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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Elogio del hombre continente lgunos, la mayoría, no tuvimos la suerte de conocerlo salvo por su trabajo, que es, en cierto sentido, la mejor manera de acercarse a un creador. La más íntima es un regalo que a veces te concede la suerte, y de la que dan buena cuenta los más allegados, siendo tan reservado y celoso de su intimidad como lo era, Fernando Fernán Gómez. Desmienten su fama de malhumorado quienes lo trataron muy de cerca y de verdad como María Dolores Pradera, su primera mujer, Emma Cohen, su viuda y compañera, las actrices Pilar Bardén, Amparo Baró, Loles León o Concha Velasco, el Ministro de Cultura César Antonio Molina, el director de cine José Luis Borau, y otros muchos que disfrutaron de su talento también en lo humano. Probablemente no era más que una coraza necesaria, un personaje más con el que defenderse de la idiotez que detestaba. La película documental La silla de Fernando de Luis Alegre y David Trueba, da buena cuenta de todo esto, y muestra el paisaje interior de un hombre que, el periodista Rodríguez Marchante ha definido magistralmente diciendo que es Un continente Y como cualquier continente, inabarcable a un simple golpe de mirada: es eso, pero también lo contrario: húmedo y seco, montañoso y llano, frondoso y árido, concurrido y desolado, cómico y trágico. Un tipo serio con vis cómica. Un encantador malhumorado. Un poeta burlón y malhablado Tal vez esta dimensión titánica, continental de Fernando Fernán Gómez es la que le ocasionó muchas incomprensiones, precio de la autenticidad. Aseguraba en más de una entrevista y en el documental citado que el vicio más español no es la envidia sino el desprecio. Un des- A precio desmedido, sobre todo por la excelencia, que diría algún amigo más intelectual, capaz de hacer que leamos cuarenta páginas de El Quijote y digamos pues no es para tanto el tal Cervantes reflexión de una sabiduría y una claridad hiriente para los menospreciadores profesionales de nuestro país. Se ha dicho hasta la saciedad que era un hombre del renacimiento a lo que algún meapilas del ruedo cultureta ha apostillado, queriendo lucirse, que no se podía decir tanto pues no era arquitecto, ni escultor. Yo le respondería como Fernando en alguna ocasión a ciertos pelmazos: ¡a la mierda! con ese énfasis de perfecta dicción que puede convertir en una punta de lanza una palabra casi infantil. Fernán Gómez era un hombre de su tiempo, con la inquietud y la curiosidad intelectual y artística de un humanista, que es lo que tenían en común los renacentistas, al margen de las disciplinas, no siempre coincidentes en todos, en las que se multiplicasen. Un hombre de carácter, como todas las personas que merecen la pena, y no se dejan llevar por pusilanimidades como peleles de trapo y, sobretodo, lúcido, como los poetas de otras épocas que adivinaban entre los intersticios de la realidad, verdades más profundas. No en vano cultivó el verso, desde muy joven, y respetó este género muy por encima de otros durante toda su vida. Tal vez por esta lucidez dejó escrito la memorable tercera que publicó el pasado jueves ABC en la que decía: Terminó la duermevela. Soy un hombre despierto. Más o menos despierto. Todo lo despierto que se puede ser, o estar, en este mundo y este tiempo tan poblados por amas de cría cuidadosas, por psicoanalistas vigilantes, por profesores licenciados en múltiples enseñanzas, por políticos laboriosísimos. Dejo atrás el mundo de los dormidos, arropados en sus sueños. Estoy ya en el mundo de los despiertos. Somos muy trabajadores. Para nosotros el trabajo es un placer. Estamos bastante bien preparados, muy preparados. Empezó nuestra preparación en la lejana infancia y no la abandonamos ni en la adolescencia ni en la juventud. Casi podría decir que estaba prohibido abandonarla. Poco importaba la ética. Ni la caridad Adiós maestro, como a los toreros de arte y de casta, por la puerta grande de los teatros y las academias, eterno ya el actor, el escritor, el director y el académico pero, sobretodo, el hombre continente, el hombre exigente, el hombre alérgico a la idiocia, al mal gusto, a las malas maneras. Menuda faena nos queda a los contemporáneos, sin su ayuda. FERNANDO FERNÁNDEZ Economía El billete verde l protagonista destacado de la semana ha sido la divisa americana, cuya extrema debilidad empieza a preocupar seriamente. Ya no son solo los franceses los que se quejan del euro, sino que la propia Merkel ha mostrado en público su preocupación rompiendo un tabú de los gobiernos alemanes. No ha sido la única, son innumerables las voces de analistas que acusan a la debilidad del dólar del repunte inflacionista en el mundo y hasta el Banco Central de China ha anunciado que se replanteará su política de inversión de reservas y, lo que es más importante, su política de fijar el tipo de cambio del remimbi respecto al dólar. Las consecuencias de una pérdida de confianza generalizada en el dólar serían de tal magnitud que parafraseando su famosa divisa, en Dios ponemos nuestra confianza Porque la mera posibilidad de que la economía americana entrara en recesión con inflación ha tumbado esta semana a las Bolsas. Claro que también ha obrado el milagro de que el gobierno español revise por fin su previsión de crecimiento por debajo del 3 para 2008. El dólar, el petróleo y los datos del INE del tercer trimestre que anticipan una desaceleración del consumo y la construcción superior a la deseada. Además, cuando las empresas españolas se habían conjurado en el Latibex para demandar seguridad jurídica pero vender Iberoamérica como una buena inversión, llega Tom Peters, el gurú del Management, y nos aconseja que nos marchemos de Venezuela. No sería tan gurú si no fuera capaz de producir tantos titulares. La vida empresarial sigue animada y no han faltado tampoco protagonistas. Blesa ha mostrado sus poderes en el proceso de ven- E ta de Iberia. Caja Madrid adquirió el lunes el 6,9 que tenía BBVA por 239 millones de euros y el miércoles el 6,42 de Logista por otros 220 millones. Interpretaciones hay para todos los gustos, desde que la entidad madrileña quiere convertirse en socio de referencia ante los movimientos que se avecinan hasta que Esperanza Aguirre vería con buenos ojos la entrada masiva de capital español en la aerolínea. Esta historia está lejos de haberse resuelto. Como tampoco está clara la saga de Bankinter. Ram Bhanvani, que había incumplido su propio guión y comprado a crédito, ha demostrado sangre fría y capacidad de negociación pues tras marear al Sabadell ha vendido a Crédit Agricole, el segundo banco francés por volumen de activos, su 15 en 809 millones de euros, un 13 más de su valor de mercado el viernes anterior. La entidad francesa es ya el primer accionista de Bankinter tras haber adquirido previamente un 4,54 en el mercado, y niega que vaya a lanzar una OPA por la entidad pero pide reunirse con Jaime Botín para llegar hasta el 30 Será una historia corporativa interesante que nos dará además algunas pistas sobre la actitud del Banco de España, porque la compleja estructura de propiedad de CA, con profusión de mutualistas y accionistas privados sin derecho a voto, sugiere comparaciones nacionales que no han pasado desapercibidas. Incluso Solbes ha advertido de la excesiva presencia de capital público Por su parte, Rafael del Pino respira más tranquilo tras haber obtenido Ferrovial una revisión de tarifas del regulador británico de aeropuertos equivalente a 490 millones de euros. Revisión que aunque la empresa sigue considerando insuficiente, ha despejado incertidumbres y ha sido acogida favorablemente por el mercado. Sigue habiendo empresas con coraje. Tras la aventuras de Criteria y Renta 4, la CNMV ha aprobado el folleto de salida a Bolsa de Iberdrola Renovables con un precio por acción entre 5,3 y 7 euros, considerado caro pero atractivo, y del Grupo Tremón, entre 6,56 y 7,57 por acción. Ecología y ladrillo, para que luego digan que el inversor español no tiene donde elegir. Suerte, porque la crisis financiera no ha terminado de darnos sustos. Esta semana hemos conocido la primera víctima española, JoanFrancesc Geloch, presidente de Gaesco Bolsa, que ha presentado su dimisión tras reconocer la entidad pérdidas de 40 millones de euros en operaciones de sus clientes con futuros. Y también la primera aseguradora, Swiss Re, que publica números rojos por la crisis de las hipotecas basura, 733 millones.