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4 11 07 CLAVES DE ACTUALIDAD DE UNA EMBAJADA De la importancia de las relaciones espirituales y temporales con el Papado habla este fastuoso Palacio diseñado por Borromini LA HISTORIA DE ESPAÑA A TRAVÉS L a Embajada de España cerca de la Santa Sede tiene el doble honor de ser la Misión Diplomática más antigua de cuantas existen en el mundo y de mantener su residencia a través de los siglos en el mismo edificio. Hasta el siglo XV los Embajadores desempeñaban misiones temporales específicas como negociar acuerdos comerciales, tratados de paz, o fijar las estipulaciones de matrimonios entre príncipes. Es la República de Venecia el primer Estado que designa un Embajador permanente, precisamente aquí en Roma por la impor- Francisco Vázquez y Vázquez Embajador de España cerca de la Santa Sede Salón del Trono. La Legación tiene categoría de Palacio Real CARLA MORSELLI tancia espiritual y temporal del Papado. El Rey Católico Fernando de Aragón, por su condición de Rey de Nápoles y al ser Venecia su gran rival, establece también una Embajada permanente y designa para el cargo en 1482 al Caballero de la Orden de Santiago Don Gonzalo de Beteta, cuyos restos reposan en la Iglesia Nacional de los Españoles de Santiago y Montserrat. Beteta inició la prestigiosa nómina de 151 Embajadores, del mundo de la diplomacia, la milicia, la nobleza, la política e incluso la Iglesia, que durante más de quinientos años han representado y defendido los intereses de nuestra patria en una misión diplomática marcada por su singularidad e importancia. La Embajada interviene en la elaboración por parte del Papa español Alejandro VI Borja de la Bula Intercaetera que da lugar al Tratado de Tordesillas y reparte el Nuevo Mundo entre los reinos de España y de Portugal. Después del Saco de Roma los Embajadores consiguen la reconciliación con el Papado, organizan la importante visita de Carlos V a Roma y logran el apoyo de los Estados Pontificios a las guerras de religión del Emperador. En la Embajada se negocia la llamada Liga contra el Turco la alianza entre España, los Estados Pontificios y Venecia, que permitiría derrotar en Lepanto a la flota otomana, librando a Europa de la amenaza turca. Hay también capítulos desconocidos como el ofrecimiento que el Rey Alfonso XIII hace en mayo de 1915 al Papa Benedicto XV del Monasterio de El Escorial como residencia con extraterritorialidad para evitar los riesgos de la Primera Guerra Mundial y garantizar la libertad de su sagrado ministerio. Los Embajadores se albergaban en palacios alquilados a cardenales o nobles romanos hasta que en 1647 el Conde de Oñate, Embajador del Rey Felipe IV adquie, re el actual edificio, cuya rehabilitación encarga al gran arquitecto Borromini- -el rival de Berni- ni- quien construye la maravillosa escalera de honor, una de las más armónicas de la ciudad. El Palacio de España custodia importantes obras de arte como las dos esculturas de Bernini, El alma condenada y El alma beata la magnífica colección de tapices o los cuadros de Madrazo, Vicente López, Wieldens, Mario de Fiori, Mengs, Nattier, Palmaroli, etc. Durante cuatro años fue residencia del pintor Velázquez, venido a Roma para adquirir obras de arte para la colección real. Aquí pintó La fragua de Vulcano y La túnica de José tomando como modelos al personal de la Embajada. Por encargo real, los Embajadores adquirieron más de dos mil pinturas de los clásicos italianos, que pasaron al Museo del Prado. Como los palacios más exclusivos de Roma, la Embajada tiene fantasma propio, el llamado Fray Piccolo un antiguo capellán que siglos atrás fue muerto a espada por el Embajador castigando sus requiebros amorosos a la Embajadora. También el aventurero Casanova trabajó en la Embajada durante varios años como