Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
25 11 07 EN PORTADA Stalin y España Tragedia en dos actos POR ALBERTO SOTILLO E n un oscuro callejón en las cercanías del Kremlin había en tiempos de la URSS una pintada que proclamaba en español: ¡No pasarán! Era discreta, no llamaba la atención, pero bien podía presumir de ser el único grafiti político de toda la Unión Soviética. La pintada, 50 años después de que la consigna fuese pronunciada, evocaba aquellos años en los que Stalin fijó su atención en España, sumida en una guerra civil en la que el bando republicano oscilaba entre el caos y la revolución al tiempo que la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini ya habían empezado a ayudar al bando nacional. Así nos lo explica Yuri Rybalkin: Stalin se fijó en España ya desde el principio mismo de la guerra civil. Pero ese interés se hizo especialmente intenso a finales de agosto y principios de septiembre, cuando empezó a llegar la primera ayuda soviética. Desde entonces ninguna decisión sobre España se tomó sin la intervención directa de Stalin Alemania y la URSS tenían una visión mundial de su política, en la que cada Estado era una pieza en una partida en la que se jugaba la supervivencia o el dominio mundial. La guerra civil, entre otras muchas cosas, se había convertido en parte de una contienda entre dos colosales dictaduras. En la soviética, la campaña de apoyo político a la República fue pública y ruidosa, pero la ayuda militar fue una acción secreta desde entonces conocida como Operación X Los asesores y militares soviéticos llegaron a España cuando la URSS se vivía sumida en un feroz período de purgas. Para muchos de ellos esa guerra fue una escapatoria, una oportunidad de huir de un ambiente opresivo. Todos eran voluntarios insiste Rybalkin, y la mayoría idealistas, que se entregaron a una causa más allá de cualquier convicción ideológica Pero aquella era una tragedia que se desarrollaba en dos escenarios. Por más idealismo que hubiera, los crímenes y persecuciones de la URSS terminaron llegando a España, donde se reprodujeron las mismas barbaridades que entonces tenían lugar en la Unión Soviética. Dos escenarios en dos actos de una misma tragedia. Porque, a su vez, la guerra civil influyó- -y para mal- -en las purgas soviéticas. En la URSS se empezó a usar la locución Quinta Columna nacida en la guerra civil para aludir a supuestos espías y saboteadores al servicio del enemigo. Y buena parte de la represión en la Unión Soviética se llevó a cabo bajo la advocación de combatir a la Quinta Columna La paranoia de Stalin se vio muy agravada por el curso negativo de la guerra. El capítulo dedicado a la influencia de la tragedia española sobre la represión stalinista es uno de los más reveladores de la investigación. La obsesión por desenmascarar a contrarrevolucionarios fue ilimitada. Se citan así una serie de telegramas enviados en nombre de Stalin en los que se insistía en que los fracasos en el frente se debían a una traición de los Estados Mayores: Exijan a (Largo) Caballero que investigue urgentemente la rendición de Málaga, y depure las planas mayores de los agentes de Franco y saboteadores Persecuciones y purgas se desarrollaban a la vez en el frente y en la URSS. Los asesores y especialistas militares soviéticos estaban al tanto de la sangrienta bacanal que se perpetraba en la URSS Así que se puede imaginar bajo qué presión actuaban aquellos hombres, lejos de su patria, bombardeados por telegramas paranoicos y que, a la vez, se enteraban de cómo caían presos sus ami- Paranoia y Quinta Columna El dictador en su despacho, en una famosa imagen tomada por el fotógrafo James Abbe ABC gos. No era fácil en aquellas circunstancias, y en una guerra civil, saber quién era amigo y quién enemigo La actitud de Stalin y su grado de apoyo militar a la República fue siempre imprevisible, sometido a violentos cambios de ánimo. A finales de 1936 y principios de 1937, según Rybalkin, casi llegó a igualar el volumen de ayuda enviado por Alemania e Italia al otro bando. Pero, cuando el curso de la guerra le fue decididamente