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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Oviedo sobre fondo azul año 1981, lo hacían desde el corazón ovetense del reino astur con la intención de premiar la excelencia, y con una vocación de continuidad en estas distinciones interdisciplinares. El acto de entrega, en el teatro Campoamor, ha ido consolidándose año tras año, atento al vértigo de los avances, de la actualidad y de las figuras más comprometidas con los Derechos Humanos y las artes en el ámbito internacional. En la víspera del pasado fin de semana, el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia, abogó en su discurso por seguir trabajando todos unidos en esa gran empresa que es España, una sociedad cada vez más sólida y cohesionada en torno a los principios y valores de la Constitución en la clausura de los premios, explicitando el alma y el sentido de dicho certamen y su valor institucional. En este sentido afirmó que los premiados representan, por encima de todo, la lucha por los Derechos Fundamentales especialmente por el de la vida y la dignidad de las personas y por estas razones los calificó como defensores de la libertad y de los valores democráticos Con un emotivo recuerdo al recientemente desaparecido escritor Francisco Umbral, se repasaron las razones para premiar a los titulares en esta ocasión de cada categoría, asegurando que estos Premios son el triunfo del bien y de la cultura, ese saber del hombre sobre el hombre Sobre el Premio de Cooperación Internacional a Al Gore, el Príncipe argumentó que es un reconocimiento a las acciones para la preservación del medio ambiente, y por difundir la preocupación de que el cambio climático C uando nacían los Premios Príncipe de Asturias en el es una de las amenazas a las cuales debemos enfrentarnos con decisión y urgencia El ex vicepresidente de EEUU declaró unos días antes, ante las salidas de tono de ciertos dirigentes, que este asunto era una cuestión ética, y que estaba por encima de las ideologías y la política argumentario que debería preponderar sobre otros intereses menos claros. Entre los premiados, el músico Bob Dylan, Premio de las Artes, que no recogió el galardón, los dos biólogos, el británico Peter Lawrence y el español Ginés Morata, reconocidos con el galardón de Investigación Científica y Técnica, y el escritor hebreo Amos Oz, en la categoría de Letras, del que se señaló su compromiso con la realidad más inmediata, que es la de su país, Israel, y que aseguró que el fanatismo es la plaga más perversa En el resto de las categorías, las revistas Nature y Science Premio de Comunicación y Humanidades, el sociólogo anglo- alemán Ralf Dahrendorf, fundamental en su impulso y defensa de la idea de Europa, el heptacampeón del mundo de Fórmula UNO y Premio de los Deportes, Michael Schumacher, y, muy especialmente, Avner Shaler, director del Museo del Holocausto de Jerusalén y los supervivientes del genocidio que fueron sentidos protagonistas principales en Oviedo, para recibir el Premio de la Concordia. Un homenaje que, según puntualizó el Príncipe, nos permite expresar el respeto, reconocimiento y afecto a los millones de víctimas inocentes del Holocausto, a tantos hombres, mujeres y niños cruelmente perseguidos y exterminados, que nunca nos dejarán de conmover y que simbolizan el compromiso que todos tenemos contraído con los derechos humanos, con la libertad del hombre y con su inalienable dignidad En respuesta, el director del museo respondió El Premio nos mueve a continuar con nuestros esfuerzos para construir un futuro mejor por medio de nuestro enfrentamiento con el pasado y hace hincapié en la gran responsabilidad que tiene Yad Vashem. A pesar de la progresiva desaparición de los testigos de estos horrores, Yad Vashem continuará transformando sus memorias en pilares sobre los que construir un mundo mejor, caracterizado por la tolerancia y el respeto entre los pueblos Falta nos hace en un mundo cada vez más olvidadizo y violento, en el que sólo nos basta recordar el sin sentido de los jóvenes judíos que se han convertido en nazis en el propio Israel, para convencernos de que queda mucho por trabajar en beneficio de todos. Estos premios y Oviedo, sobre fondo azul, son un buen punto de partida. JESÚS GARCÍA Economía Citius, altius, fortius ltius, fortius, citius Más alto, más fuerte, más rápido. Fue el lema que instituyó el barón de Coubertain para inaugurar la era moderna de los juegos olímpicos en Atenas, 1896. Mientras que Stanley O Neal, presidente de Merril Lynch ha sido premiado con 110 millones de euros por abandonar el barco después de teñirlo de números rojos- -casi 8.000 millones de dólares- -debido a la crisis de las subprime y Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal americana, se veía obligado a rebajar el precio del dinero, el crudo está cada vez más alto, el euro, más fuerte y el Ibex sube más rápido. Todos, también el oro, en cotas absolutas. Bernanke, confundido por el rebrote de la inflación, dobla la cerviz ante el temor a una recesión en Estados Unidos. En Europa el fantasma de los precios enseña sus afiladas uñas en el octubre rosa de los mercados de valores. Jean Claude Trichet observa con estupor cómo la inflación se sube a la parra del objetivo oficial y aprieta los dientes. Cada vez está más claro que debería elevar el precio del dinero y que no lo va a hacer por la presión internacional. El miedo a la crisis económica es libre y, generalizado, mientras los mercados riegan a especuladores, ahorradores y fondos de pensiones de ganancias. La bolsa convertida en el método más eficaz de financiación- -hay una lluvia de OPVs- -frente a unos mercados crediticios encasquillados ha alcanzado cotas nunca antes vistas en la zona de los 15.800 puntos animada por la expectativa de beneficios empresariales y la retribución al accionista. El crudo mantiene una subida explosiva de más del 50 por ciento en un año A hasta acercarse peligrosamente a los 100 dólares. Goldman Sachs, que provocó el estupor en junio cuando habló de esa cifra redonda, recomendaba esta semana a sus inversores cautela ante la altitud alcanzada. Grandes fondos de inversión, hedge funds y especuladores institucionales han propulsado el crudo apalancados en la excusa de las nuevas tensiones entre Estados Unidos e Irán, o en la frontera kurdo- iraquí. Decía con cierta socarronería el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, que se había producido una extraña huída hacia la calidad de las commodities porque el tirón ha sido paralelo en el crudo, los metales preciosos e incluso en materias primas como los cereales en Chicago. En España, la inflación arde de nuevo como una inflamación. El impuesto de los pobres amenaza a la economía como un desequilibrio y a la estructura misma de los presupuestos con un armazón fundamentado en un crudo nunca por encima de los sesenta dólares. Ni soñando en los cien. Así no hay quien ejecute con éxito. De ahí que cada día se ponga en duda la consecución de los objetivos de crecimiento económico del Gobierno. Resultaba extraño que el avance del crudo no tuviera efectos sobre la inflación en las economías mundiales. Cuando ha aparecido ha dejado helados a todos como diría Arias Cañete. Un tirón de 9 décimas hasta el 3,6 muestra un salto con pértiga más allá de la coyuntura. En Europa ha pulverizado el objetivo para alcanzar el 2,6 Bernanke parece un croupier: baja tipos y alerta sobre el IPC. Está sacando de sus casillas al euro, ya en 1,45 ante la expectativa de intereses más baratos. Un euro tan fuerte que ha desplazado a Alemania como segunda potencia exportadora del mundo, después de China. Y su musculatura, por ahora, no compensa, el tifón del precio del petróleo. Hay un punto de irracionalidad en el comportamiento desmedido de los mercados que han cambiado la cita más famosa de Coubertain por esta otra: lo importante es ganar no participar. Y cuando eso ocurre siempre viene el ajuste, por lo general brusco. Mientras, el euro cada vez más fuerte, el petróleo más alto, la bolsa sube y baja más rápido. Los que surfean en la ola de la abundancia no quieren oír ni hablar de crisis crediticia en el horizonte. Tienen su corazón enterrado en una caja de un banco- -el de Coubertain está en Olimpia- -y no quieren morir arruinados como el barón. Pero la inflación acecha. También, más alta, más fuerte...