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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Esperanza Aguirre, entonces presidenta del Senado, recibió en marzo de 2001 a los máximos representantes de la masonería española. Antes lo hizo el alcalde Álvarez del Manzano sector muy claro y muy definido de los medios de comunicación y de algunos escritores y publicistas hay que separarlos del problema de la masonería con la Iglesia. Estos ataques proceden de mentes, así por separado aunque también podríamos decirlo junto, dementes, que persiguen unos intereses integristas de recuperar el discurso complotista para mantener que sus teorías son las que defienden la verdad y dicen la verdad en contra de lo que puedan demostrar jueces, tribunales, sociedades de derecho... Ciertos locutores de la Cope, de Intereconomía o autores como De la Cierva están recuperando un discurso que no es que sea obsoleto, que no sería peligroso, sino que va contra la sociedad de derecho recurriendo al viejo mito masónico y amparándose en el secreto de la masonería para no necesitar demostrar que ciertas manipulaciones o atentados son, como acusan, debidos a esa organización. Cuando quieren descalificar a un líder político, en este caso Zapatero y ocho ministros más, no necesitan presentar ningún tipo de de prueba sino simplemente acusar. Son masones, por lo tanto imagínense de lo que son capaces es su mensaje. Con eso crean una mentalidad complotista y con ella son capaces de cualquier cosa, como ya hemos visto, sin utilizar argumentos reales que a mi juicio hay muchos para criticar a Zapatero, aunque no tan entretenidos para la gente. Ni más ni menos que han vuelto al uso del más rancio discurso contubernista usado con eficacia por los dictadores del siglo XX Por ejemplo, Franco. El psiquiatra Enrique González Duro, del Hospital Universitario Gregorio Marañón, en su libro Franco, una biografía psicológica pone el dedo en la llaga al relatar cómo fueron depuradas en España 90.000 personas por masones, cuando no había reconocidas como tales ni 70.000, persiguiéndose a muchas simplemente por sospechosas porque la fobia- -sostiene el doctor- -no conoce límites ¿Cuál fue la razón de ese odio que les tejió tan mala fama y, con ella, la importancia que por sí solos no hubieran tenido? Según el especialista se dieron varios factores todos ellos de índole personal. Sus dos hermanos varones, Nicolás y Ramón, eran masones, más brillantes que él y por ello aborrecidos, hasta el punto de que el segundo, también militar, sufrió un expediente de depuración tras la guerra como si recibiera un exorcismo. Pero sobre todo hizo mella en él el trauma que le supuso la separación de sus padres y el traslado de su progenitor a Madrid donde convivió con otra mujer durante 40 años. Él siempre achacó a la condición masona del padre, cosa que no se ha podido demostrar, su comportamiento desleal con la esposa, y se erigió en su contrafigura, como un bálsamo para su venerada madre, que había sido su único apoyo cuando todos le trataban de último mono de la familia Y ahí se gesta- -ha explicado el psiquiatra- -esta patología mental de Franco con contribuciones del tipo la masonería es la secta satánica que había destruido España una locura El otro punto peliagudo de la masonería es su relación con la Iglesia. Álvarez Lázaro recuerda a D 7 que el cardenal Ratzinger, en 1983, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y un día antes de promulgarse el nuevo Código de Derecho Canónico, dijo que el católico que es masón está en pecado grave. ¿Por qué dijo esto? Porque en el nuevo Código desaparece toda mención a la masonería, cosa que sí existía en el canon 2335 del Código anterior, donde se establecía la excomunión para los masones católicos, por lo que se produce una suavización enorme de la pena. Eso hay que valorarlo como consecuencia de una evolución del pensamiento y de los planteamientos de la Iglesia jerárquica. Pero el error fundamental de perspectiva que tiene la Iglesia en este tipo de condenas es que habla de masonería en singular cuando hay distintas masonerías. Esa condena puede servir para masones que siguen la línea del Gran Oriente de Francia, enormemente anticlerical, que en declaraciones oficiales de la Obediencia hacen una crítica muy fuerte a la misma teología eclesiástica. Sin embargo, las obediencias más tradicionales o las logias que no atentan contra la iglesia no pueden ser penalizadas. La Gran Logia de España y la Gran Logia Simbólica Española no responden a ese anticlericalismo. La primera representa la línea más ortodoxa y más tradicional de la masonería inglesa que tiene prohibido terminantemente hablar de política y religión y en las logias se sigue esa disciplina. No atentan en absoluto contra la Iglesia, ni son naturalistas, ni relativistas como apuntan algunos autores actuales que dicen lo que saben pero que no saben lo que dicen, y ese es el problema: la masonería española en su conjunto, aunque puede que haya alguna logia más combativa con la Iglesia, que no obediencia, es enormemente respetuosa con ella y lo que quiere es dialogar y aclarar los puntos con los que no se ven identificados, y hablar de las penas, porque las sufren pero no entienden su razón Sin embargo, a los grandes dictadores no les hizo falta comprender nada. Y si en España Franco sembró la irracional semilla del odio del contubernio- -que produjo sólo entre muertos y desaparecidos 11.000 víctimas- -su dedicación resulta incomparable ante el empeño de la depuración de Stalin que borró del mapa a 160.000 masones. Claro que Hitler tampoco se quedó (Pasa a la página siguiente) Masonería e Iglesia Vinculados al 11- M autores de la cruzada laicista que amenaza España y hasta de la iluminación navideña de Madrid. Los masones vuelven a ser la bestia negra