal) y que ahora ha conseguido traer hasta Madrid el Método Diapasón, lo último que ya hace furor entre las celebrities. La semana ha dado para más tiros largos. El mejor ejemplo fue la presentación del nuevo perfume de Dior, Midnight Poison, con la actriz Eva Green (una de las últimas chicas Bond) como artista invitada. Gonzalo Miró ejerció de acom- AP pañante (esa noche Eugenia también celebraba el nacimiento de la nueva fragancia de bebés de Tous) pero siguió en sus trece de no confirmar si realmente ha reiniciado noviazgo con la duquesita. Con esmeraldas y baño de focos es como apareció la baronesa Thyssen que este año tampoco tendrá a su nuera en la mesa de Navidad. Tita confía en que Borja deje esa noche a su mujer para cenar a su lado pero me huelo que al final se va a tener que consolar con las gemelas. Sigue sin querer saber nada de Blanca Cuesta y eso que está a menos de dos meses de convertirse en abuela. la que ambos, salpicando estilazo, van caminando por las calles de Nueva York) Alguien que, como escribe Edmonde Charles- Roux en El siglo de Chanel era el último representante de una tradición perdida: la de los grandes señores de la fotografía Otro ejemplo había sido el barón de Meyer, gran influencia de Beaton (lo llamaba el Debussy de la cámara A ver, Sir Cecil era un señor, con cámara y sin cámara. Si Noel Coward o Cary Grant, procedentes ambos de la clase trabajadora, se inventaron a sí mismos como adalides del estilo (Grant siguiendo a Coward) a Cecil Beaton le venía el fachón de su aristocrática familia. Así que ahí tenemos a un señor que fotografiaba a la familia real británica, a la Reina Elisabeth (la reina madre) y a partir de ahí a los demás. Famosa es la imagen de la Reina Isabel II asomándose a la cuna del Príncipe Carlos, las de la coronación y tantas otras. Y después de años dejándose fotografiar por Beaton (o por Lord Lichfield, o por Lord Snowdon) llama a la Velázquez, Goya o Reynolds actual, una señora a la que sólo le falta una miniescoba para que le den una oportunidad en el tren de la bruja. Que a mí me gusta mucho Annie Leibovitz, pero, vaya, como que es otra concepción de la persona y su apariencia. ¿Y quién fue la inspiración de la americana al disparar a la Reina, como ella misma reconoció? Pues Cecil Beaton. Lo bueno del lío de Madonna y sus ovejas es que, gracias a ese homenaje, ha dado publicidad al nombre de Cecil Beaton en todos los medios. Aunque sea a costa de volver a leer y oír mentecatadas que no merecerían ni comentario si no tuviera una que terminar de llenar este tocho. Que dicen los ofendidos de la RSPCA (algo así como sociedad real para la prevención de la crueldad con los animales) que lo del tinte borreguil es un acto irresponsable y que puede incitar a la imitación. Tintar ovejas, algunas de cuyas especies tienen la costumbre de ser esquiladas y otras de ser hechas chuletas, no hace daño. Y que un tributo de la cantante al fotógrafo que una vez tintó ovejas pueda ser imitado... Por Tutatis. ¿Pero cuántos pirados tienen borregos? No habíamos quedado ya en que no todos los que tienen perro son tontos pero que todos los tontos tienen un perro. Un perro, no un borrego. Y los que los tienen suelen pensar en otras cosas que en tintarlos. Pero siempre será preferible discutir sobre borregos (de la b a la s) que de las presuntas metáforas (de la m a la s) de algunos sexual que tuvo amores con Greta Garbo (qué fantástica esa foto en