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25 11 07 VIAJES Shanghai TEXTO Y FOTOS: MANENA MUNAR Pueblos del agua En las afueras de Shanghai, de la Nueva York del siglo XXI los pueblos del agua evocan los tiempos de las dinastías Ming y Qing. Adivinamos su pasado milenario mientras navegamos por los canales hanghai, la Puerta de China desconcierta y maravilla a la vez. Hasta hace poco se tenía la idea de un Shanghai de leyenda, de película, que vivía de los recuerdos de la gran ciudad que fue. Por la situación privilegiada de su puerto y del estratégico delta del río Yangtze. Por la importancia de la Guerra del Opio contra los ingleses, que se fraguó en los salones de sus hoteles. Por la historia milenaria de sus dinastías. Y finalmente por el aplo- S Una Venecia oriental que fluye entre viejas aldeas mo de una metrópolis que sobrevivió a la guerra y a la revolución cultural, y que ha hecho que el Shanghai de hoy sea un lugar fascinante que aspira a ascender a la cúspide de la vanguardia mundial. Unión comercial, financiera y cultural entre oriente y occidente, Shanghai recupera con creces lo que fue y se convierte en uno de los ejes urbanísticos, el Nueva York del siglo XXI. Sus 19 millones de habitantes. El bocinar de los coches, el hormigueo de las bicicletas, el surrealismo de los rickshaws que se codean con el tren de levitación magnética. El bullicio de los mercados. El caos de una ciudad que parece no descansar, hace que la visita al pasado sea una obligación. A pocos kilómetros al oeste de Shanghai el reloj se detiene. O más bien retrocede hasta reencontrarse con los tiempos de las dinastías Yuan (1271- 1368) Ming (1338- 1644) y Qing (1644- 1911) representadas en los pueblos de Zhouzhang y Zhujiajiao. Pequeñas Venecias rodeadas de canales por donde fluye la vida, las dos aldeas centenarias tuvieron tiempo ha una importancia primordial. Por sus cauces se movía el comercio fluvial de aquella zona de China que enlazaba ríos de la envergadura del Yangtze o el Changjiang con pequeños afluentes como el Taihu. Parecidos pero distintos, a los dos pueblos del agua más atractivos de las cercanías de Shanghai les une su forma de vida alrededor de los canales por los que navegan las góndolas asiáticas, también amenizadas- -como las venecianas- -por los cantos de los barqueros. En este caso es difícil escuchar el O Sole Mío en la voz grave y seductora del gondolero, pero sí las notas altisonantes de alguna ópera china que brotan de la garganta, de la aguda garganta de la barquera, secundada por las lágrimas de los sauces llorones que bordean el canal, la imagen del anciano tomando té a orillas del agua, y la arquitectura de las pagodas y los templos taoístas que aparecen a lo largo del recorrido acuático. Zhouzhang pertenece a la provincia de Jiangsu La belleza de su entorno- -mezclada con una tradición kitsch -le ha valido la consideración de Patrimonio cultural universal por parte de la Unesco. Sus habitantes dividen su actividad entre pasear turistas en las pintorescas barcas que manejan ayudándose con un tronco de bambú, atender las tiendas en las veredas de los canales y servir en los restaurantes abiertos durante todo el día. La aldea tiene más de 900 años. Sus centenarios puentes han sido testigos del curso de las dinastías que los derribaba y los levantaba de nuevo. Tal es el ejemplo del Puente Doble construido por un descendiente de Xu Kui, miembro de la nobleza de la Dinastía Ming, motivo de melodías, cuadros y, cómo no, de innumerables fotografías de aquellos que han tenido la suerte de contemplarlo. Le llaman el Puente Doble porque realmente lo integran dos Puentes centenarios El reloj se detiene. O más bien retrocede hasta reencontrarse con los tiempos de las dinastías Yuan, Ming y Qing, representadas en los pueblos de Zhouzhang y Zhujiaojiao