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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Sin barreras POR ANTONIA GALÁN. COSTA RICA Viajar en la oscuridad De primeras nos sorprende. Nos preguntamos cómo será la percepción de un invidente en un viaje turístico a la selvática naturaleza de Costa Rica. Aunque lo que cuenta al viajar es la capacidad de asombro por encima de cualquier impedimento físico an coincidido alguna vez con un invidente en un viaje de turismo al aire libre, en un lugar como Costa Rica donde atravesamos un río en tirolina y recorrimos una naturaleza selvática y exuberante? Se llama Cristina Kaiser y es ciega. Pero ¿por qué nos llama la atención? ¿Acaso no vemos a invidentes como ella moverse por la ciudad, salvar cientos de obstáculos, coger el metro o el autobús y salir indemnes de esa odisea diaria? Tal vez lo que nos sorprende es la apreciación distinta que un invidente ha de tener de un viaje como éste. Diferente y, a la vez, similar a la nuestra. Porque, en la oscuridad, también existe la capacidad de asombro y la curiosidad que nos impulsa al viaje: Cuando decíais: mira cómo tiene la cola ese animal o allí va tal otro, yo lo vivía como vosotros. Procuro saber cuáles son mis limitaciones, pero eso no impide que escuchara acercarse al pizote, moverse al caimán, cantar al pájaro, que sufriera con las picaduras de los mosquitos, que me emocionara cuando Walter, el guía, reanimó a un colibrí herido o que sintiera admiración por Lucas, el indígena Bribrí, que se subió a un árbol para darnos lichis Hicimos marchas de hasta seis horas seguidas, atravesamos un río en tirolina (dos cables de acero extendidos: por uno, te agarras con las manos, por el otro, caminas cual equilibrista, pero sujetos a ellos por un arnés) y Cristina superó cada prueba igual o mejor que nosotros. Intentamos avistar ballenas, y no lo conseguimos. Pero ella se bañó con nosotros en alta mar, en el Parque Marino Ballena. También se bañó, por primera vez en agua dulce, en el río Fortuna, cerca de una poza que forma una cascada al caer de 70 metros de altura. Entendí por qué la gente, en algunas culturas, se baña en ríos para purificarse. Era como renovarse ¿H que un otoño tardío vuelve deslumbrantes calles y avenidas de Brooklyn, con sus hojas en forma de abanico y un amarillo que tal vez enardezca a vecinos como el invisible Paul Auster, pero todavía más a la también escritora Siri Husdvedt, que sabe leer los colores del paisaje y de los cuadros. Bajo la lluvia fina del otoño que se casa con el invierno, nada como atravesar el puente de Brooklyn andando y plantarse ante el Arco de Triunfo de la Grand Army Plaza, con el multilingual licensed tour guide Mauricio Lorence (718 789 0430) o dejarse llevar por la propia intuición, hacia la tentadora Biblioteca Pública, el museo de Brooklyn, Prospect Park, Park Slope, Williamsburg o Coney Island. Será otro viaje. Antes de abandonar la ciudad que brilla con un elegante rascacielos, la nueva sede del New York Times en la Octava Avenida, obra del italiano Renzo Piano, que a algún avezado observador le recuerda una lámpara de Noguchi, hay que alabarle el gusto a los propagandistas de la campaña nycvisit. com por su reclamo Esto es Nueva York Así se títula el mejor libro jamás escrito sobre esta ciudad imantada. Su autor, E. B. White, viejo zorro, advierte que es obligación del lector completar su obra. Porque a la ciudad cuya esencia es el cambio no le gusta quedarse quieta. Teme que le encasqueten una mascarrilla mortuoria. De escayola. Cristina Kaiser, con Consuelo su amiga y lazarillo en Costa Rica Estábamos en la estación lluviosa. Y era muy duro caminar bajo tanta agua. Consuelo, su amiga y lazarillo, la conducía con destreza. En los viajes soy bastante dependiente en algunas cosas, sobre todo en ir colgada del brazo de alguien. A Consuelo no le agobia, o no le agobia demasiado. Y yo tenía que poner mucho cuidado en ver dónde plantaba el pie para no resbalar con el barro o tropezar con las raíces. Pero lo único que me molestaba era no estar seca nunca De todas formas, a la hora de viajar lo importante es la ilusión: Cuando viajo disfruto con todo: con las expectativas, con pensar en qué pasará, con pasear, conocer personas distintas, su carácter... Y de Costa Rica me gustó la naturaleza tan desbordante, la ABC La ilusión es lo que cuenta gente, que está muy integrada en su entorno, sobre todo la que vive en La Piedra de Providencia de Dota; que no haya escasez de alimentos. No me cansaba del gallopinto. Me encantaba escuchar cómo se expresaban. Y el saludo: ¡Pura vida! Lo bueno de viajar es que, por mucho que te cuenten, no lo sabes hasta que lo vives. La gente me pregunta qué imagino cuando viajo. Y yo les contesto que no necesito imaginar: que percibo muchas cosas. En Costa Rica hubo como un intercambio de energía que me dio paz. Me encontraba como en casa, como si formara parte de la naturaleza Ésta ha sido su experiencia en sus vacaciones por la región de Dota, en la zona central de Costa Rica, junto al Pacífico. Un lugar de feraces montañas, ríos turbulentos y naturaleza selvática... también apta para invidentes.