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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Cancer Vixen orra con cáncer, zorra del cáncer, algo así. El título original, Cancer Vixen suena mejor. Además, suena a película de Russ Meyer. Y de tetas va el asunto, aunque no tan grandes. En realidad, de cáncer de mama. Del de Marisa Acocella Marchetto, dibujante de tiras cómicas para las revistas New Yorker y Glamour Marisa decidió contar su experiencia con el cáncer en eso que se llama una novela gráfica. O sea, en un comic- book un tebeo de tiros largos y tapa dura. Novelas gráficas son 300 de Frank Miller; Maus de Art Spiegelman (sobre el Holocausto) V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd; la impresionante Píldoras azules de Frederik Peeters, o Pyongyan de Guy Delisle. Decía Amos Oz en su discurso de agradecimiento del premio Príncipe de Asturias que había que leer literatura para conocer al otro. A mí me suele parecer que leer novelas es una pérdida de tiempo (para la ficción ya están las series de televisión) pero probablemente tiene razón el escritor israelí. El otro puede también ser el cáncer. Y la novela gráfica, la literatura que hay que leer. De Pyongyan (protagonista: Corea del Norte) ha escrito la crítica que leyendo esa historieta se aprende mucho más sobre la vida cotidiana en el régimen totalitario del tirano cardado que con la lectura de textos más sesudos. Presuntamente sesudos, claro. Con Cancer Vixen (Ediciones B) pasa lo mismo. Divertida y frívola, pija y lúcida, es la historia que habría contado en tiras cómicas la Samantha Jones de Sexo en Nueva York si hubiera sido dibujante en lugar de relaciones públicas (relacionista pública, como dicen en las telenovelas mexicanas) En la sobrecubierta del libro aparece Marisa dando una patada al aire como si estuviera practicando la chilena según Ronaldinho. Por supuesto, con sandalias de taconazos divinas de la eso. En la cubierta se la ve encarándose con una señora con el aspecto tradicional de la Muerte (es como la figura que juega al ajedrez con Max von Sydow en El séptimo sello pero con buena talla de sujetador y con las manos huesudas de la bruja de Blancanieves) Cáncer, voy a patearte el culo le grita. Y parece que se lo ha pateado. Y ha tenido a bien compartido de forma gráfica (aquí es literal) y con mordaz tono humorístico. Obvio (parezco chilena de Chile) que no es la primera en reírse de sus propias tragedias. La literatura humorística (a la par que descarnada) sobre el cáncer no es nueva, incluso por parte de algunas que no pudieron contar más que el libro. Pero la cosa le ha salido redonda. En el fondo y en la forma, con un diseño de páginas fantástico, con algunas viñetas a toda página, con tronchantes imágenes como la de la mamografía: Me estrujaron, me apretujaron, me aplastaron y me chafaron (lo mejor son los dibujos, por supuesto) ¡Por qué no se meten los huevos en un torno! que es lo que todas hemos dicho alguna vez después de la experiencia de que te pillen la teta con la puerta del frigorífico. Nada de tópicos de cáncer. Remarcables el retrato de la madre; las sesiones de quimioterapia ¿cuántos años tienes? cada una con unos zapatos superpijos y supercaros (unas botas de agua de Pucci incluidas) las vías en la mano de dibujar (porque es la contraria a la del pecho operado) las sesiones de radiación; los médicos, o el peligro de no tener seguro en Estados Unidos. Lo había perdido poco antes de que le detectaran el cáncer (y añade un dato de la Fundación Nacional Estadounidense Contra el Cáncer de Mama: Las mujeres sin seguro tienen un 49 por ciento más de posibilidades de morir de la enfermedad También relata los efectos secundarios, los efectos de la enfermedad en la familia y amigos, la historia de amor con su novio (y marido) el reproche de otras enfermas por tener pelo, la despedida de la maternidad por los antiestrógenos (cuando acabara de tomarlos, cinco años después, tendría, tendrá, 49 años) Se despide del bebé ya imposible Lo siendo, creí que tenía todo el tiempo del mundo, pero sólo era un abrir y cerrar de ojos La mejor literatura sobre el cáncer y la quimio. Sobre ese abrir y cerrar de ojos. Inteligente, brillante, divertida y con dibujitos. Quimio y botas de Pucci Z Paula Echevarría y David Bustamante. La actriz y el cantante se mostraron muy felices en la fiesta de Glamour lo, Leandro Martínez Toledo, el hombre que supo inculcarle la auténtica pasión por el arte del toreo. El gran sueño de Leandro fue convertirse en una figura de los ruedos y sintió ese primer gusanillo cuando, casi de niño, leía las crónicas taurinas del ABC en la peluquería donde trabajaba como aprendiz. La guerra civil truncó sus aspiraciones cuando empezaba a despuntar. Pasados los años, tuvo siete nietos y la sana costumbre de colocarles a todos un capote cuando empezaban a caminar para ver si sentían ellos también ese gusto por el toreo. Fue el último de sus nietos, Enrique, el que le hizo llorar de emoción cuando a los siete años agarró el capote por primera vez. Desde ese día, el hoy octogenario Leandro, entendió que el chico sería una gran figura. Y no se equivocó. La unión entre abuelo y nieto ha siempre sido total. Este fin de semana todos le han acompañado en la presentación de ese libro que recoge los sueños del hombre que mejor conoce a Ponce. Cambiando de tema y de fiesta mucho tiro se vio en la entrega de premios de la revista Glamour que se celebró en el casino de Madrid el mismo día, mejor dicho la misma noche, en que Valentino re- ABC cogía el Botón de Oro de Mango en una gala celebrada en Barcelona. Junto al maestro italiano posó la modelo británica Liz Hurley que alabó la profesionalidad del diseñador favorito de las grandes celebritys En los premios de la revista se vio con muy buen talante a dos mujeres que últimamente habían dado cuenta de su genio y carácter. Se trata de la espectacular Marisa Jara, que niega hasta la saciedad su vuelta como novia de Joaquín Cortés a pesar de lo mucho que comen y cenan juntos, y a Carmen Morales, que pidió disculpas por sus arranques de genio y volvió a lucir su cara más dulce. Tras las declaraciones de Junior reconociendo su depresión y sus abusos con el alcohol después de la muerte de Rocío Dúrcal y la exclusiva de Shaila Morales anunciando boda en primavera, el papelón de Carmen negando lo primero e ignorando lo segundo fue de los que dan que hablar. Esa noche hubo reconciliación masiva. Una vez más la guapísima Mar Saura se encargó de hacer las presentaciones de la gala que premió a una larga lista de personalidades de la moda y el espectáculo. Entre otros, Paula Echevarría y Bustamante a quienes el matrimonio les ha sentado de cine.