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18 11 07 EN PORTADA Chávez El golpista POR: LUDMILA VINOGRADOFF MANUEL M. CASCANTE ENRIQUE SERBETO i alguien en Venezuela sabe de golpes ése es Hugo Chávez. Juzga y tilda a los demás de golpistas, pero él no ha dejado de conspirar desde que entró a la Academia Militar. Ha vivido siempre obsesionado por los levantamientos cívico- militares (los suyos o los pergeñados en su contra) Y atormentado por una manía persecutoria: cuando era un joven oficial, sus compañeros de armas se sorprendían con sus gritos fuera de lugar: ¡Me quieren matar, allá están! proferidos ante imaginarios fantasmas. Encabezó un golpe de Estado para saltar a la fama como líder bolivariano utilizó el golpe que dieron en su contra para afianzarse en el poder y, ahora, prepara un golpe institucional para mudar de régimen. Siempre se ha salido con la suya, y pretende seguir haciéndolo hasta 2030. Cuando Don Juan Carlos le recibió en audiencia por vez primera en 1999, recién investido presidente, le dio la bienvenida con un abrazo y una pequeña broma: Así que tú eres el que das golpes Mucho ha cambiado el tono ocho años después. Lo del golpe viene de cuando era un joven teniente coronel de paracaidistas y, tras diez años de conspiraciones, se levantó en armas en la madrugada del 4 de febrero de 1992. La asonada fracasó. La prensa ya había anunciado S Chávez, en la cárcel, junto a otros detenidos por el fracasado golpe de 1992 El poder moderador del Rey en Iberoamérica MANUEL LUCENA GIRALDO HISTORIADOR A finales de 1810 Juan E. Valenzuela, un atribulado clérigo residente en la actual Colombia, preguntó ante la posibilidad de que incluso la valerosa Cádiz cayera en manos francesas: Si España se pierde, ¿de quién seremos? Apenas dos décadas después el libertador Simón Bolívar, acogido en Santa Marta en su última hora en la casa de un español, proclamó: quien sirve a una revolución ara en el mar Poco antes había afirmado la independencia es el único bien que hemos ganado a costa de todo lo demás Palabras que resuenan en verdad proféticas, al tiempo que un extraordinario diagnóstico de un mal político, la desunión, que ha atravesado la historia de los siglos XIX y XX en Iberoamérica y Don Juan Carlos, Chávez y Bachelet, antes de que estallara la tormenta REUTERS ha enturbiado las relaciones con España. Es útil recordar algunas lecciones de la historia, malas y buenas. En las primeras décadas de existencia independiente fue moneda común en las repúblicas hispanoamericanas la expulsión de los españoles, a los que se adjudicaban responsabilidades en complots, especulación con bienes de primera necesidad y conductas hostiles. Frente al espectáculo de la desunión denunciado por Bolívar, el magnífico imperio brasileño de Pedro II se alzaba como una opción monárquica y progresista de éxito. Más adelante, el encuentro entre España y las repúblicas hermanas de América como señaló un sentido ideal hispanista de naciones latinas y católicas que hablaban español, se formuló mediante la concertación de la