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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Destrucción de un arsenal de más de 3.000 minas por el Frente Polisario en 2006 2008, según Wallinder. De momento las autoridades marroquíes se abstienen de brindar cualquier información sobre las minas que han implantado en todo el territorio saharaui denunció Habuha Braica, responsable del Polisario, en un informe publicado por el Grupo de Estudios Estratégicos en 2006. Al menos cinco personas murieron en pocos días en enero de este año por culpa de las minas en la zona del Sahara ocupada por Marruecos. Las autoridades lanzaron entonces en Smara- -lugar de esos sucesos- -una campaña para informar a la población de los peligros y anunciaron que en los últimos 27 años han desactivado 20.469 minas anticarro y 44.253 antipersona que, según Rabat, habían sido instaladas por Argelia y el Polisario. El Colectivo de defensores saharauis de derechos Humanos (Codesa) calcula que las minas han matado a más de 600 saharauis, en tanto que el Gobierno marroquí estima que han muerto 534 personas (494 militares y 40 civiles) Numerosas organizaciones han recordado estos días la necesidad de cooperación de los Estados coincidiendo con el décimo aniversario del Tratado de Ottawa sobre la destrucción y la prohibición de fabricar, usar, almacenar y transferir minas antipersona. Unas tres cuartas partes del mundo, 155 países, se han sumado en esta década al Tratado y sólo 13 mantienen su derecho a fabricar minas, a saber: Birmania, China, Cuba, India, Irán, Corea del Norte, Corea del Sur, Nepal, Pakistán, Rusia, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Unos son fabricantes de hecho y otros simplemente quieren tener las manos libres para seguir haciéndolo si lo consideran conveniente en algún momento señala Mabel González, responsable de desarme de Greenpeace España. Desde 1997 se han destruido unos 40 millones de estas armas y las víctimas descendieron un 16 por ciento en 2006, lo que significa que estos instrumentos, aunque tardan en ser efectivos, lo son a medio y largo plazo según la responsable de Greenpeace, para la que un motivo de preocupación es que países como Estados Unidos o Rusia son grandes fabricantes y vendedores de armas. Pero aún queda una larga tarea por delante, según han constatado los países firmantes del Tratado de Ottawa reunidos hace dos semanas en Jordania. Marruecos ha estado presente en esa reunión a pesar de que no esté entre los firmantes. Su embajador en Ammán dijo sin embargo que respetan de manera espontánea sus directrices sin hacer referencia al conflicto del Sahara. El Sahara Occidental no puede firmar el Tratado de Ottawa al no ser un estado, aunque los responsables del Polisario se han mostrado a favor de hacerlo. Sí se han unido al Llamamiento de Ginebra, que les obliga a prohibir las minas y destruir todos sus arsenales. La normativa humanitaria internacional se completó en 2003 con un protocolo para eliminar otros artefactos de guerra como las citadas bombas racimo, granadas y proyectiles, aunque no en la escala prevista por el Tratado de Ottawa. Tenemos un proceso muy similar en marcha en relación con las bombas de racimo, otras armas especialmente peligrosas para las poblaciones civiles, y esperamos que en 2008 haya un Tratado internacional de prohibición apunta Mabel González. Naciones Unidas calcula que en 2008 serán necesarios 404 millones de dólares para eliminar minas y otros artefactos en una treintena de países y territorios de todo el mundo. Las aportaciones de los donantes, hasta el momento, alcanzan sólo el diez por ciento de esa cantidad. Las operaciones de desminado son carísimas, complejas y exigen personal especializado que no siempre existe en los países afectados. Y las víctimas siempre son las más olvidadas concluye Mabel González. Organizaciones de derechos humanos calculan que las minas han matado a 600 saharauis. En enero perdieron la vida cinco personas en la zona ocupada por Marruecos Naciones Unidas cree que en 2008 serán necesarios 404 millones de dólares para eliminar minas y otros artefactos. Hasta ahora sólo se ha recaudado el 10 por ciento