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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Y el insultador He aquí un breve resumen de algunos de los insultos del líder venezolano A George Bush: Usted es un burro, señor Peligro. Usted es un burro, señor Bush El Diablo estuvo aquí ayer. Aquí mismo. Y todavía hoy huele a azufre A Aznar: Es un fascista que, además, apoyó el golpe, es de la calaña de Hitler, un tipo chulesco y de lástima, un lacayo... (abril 2007) A Alán García: Sinvergüenza, corrupto, ladrón de cuatro esquinas, el Carlos Andrés Pérez del Perú, vendido, corrupto de siete suelas A José Miguel Insulza: Es un pendejo A Blair: No sea sinvergüenza, señor Blair. No sea inmoral, señor Blair. Es usted un peón imperialista que intenta ganar el favor del señor Peligro Bush- Hitler, el asesino de masas número uno A Fox: Perrito faldero del Imperio to constitucional es un socialismo del siglo XXI. Alberto Garrido, justo acreedor al título de chavólogo cuenta que en 1980 tomó contacto con el guerrillero Douglas Bravo a través de su hermano comunista Adán Chávez e ingresó en el Comité Central militar de su Partido de la Revolución Venezolana (PRV) Hace unos 20 años el mandatario venezolano asume las tesis del PRV que no es otra cosa que la insurrección cívico- militar, bolivarianismo revolucionario... utilización del petróleo como arma geopolítica, choque de civilizaciones... afirmó en entrevista a ABC. Durante los 9 años de presidencia de Chávez el único político que olfateó los golpes antes de que ocurrieran fue el secretario general de Acción Democrática, AD, Henry Ramos Allup. Unas semanas antes de que se produjera la intentona del 11 de abril de 2002 ya la barruntaba en un diario nacional. Aquello fue una chapuza. Chávez fue depuesto y repuesto en su cargo apenas 48 horas después. En aquel golpe el mandatario apareció visiblemente asustado mientras era trasladado en helicóptero a la isla de Orchila. Los arzobispos Ignacio Velasco y Baltasar Porras contaron cómo Chávez se confesó y lloró abrazado a las túnicas de los prelados, a quienes, antes de aquel susto, por criticarle, les había dicho que tenían el diablo en la sotana. Claro que tiempo tuvo después para resarcirse en sus apariciones en televisión. Chávez es un experto en las relaciones cara a cara, sobre todo cuando no tiene competencia. Por eso le gustan tanto las sesiones dominicales del Aló Presidente que pueden durar más de siete horas en las que salta de un asunto a otro como el mejor telepredicador de la escena. En las ruedas de prensa, le gusta tratar de aplacar a los periodistas preguntándoles de dónde son o qué conocen de Venezuela. A Enrique Serbeto, enviado especial de ABC, llegó a hacerle leer La balsa de piedra de José Saramago, tras comentarle que según la novela la tierra se rompía por los Pirineos para que la Península Ibérica saliera al encuentro de sus hermanos latinoamericanos En aquella época, le gustaba decir que su libro favorito era El oráculo del guerrero una especie de manual iniciático un tanto esquizofrénico, escrito por un chileno que igual hubiera podido dedicarse a redactar el horóscopo en las páginas de El Universal de Caracas. Bastaba con hojear El Oráculo para darse cuenta de la personalidad del (Pasa a la página siguiente) La intentona de 2002 REUTERS Monarquía regeneracionista de Alfonso XIII con los países del otro lado del Atlántico. La guerra civil y el franquismo fracturaron ese ideal del mismo modo que dividieron a los españoles y por eso es tan importante recordar ahora que la labor de diplomacia pública llevada a cabo por Don Juan Carlos recuperó esas tradiciones de entendimiento y puso al día un capital simbólico que facilitó desde 1991 la celebración de cumbres iberoamericanas, también un éxito incontestable de la diplomacia del gobierno socialista de González. Fueron los años en que la transición era presentada como modelo por el impecable civismo de las conductas de quienes la protagonizaron. Mientras la diplomacia socialista proponía la bella idea de España como un puente privilegiado hacia Europa, lo que le acarreó algunas acusaciones de paternalismo y manipulación a cargo de partidos de izquierda, el juancarlismo como modelo de ejercicio de una autoridad arbitral y moderadora de indiscutibles credenciales democráticas fue asumido por vastos sectores de una población como la iberoamericana, que conservaba y conserva aún en su diversidad principios históricos e imágenes monárquicas. El éxito de Don Juan Carlos ha sido el de recuperarlas y revestirlas de simpatía y humanidad, a un costo personal no despreciable, el de recorrer el continente y asumir que es el más importante embajador de España. De ahí que en capitales y lugares insólitos, del Caribe a la Patagonia, el viajero encuentre placas y recordatorios de que una vez el Rey estuvo allí, e hizo presente una voluntad de cimentar los intereses comunes, que no son sólo los muy legítimos de los empresarios españoles sino los de cooperantes, religiosos, profesores... O los de centenares de miles de emigrantes iberoamericanos que viven en España, de cuya tranquilidad y bienestar se olvidan a veces sus propios gobiernos populistas. meses antes lo que se cocinaba en los cuarteles. Mientras el país era tomado por los insurgentes, Chávez se refugiaba en el Museo Militar, desde donde observó con prismáticos cómo los tanques en vano trataban de tomar el palacio de Miraflores. Desde aquel refugio asumió el mando de la intentona y negoció sus 15 minutos de fama. Al atribuirse la dirección de la asonada, tuvo la oportunidad de figurar ante las cámaras (su debilidad) frente a las que llamó a la rendición con su famoso por ahora Con los golpistas en prisión, el 27 de noviembre se produce un segundo golpe para intentar liberar a Chávez, que también fracasó tras dejar un saldo sangriento en el camino. Entonces se hace famoso un gordito de franela rosada que aparece en las pantallas de la estatal Venezolana de Televisión narrando con tartajeo la asonada y mostrando un vídeo del comandante con su segundo por ahora El ex presidente Rafael Caldera libera al populista y le premia con un sobreseimiento del delito de traición a la patria y rebelión en armas contra el Estado. De no mediar esa gracia, en teoría podría haber sido condenado a muerte. Sólo pagó dos años de prisión. Chávez siempre se ha cuidado de ocultar sus raíces marxistas. Sólo ha anunciado que su proyec-