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11 11 07 VIAJES Aspecto del imponente barco de trescientos metros de eslora atracado en el puerto de Rotterdam Norwegian Gem Un destino en sí mismo TEXTO: PABLO MUÑOZ FOTOS: JORDI ROMEU El concepto de crucero freestyle -su máxima podría ser haga lo que le apetezca cuando lo desee -se abre paso con fuerza dentro del mercado español de este tipo de turismo. Desde primeros de octubre un nuevo coloso, el Norwegian Gem se une a la oferta asi trescientos metros de eslora (de largo, para los no familiarizados con la terminología marina) más de 30 de manga (ancho) una docena de restaurantes especializados en todo tipo de cocina, bares, instalaciones deportivas, teatro, casino, spa, rockódromo... Aproximadamente 430 millones de euros de inversión que hacen del Norwegian Gem una auténtica ciudad flotante de vacaciones, prácticamente un destino en sí mismo para un determinado tipo de público, que lo elige muchas veces al margen de los puertos que el barco pueda visitar a lo largo de cada travesía. A bordo, todo está pensado para satisfacer a los huéspedes- -el buque tiene capacidad para 2.400 C pasajeros- -casi a cualquier hora del día. De ello se encargan las 1.154 personas que forman la tripulación de las que, a título de ejemplo, 600 están destinadas a atender los bares y restaurantes. Una ratio, por tanto, de un trabajador por cada dos turistas, imprescindible para poder cumplir con la filosofía del Freestyle crusing que la propia compañía, NCL, define como hacer un crucero a tu aire Es decir, el viajero se organiza en función de sus preferencias, no tiene que cumplir reglas estrictas ni en el vestuario- -sólo en uno de los restaurantes se exige una ropa más elegante- -ni tampoco en los horarios de comida, algo fundamental para el público español. Tampoco se asignan mesas determinadas en cada restaurante, de modo que el clien- te no está obligado a compartir la velada con desconocidos, que en ocasiones pueden resultar irritantes. Las cifras en un barco como éste son, sin duda, llamativas. Para una travesía de un par de semanas, las despensas del Norwegiam Gem se abastecen de 18 toneladas de pescado, 20 de carne y 14 de verduras. La bodega se surte con 120.000 botellas de vino, a las que hay que añadir, lógicamente, el resto de bebidas, ya sean alocohólicas o no. La gastronomía, en contra de lo que sucede en ocasiones en este tipo de viajes, es uno de los puntos que más se cuidan. A destacar, al margen de los clásicos buffets, tan del gusto de la clientela habitual de estos viajes, el restaurante francés- -buena cocina, ex-