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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura El cuarto poder e todos los géneros literarios es evidente que el periodístico es el más contemporáneo de todos, apegado a las grandes revoluciones industriales, sociales y políticas del mundo moderno. Fue el político y escritor inglés Edmund Burke al que se le achacó la atribución ya consolidada del periodismo como cuarto poder frente a los otros tres: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, a tenor de sus reflexiones y comentarios sobre la Revolución francesa y, en especial, sobre la fuerza de movilización en la opinión pública de los diarios del momento como vehículos de información e influencia. Nuestro país tuvo pronto grandes periódicos, como El Mercurio gaditano imprescindible para comprender la penetración en España de las ideas y estéticas más importantes de la Ilustración y luego del diecinueve, y figuras como Mariano José de Larra, del que dice en un reciente artículo el poeta y erudito Luis Alberto de Cuenca que A Larra le dio tiempo para ser muchos hombres a lo largo de su breve existencia, pero no logró nunca, parafraseando a Borges, ser aquel hombre por quien Dolores Armijo lo hubiese dejado todo. Por eso nos dejó tan temprano. Sin embargo, sus veintiocho años escasos de vida han dado un juego formidable en las historias literarias debido al nivel de su escritura El periodismo en nuestra tierra ha dado desde entonces fulgurantes figuras y otras que se han apagado como efímeras cerillas. De los diarios aún vigentes, el decano de todos es éste, el ya centenario ABC, en el que ustedes nos leen, fiel a los principios de su fundador, Torcuato Luca de Tena, y leal a los principios democráticos y constitucionales. Tal vez por esta razón, independientemente de D ideologías o adscripciones políticas, el prestigio de este periódico se ha consolidado con las firmas de escritores y periodistas tan ilustres como José Ortega y Gasset, Valle Inclán, Mariano de Cavia, Azorín, José María de Cossío, o Rafael Alberti tras su exilio, entre otros. Los equilibrios del periodismo no son fáciles, ya que hay que poner en la mezcla veracidad, talento, información y honestidad, bienes escasos en días de mediocridad ambiente por arrobas. Proliferan muchos asalariados de otros intereses que no son la verdad, lo que los hace no libres sino esclavos de servidumbres muy bastardas de acoso y derribo. Paradigma de esa malintencionada mala praxis periodística es el iluminado matutino al que todos conocen y al que no nombraré, que lo llame el juez y su madre, al que hace meses y tras la demanda consiguiente de este diario por Competencia desleal un tribunal sentenció a una importante indemnización y a dejar de proferir insultos contra el periódico ya que el locutor, según el magistrado, estaría intentando influir en la estructura de mercado o posición competitiva del diario ABC Según el auto del magistrado, la libertad de expresión no comprende el derecho a insultar, porque ni éste es un derecho ni aquélla sería una libertad A pesar de la sentencia, el susodicho ha mantenido sus ataques personalizándolos en la figura de su director, José Antonio Zarzalejos, al que ha dedicado toda clase de insultos, injurias, calumnias, por las que éste le ha demandado por Intromisión Ilegítima en su honor Se suma así a las más de diez demandas pendientes aunque, lo sorprendente, es que la Fiscalía no actúe de oficio contra este energúmeno que, entre otras ilegalidades, ha atentado contra SM el Rey, refrendado por la mayoría del pueblo español cuando votó su Constitución y, por mucho que le pese, como a Chávez, jefe del Estado. Sus insultos deberían ser tenidos en cuenta como la quema de fotos o las afirmaciones de los terroristas procesados por este mismo tipo de delitos, tipificados, ya que la prensa, y su libertad de expresión, no está por encima de la leyes ni eximen de su cumplimiento. Sobre el director de ABC, y sin querer molestar a los nostálgicos de la caspa y la falta de libertades, ratificar que es el más capacitado por inteligencia y méritos para tan difícil cometido, cosa que saben muy bien quienes lo designaron, y el más leal a los principios fundacionales y a la historia de este diario, garante de que sus páginas sean a la vez testigo de la modernidad de nuestros días. Convencido estoy de que el tiempo lo consagrará como uno de sus mejores directores, si no el mejor. Lo demás son perros, rabiosos, que ladran a la luna. FERNANDO FERNÁNDEZ Economía La marca España sta semana hemos tenido de todo: conflictos internacionales, empresarios que hacen jugosas declaraciones políticas, opas cariñosas y hostiles que siguen evitando que la Bolsa caiga en depresión, diferencias de criterio entre los organismos reguladores y su Ministerio y de ambos con la Comisión Europea, un fuerte repunte de la inflación subyacente que muestra que el precio del petróleo ha empezado a trasladarse a los costes de producción y expertos internacionales que nos ayudarán a tener una posición más ideologizada de la globalización, el cambio climático o la energía nuclear. El protagonista de la semana es sin duda el canciller bolivariano que ha hecho de las amenazas a las empresas españolas un hábito y el centro de su estrategia para ganar el referéndum con el que poner fin al imperialismo, la economía de mercado y la democracia liberal. Los empresarios españoles parecen haberse cansado y empiezan a exigir al gobierno menos equidistancia y más compromiso. Será porque están hartos de las duras críticas recibidas en saraos políticos financiados por su propio bolsillo, porque han empezado a sufrir en su cuenta de resultados las consecuencias del populismo, porque tienen miedo a que el ruido latinoamericano contamine el valor de su franquicia sabedores de que la imagen de marca de una empresa, y de un país, como alguien debería explicar al ministro Moratinos, es su valor más sólido, o porque como ha dicho José Manuel Lara hay momentos en que la dignidad nacional está por encima de los intereses empresariales inmediatos Lo cierto es que la región ha pasado en diez años de absorber el 55 de la inversión española E en el exterior a sólo el 4 en 2006 y muy pocos políticos locales parecen preocupados. Menos mal que aquí todavía quedan empresarios, como Luis del Rivero, que confían en el peso internacional del gobierno y le encargan la defensa de sus intereses en Eiffage. Que tenga más suerte que Repsol o Gas Natural. También han abierto la boca los empresarios catalanes que parecen haberse liberado del somnífero nacionalista y han empezado a mostrarse en su pluralidad. En el Círculo de Economía han denunciado el victimismo, criticado su comodidad provinciana, alentado a salir más al extranjero, asumir más riesgo financiero y superar el individualismo disfrazado de empresa familiar. Dos visiones de Cataluña muy diferentes, Lara versus Rosell, Oliu versus Brufau, el divorcio de Cataluña del resto de España frente al peligro de bolivarización. Mientras, la Bolsa mantiene un cierto tono gracias a nuevas operaciones corporativas y el gobierno se vuelve a enredar en los campeones nacionales. Quizás llevado de la mala conciencia de que Altadis no haya podido retener su negocio de puros y haya sido empujada en brazos de Imperial Tobacco, con el consentimiento de su consejero delegado Antonio Vázquez, por la severa legislación antitabaco, el gobierno se manifiesta a favor de lo que aún es solo una declaración pública de intenciones, una OPA por Iberia de un grupo español liderado por Hidalgo. Una oferta que podría incluso no ser la única, pero que complica aun más las dificultades de British Airways y el grupo Texas Pacific, que necesitan pronto un socio español. La Mutua también quiere ir de compras y ha vendido su 1,17 del Santander. Ramírez Pomatta anuncia su interés por Adeslas. Ministerio de Industria y Comisión de Energía han andado a la greña con las tarifas eléctrica, pero finalmente el déficit tarifario se somete a las necesidades electorales. Clos le enmienda la plana a Maite Costa, que había ganado para su causa al presidente de la Comisión Nacional de la Competencia Luis Berenguer. Sufre una vez más la independencia de los reguladores, la seguridad jurídica y la imagen de marca España. No es pues de extrañar que crezca el número de empresarios y analistas que no ven con malos ojos la propuesta de la comisaria Viviane Reding de crear un regulador europeo, aunque su insistencia en separar la propiedad y gestión de las redes de la provisión del servicio de telecomunicaciones sea anatema. Pero cuidado que la propuesta tiene mérito y muchos seguidores.