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18 11 07 CLAVES DE ACTUALIDAD David Cuenca, el último novicio, y Anselmo Álvarez, abad del Valle de los Caídos, en el claustro de la abadía de la Santa Cruz Valle de los Caídos La otra cruz (Viene de la página anterior) ha cortado sus raíces enterradas en los monasterio benedictinos, que durante la oscura Edad Media sirvieron de puente entre la devastada cultura clásica de Roma y la Edad Moderna, cómo conservaron lo que quedaba y en una tarea ímproba copiaron una y otra vez, después de cada invasión y de cada destrucción, todo el saber acumulado, los mismos mimbres de nuestra civilización; cómo difundieron el conocimiento, la belleza y el arte, cómo trabajaron a favor de la paz con su épica tregua de Dios -cuatro días para Dios y tres para la lucha- -y con los combates a primera sangre; cómo fundaron escuelas y universidades- -y apunta la de Cambridge, de la que se conoce hasta los nombres de sus creadores, y en donde todos, incluidas las mujeres pudieron participar de las enseñanzas- cómo les guió el Evangelio a aquellos monjes en todos estos empeños, cómo por la Regla de San Benito el trabajo dejó de ser algo de esclavos y se le dotó de valor, piedra angular del progreso de los europeos y de su desarrollo social, de cómo se gestó la industrialización, la red de comunicaciones y las técnicas entre aquellos monasterios que fueron extendiéndose por todo el continente... El monje- -añade el abad- -es algo así como la memoria del hombre. Pero ahora se quiere reconstruir una historia que ha borrado todo esto del pasado, creando una historia completamente nueva, pero que no puede tener ningún resultado porque está hecha sobre argumentos falaces. Pero sepa que todo lo referente a Dios y a todo ser humano y sus raíces fundamentales tienen una persistencia absoluta y esto va a seguir siendo así pase lo que pase, aunque las personas que mantengan esta unción queden re- ducidas a la mínima expresión, algo totalmente circunstancial y que ha podido pasar en otras épocas. Hoy los monasterios son algo así como un Arca de Noé donde persisten como en aquella primera arca las personas que desean ser fieles a estas afirmaciones y convicciones que le llevan a su comunión con Dios y al mismo tiempo a vivir ese ser como experiencia humana fundamental y, en la medida en que se pueda, a transmitirlos a otra generación. Pero aunque no fuera así, se recuperarán de todas formas porque son tan radicales al ser humano que en el futuro habrá siempre alguien que se reencontrará con esos genes esenciales. Porque la verdad, como las creencias, no tiene tiempo ni historia Luego, el monje negro, que cuando salgan estas páginas habrá oficiado el funeral aniversario del 17- N por Franco, José Antonio y todos los Caídos por España -según el lema de los solicitantes- -y habrá leído su homilía consensuada por toda su comunidad benedictina- un secreto de Estado bromea- afirma que a él y al resto de los frailes no les ata al Valle más que el fin de rezar por los muertos y que si una modificación en sus funciones o en el tratamiento del lugar supusiera una indignidad para su orden lo dejarían todo y se marcharían. Gente muy importante del Gobierno- -declara- -que al verme esperaba encontrar a ese primer facha de los fachas se sorprendió mucho cuando vieron que ante sí sólo tenía a un monje Secreto de Estado El último novicio es un asturiano, profesor de instituto con diez años de enseñanza a sus espaldas, que quedó seducido por Dios en un curso de gregoriano en el Valle Tampoco nosotros perdemos la oportunidad del conocimiento de primera mano. Me atrevo. ¿De verdad que Carlos Luis Álvarez Cándido fue el negro de su antecesor Pérez de Urbel en Los mártires de la Iglesia. Testigos de su fe unas hagiografías con más de invención que de copia? Sí, pero no lo hizo obligado por el hambre Suena raro oír hablar de marcharse cuando hoy a su arca se siguen sumando supervivientes de la fe. El último es un gijonés profesor de instituto en Aranda de Duero, de 33 años, musicólogo, historiador y licenciado en Ciencias Religiosas que atravesó las puertas del cenobio hacia la clausura el pasado 15 de agosto, día de la Virgen. A sus seis hermanos, muchos de ellos nada practicantes les costó entender que se hiciera monje y más aún que lo fuera en el Valle de los Caídos. ¿No había otro monasterio? Pero David Cuenca que se ha salido del mundo para encontrar a Dios en Cuelgamuros, y si sale a su paso amarle para toda la vida cuenta con pudor que fue aquí, hace dos años, durante unos cursos de gregoriano, cuando el señor me sedujo y yo me dejé seducir por él Embelesado por la liturgia, como aquellos bárbaros de la Edad Media, y encandilado con Dios, pasa las horas rezando y estudiando la Regla de San Benito, Historia Monástica, Historia de la Espiritualidad, Liturgia y órgano para acompañar al gregoriano. Su vida hecha en nuestro mundo se ha parado: la cuenta del banco- -no ingresó hasta que no saldó sus créditos- el coche- -donde escuchaba Los 40 y a U 2- la casa, la probabilidad de una novia, un trabajo fijo... Pero la paz interior que he logrado entregado al Señor y haciendo lo que tengo que hacer no lo cambio por nada Y se ríe al recordar cómo un compañero de instituto, edil de IU, le soltó al enterarse de su vocación tú te quedas con la gracia de María y a nosotros nos dejas el marrón de Marta Y yo me acuerdo de las ratas, que querrán pensar ¡otro facha! pero cuando saco el asunto de el funeral ni siquiera cae en que le hablo de Franco. Yo rezo- -añade- -todos los días por todos los muertos A este hombre con la vida hecha afuera lo que más le cuesta es humillarse, ser obediente y ser el último mono. Por eso le repite a Dios que yo sea el último en todo, pero el primero en amor ¿No me dirá que no se pelean aquí dentro? digo. Se pelean más los matrimonios ¿Es de una pasta especial? La base de una vida ascética es tener conciencia clara y real de que Dios es un padre y yo su hijo querido y de que como cantamos todos los lunes en Vísperas, antes de la constitución del mundo ya había previsto que yo fuera santo, que fuera monje benedictino Sólo eso: lo que son.