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2 12 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Masones El contubernio resucita Jordi Farrerons, a la izquierda, Gran Maestro de la Logia Simbólica Española, y José Carretero, que lo es de la Gran Logia de España (Viene de la página anterior) ABC atrás exterminando a 27.000. Años atrás, repasando estas cifras con el ingeniero Tomás Sarobe, ex Gran Maestro de la Gran Logia de España, me dijo ninguno de estos tiranos resistió la presencia de un grupo de hombres libres que preconizaba por encima de todo la libertad Porque ¿qué es ser masón? Según los principios fundadores de la Asociación Masónica Internacional (AMI) promulgados hace 85 años, y que hoy resultan tan vitales como entonces, la francmasonería, institución tradicional, filantrópica, filosófica y progresiva, basada en la aceptación del principio según el cual todos los hombres son hermanos, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio y la práctica de la moral y de la solidaridad. Trabaja en la mejora material y moral, así como en el perfeccionamiento intelectual y social de la humanidad. Tiene por principios la tolerancia mutua, el respeto a los otros y a uno mismo, la libertad de conciencia. Tiene por deber extender a todos los miembros de la humanidad los lazos fraternales que unen a los francmasones sobre toda la superficie de la tierra a través de un lenguaje simbólico y una enseñanza esotérica. Según declara a D 7 el Gran Maestro de la Gran Logia de España (2.400 hermanos) José Carretero Doménech- -un aparejador en una filosofía pergeñada por antiguos constructores de catedrales- alguien se hace masón por el deseo de ser mejor y participar en la creación de un mundo mejor Prohibido el proselitismo, se llega hasta nosotros a través del círculo de relación, y para entrar sólo es necesario ser libre y de buenas costumbres. Nuestro objetivo- -añade- -es una mejora de la sociedad mediante nuestro desarrollo y mejora personal, sin la creación de lobys ni opciones de poder Y como en su obediencia no se admite a las mujeres, reconoce, como todos los Grandes ZP, ¿masón? no de los libelos publicado y publicitado por los resucitadores del contubernio ha hecho correr la especie inventada de la pertenencia de Zapatero a la masonería en función de que su abuelo lo fue y de la confirmación obtenida de un importante masón norteamericano. Ambas fuentes, que parecen discurrir por distintos caminos, salen sin embargo del mismo caño: Ricardo de la Cierva. La mentira ha sido denunciada por el profesor Pedro Álvarez Lázaro, investigador de la Universidad Pontificia de Comillas, para quien los antecedentes masónicos del capitán Rodríguez Lozano, que no pasó de compañero masón de segundo grado, con trayectoria tan anodina e intrascendental que ni siquiera fue recogido su nombre en el imprescindible diccionario U Militares masones en España de Manuel de Paz, no prueba nada, ya que el carácter masónico no se transmite como por ensalmo a la descendencia, y si no para masón el propio de la Cierva, cuyo abuelo, Juan de la Cierva Peñafiel, llegó a ser maestro de la Logia Vigilancia de Murcia, y cuyo tío abuelo, el ferviente republicano Julián de la Cierva, conocido en las logias como Gambetta llegó a ser Venerable En esa misma línea genética, los imaginativos autores refuerzan su teoría aludiendo a la gestualidad y lenguaje de Zapatero Más inverosímil si cabe que lo primero- -dice el jesuita- Argumentan que defender los ideales de libertad tolerancia respeto y amor a la democracia cariño hacia los pobres y filantropía son propios del manual del perfecto masón. ¿Y eso es lo que permite identificar a un miembro de la Hermandad entre el conjunto de los españoles? -preguntaba el prestigioso profesor en un artículo del pasado 21 de enero en El Diario de León ¿Acaso no creen los propios libelistas en esos ideales? La segunda confirmación de los sagaces libelistas proviene de Arturo Fortún, el gran maestro adjunto de la Gran Logia de lengua española en EE. UU. quien posteriormente reconoció al periodista Pepe Rodríguez y así lo incluye en su libro Masonería al descubierto. Del mito a la realidad (1100- 2006) que él mismo escuchó el rumor de la militancia masónica de ZP en una cena de su logia y lo creyó a pies juntillas porque la fuente de información era el ex ministro e historiador ¡Ricardo de la Cierva! El averiguador recuerda que ese bucle de mentiras autoconfirmadas es muy típico de la Red, donde a menudo quien inventa una patraña acaba siendo la propia fuente que la confirma. Maestros, que es uno de los retos para el siglo XXI Diferente es el caso de la Gran Logia Simbólica Española (600 hermanos) cuyo Gran Maestro, el periodista gráfico Jordi Farrerons, insiste a este suplemento en que nuestra masonería, adogmática, liberal y laica, no discrima a nadie por razones de sexo ni de creencias porque de lo contrario no se entendería la proyección universal a la que aspira. Tampoco va contra la Iglesia ni contra nadie, y de hecho tenemos católicos que pertenecen a nuestra organización. Somos una opción filosófica como otra, con un método de crecimiento personal para sentirse mejor, para ser crítico y aprender a valorar las cosas, para ser tolerante y luchar desde tu propia actitud por la igualdad, la libertad y la fraternidad. Somos personas normales a las que estigmatizan sin sentido ni derecho usando la ignorancia y la manipulación. Por eso es necesario que nos restituyan el honor. Al menos con la Ley de Memoria Histórica se nos menciona y se deroga la ley de 1 de marzo de 1940 sobre la Represión de la Masonería y el Comunismo, pero eso no es suficiente: habría que reconocer públicamente a los masones su aportación al progreso del pensamiento social, a la libertad de los individuos y de los pueblos. Porque somos la única tradición intelectual y moral española perseguida por el franquismo que no ha tenido ninguna reparación Estudios rigurosos subrayan, y la realidad les da la razón, que si los intereses de la masonería hubieran sido espurios, habría desaparecido y no contaría en estos momentos con 10 millones de almas en el mundo y más de 3.000 en España. Ni habrían pertenecido a ella masones convencidos como Winston Churchill, Baden Powell, O. Wilde, R. Kipling, Ramón y Cajal, Arturo Soria, 14 presidentes de EE. UU. y al menos 12 premios Nobel, 7 de ellos de la Paz. Pero como sentenció otro pérfido masón, en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa (A. Machado)