Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
D 7 4 11 07 Son más de cuarenta años de fe, esperanza y caridad, mucha caridad. Primero con la asociación Cruz de los Ángeles, y desde 1972 con Mensajeros de la Paz, entidad apolítica, no gubernamental, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1994. A sus setenta años, el padre Ángel continúa su actividad social y humanitaria en las cuatro esquinas del planeta. Su vida, y sobre todo su obra, son el eje de El padre Ángel. Mensajero de la Paz (Ed. La Esfera, a la venta el día 6) una biografía escrita con mano de santo por Jesús Bastante, redactor de religión de ABC, que dibuja con trazo maestro el bendito itinerario de este singular sacerdote asturiano GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Padre Ángel SACERDOTE. PRESIDENTE DE MENSAJEROS DE LA PAZ Nunca hubo tanta solidaridad en la historia del mundo como ahora MANUEL DE LA FUENTE- -Sigue usted predicando la buena nueva por las cuatro esquinas del mundo. -Sí, sí. En estos momentos me encuentro en Benin, con los niños que fueron esclavos, niños de entre cuatro y ocho años que picaban piedra, y ahora soñamos con que de verdad pueda normalizarse su vida. Creemos que por fin van a poder tener futuro. -Estas situaciones dramáticas son un secreto a voces. -Todos las conocemos y tenemos que ponerle algun remedio, aunque sigo convencido de que poco a poco la Humanidad se va haciendo mejor y pienso que nunca hubo tanta solidaridad en la historia del mundo como ahora. -Sigue creyendo que un mundo mejor es posible. -Totalmente. En todos los ámbitos se piensa hoy en llevar adelante actividades sociales. Somos muchos los que tratamos de intentar erradicar la pobreza y la hambruna. Quizá en este siglo no sea posible acabar con la pobreza al cien por cien, pero un hecho como el de que sigan muriendo miles de niños diariamente sólo porque les falta un poco de pan o agua potable no lo vamos a permitir. Creo que veremos mejorar mucho las cosas. ¿Cómo lleva ser el objeto, y el sujeto, de una biografía? -Empequeñecido, porque uno no puede pararse a mirar lo que ya está hecho, sino lo que aún queda por hacer. Y cuando conoces tantas partes del mundo con tanta injusticia, tanta miseria, tanta pobreza, tanta enfermedad... sólo puedo pensar en lo que todavía tengo que hacer. ¿Tarancón y Pablo VI siguen vivos en su recuerdo? -Sobre todo conservo la sonrisa y la firmeza de los dos, que en tiempos más difíciles fueron capaces de hablar alto y claro, personas capaces de excomulgar a alguien por declarar una guerra o consentir la pena de muerte. -El cardenal le sacó de algún aprieto. -Tarancón fue alguien extraor- Fumata muy blanca Aunque reconoce que aún quiere más al Oviedo, el Real Madrid es el equipo de los amores del padre Ángel. Uno debe tener aficiones y gustos- -explica- y debe saber gozar con las cosas de la vida, y yo gozo con las cosas pequeñas. Algunos se lo pasan en grande haciendo alpinismo, por ejemplo, pero yo me conformo con el Madrid. Cuando gana gozo, y cuando pierde me disgusto, pero eso es de humanos ABC dinario del que aprendí que, por supuesto, había que creer en Dios, pero también era justo y necesario creer en los hombres. Un religioso capaz de censurar a los propios obispos y decir que a muchos les iba a salir tortícolis de tanto mirar a Roma. Me defendió muchas veces cuando era joven e imprudente en tantas cosas. -Usted ha sido amigo de varios presidentes del Gobierno. ¿Cambian mucho con el cargo? -Me atrevo a decir que cuando llegan al poder son más niños que los niños. Son inocentes, especialmente durante los primeros meses y creen que se pueden comer el mundo, y hacen muchas promesas que, incluso, creo que realmente quieren cumplir. Pero luego, con tantos botafumeiros alrededor ensalzándolos, se convierten en semidioses, en dueños de los hombres, del dinero... -Y sin amigos. -La soledad es la peor enfermedad que existe y sé que ellos al final se quedan en una soledad inmensa. Recuerdo que cuando le dimos al Papa Juan Pablo II el Teléfono Dorado nos preguntó: ¿Y esto para qué es? Pues mire, Santidad, le contesté, es para que las personas mayores nos llamen cuando se encuentren solas. Sabes Ángel, continuó, que los Papas y los jefes de Estado estamos muy solos muchas veces. Pues llámeme, le dije. -Además, a los ciudadanos nos ponen de los nervios. -Es cierto que se crispan demasiado, pero ha pasado siempre. Qué bien nos vendría que se tomasen un café, que se llamasen por los cumpleaños... -Y nosotros en medio. -Los ciudadanos también sufrimos cuando vemos estos comportamientos. Pero no son sólo los políticos, parece que cada uno va a lo suyo, y todos en nuestros ámbitos contribuimos a la crispación. -Ha hecho del amor su vida, pero, dígame, padre, ¿se ha sentido querido? -Sí, rotundamente. Exageramos cuando decimos de un sacerdote o el presidente de una ong qué santo, qué héroe. Un padre que tiene que hacer horas extra para sacar adelante la casa se siente más que gratificado con el beso de su hijo al llegar a casa. Pues yo, cuando llego a un montón de lugares y veo a los niños, y veo sus sonrisas, me compensa de todos los disgustos y problemas que pueda tener en la vida. mdelafuente abc. es