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2 12 07 EN PORTADA Una niña se asoma en mitad de un grupo de varones rezando en la Universidad de Teherán AFP Islam Por qué nos da miedo POR ENRIQUE SERBETO ace meses se produjo un hecho curioso en el barrio bruselense de Etterbeek donde vivo: algunos padres se dieron cuenta de que el típico boudin una salchicha de carne de cerdo tan belga como los mejillones, había desaparecido sin previo aviso del menú de las escuelas públicas. La respuesta se encontró en el concejal encargado de las cantinas escolares, alguien que, gracias a las belgas tradiciones de tolerancia infinita, era un emigrante de origen marroquí que por razones religiosas había decidido por su cuenta que se eliminasen los alimentos impuros puesto que había niños musulmanes en las escuelas públicas. Al asunto se le dio carpetazo- -un remedio muy belga- pero hubo quien pensó que la idea del concejal no era mala del todo, puesto que los niños no musulmanes pueden comer sus deliciosas salchichas en casa (exquisitas con puré de manzana) y así en la escuela no habría problemas. En el otro extremo, hay una organización caritativa que los primeros viernes de cada mes se presenta en la Estación Central con una sopa a base de carne de cerdo y la distribuye a los indigentes, entre ellos musulmanes que se quedan mirando cómo los otros se relamen. Las salchichas, la polémica del velo, los horarios para mujeres en las piscinas públicas, la enseñanza religiosa, la construcción de mezquitas... cada día se H alarga la lista de problemas que ponen a las sociedades democráticas en el dilema de optar entre la tolerancia, que es uno de sus principios fundamentales, o la imposición de esos mismos principios a las comunidades musulmanas. Uno de los últimos en contribuir a este debate es el antiguo embajador israelí en Francia y profesor de Historia de Occidente, Élie Barnavi, con un libro que si bien se titula Las religiones asesinas en plural, para referirse sobre todo al islam, más concretamente a la incapacidad de esta religión para adaptarse a una sociedad laica y lo que él considera que ha de ser una advertencia a la gente de que algo muy grave está en marcha en Europa y todo el mundo, y que debe ser detenido porque pone en peligro nuestro modo de vida y libertades Cuando se trata de abordar el terrorismo y cómo combatirlo, nos parece más fácil enmarcarlo. Es difícil entender a los suicidas, pero, al fin y al cabo, contra la violencia la defensa de la sociedad casi siempre es evidente. Pero Barnavi nos advierte de que los valores de la sociedad occidental están en peligro tanto por la actitud de muchos musulmanes, como por nuestra incapacidad para defenderlos: El relativismo cultural no es malo en sí, puesto que La laicidad no es un dogma, es un instrumento jurídico, cultural y social para permitir a las diferentes religiones vivir juntas sin tirarse al cuello unas contra otras permite que veamos al hombre detrás del extranjero, más que al extranjero tras el hombre, es decir, nos permite concebir a la humanidad. Pero, cuando esto ha conducido al relativismo moral, ha destruido los sistemas de defensa inmunitaria de la sociedad Cuando fui a ver a Barnavi a su despacho bruselense, estuve a punto de pensar si, por ser de origen judío, tampoco a él le gustaría el boudin Su respuesta es clara: La laicidad no es un dogma, es un instrumento jurídico, cultural y social para permitir a las distintas religiones vivir juntas sin tirarse al cuello unas contra otras. Si flaqueamos en este concepto, entonces ya no hay límites y empiezas a tener clases segregadas, mujeres musulmanas que se niegan a ir a clase de gimnasia o de Biología, o de historia, porque no refleja la visión del Islam Sin embargo, cuando hace un año tuve que entrevistar- -en su gueto- -al imán de la mezquita de Copenhague, Abu Laban, el que organizó el escándalo de las caricaturas de Mahoma, me di cuenta de que, cuando se les habla de laicidad, muchos musulmanes en Europa interpretan que nosotros hemos abandonado la religión, lo que les confirma en que la suya es la verdadera, y así a sus ojos se cumple la profecía de que el islam gobernará el mundo. El imán sólo quería saber si ese proceso había sido muy rápido en España. No me molesta- -dice Barnavi- -que sigan creyendo que su religión es la verdadera... Lo único que les pido es que acepten que