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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE ABC omos el resultado de nuestra química. O dicho de otro modo: las hormonas mandan. Después de que James Watson- -Nobel de Medicina por sus descubrimientos del ADN y prueba viviente de que se puede ser muy inteligente y aun así un perfecto necio- abriera hace unos días la espita de la guerra cerebral diciendo que los negros son más tontos, un grupo de científicos españoles tratarán la semana que viene de sacarle sustancia a nuestra sexualmente diferenciada materia gris. María Gudín, especialista en Neurología y autora del libro Cerebro y afectividad (Eunsa) lo explica así: No tenemos un cerebro unisex, sino que es masculino o femenino desde el desarrollo embrionario. La diferenciación sexual entre hombre y mujer se produce a nivel genético desde el momento del desarrollo embrionario. Son los genes, XX para la mujer y XY para el hombre, los que van a iniciar la diferenciación sexual. Existe una parte del cromosoma Y, el FDT (Factor de Diferenciación Testicular) que es el responsable de la diferenciación de una gónada embrionaria neutra (ni masculina ni femenina) en testículos. La exposición a hormonas testiculares durante el desarrollo embrionario produce diferencias sexuales en el sistema nervioso central. Así, tras la exposición a hormonas sexuales, ciertas zonas del cerebro se desarrollarán más en un hemisferio u otro, según se trate de un macho o una hembra, y desde ese momento se marcan las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Eso condiciona al individuo para siempre: el sexo no es una opción, se nace hombre o mujer; otra cosa son las conductas sexuales que luego desarrolle el individuo. Hombres y mujeres son iguales pero diferentes. Hombres y mujeres llegan a los mismos fines de modos distintos. Sin perder de vista de que hablamos de estadísticas globales porque luego cada individuo tiene sus peculiaridades. Pero las diferencias propias de cada sexo, que constituyen un hecho incontestable, hay que saber aprovecharlas para desarrollar al máximo todas las capacidades de cada ser humano Y en eso están. María Calvo, presidenta en España de la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada, y autora de Diferentes pero iguales (Edit. Almuzara) pretende con la organización de un encuentro científico sobre Diferencias sexuales y aprendizaje que tendrá lugar el próximo día 8 en la Fundación Garrigues, acercarnos a una verdad avalada por la ciencia y para todos, que reconduzca la educación, cuando además el fracaso escolar es tan alto. Hemos reunido a científicos de toda tendencia política y religiosa para S Allan Pease ESCRITOR Un hombre no puede hacer el amor y responder a la vez De Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas (Edit. Amat) escrito junto a su esposa Barbara, se han vendido 10 millones de ejemplares. Todo un himno a la conciliación mediante la disección de las diferencias sexuales. ¿El gran escollo para reconocer que hombres y mujeres somos diferentes? -Lo políticamente correcto y la moda de pensar que hombres y mujeres son exactamente lo mismo cuando la ciencia demuestra que son muy diferentes. Pensamos diferente, tenemos diferente biología y deseamos cosas diferentes. ¿Cuál es la mayor diferencia psicológica? -La mayoría de las mujeres tienen un cerebro multitarea, pueden hacer entre dos y cuatro cosas que no estén relacionadas como hablar por teléfono a la vez que miran algo en internet, repasan una lista y hacen un café. La mayoría de cerebros masculinos no puede funcionar así, son monotarea, diseñados para realizar sólo una función en un tiempo determinado, y lo hacen muy bien y con mucho empeño, pero no más de una. Por ejemplo, si un hombre le dice a su chica que le guíe en la carretera, apagará la radio. Y si están haciendo el amor no puede contestar preguntas. ¿El descubrimiento más importante tras su investigación? -Afirmar que la mayoría de cerebros masculinos son buenos en lo que llamamos tareas espaciales. La capacidad para entender las relaciones entre las cosas, entre las tres dimensiones, alto, ancho y profundidad, es la capacidad principal con la que nacen los hombres. En cambio, las mujeres desarrollan mejor las habilidades relacionadas con el lenguaje. Hace veinte años era muy popular pensar que cuando un bebé nacía tenía el cerebro en blanco, y que la sociedad, la cultura y el entorno familiar determinaban su actitud y sus elecciones. Se ha demostrado que un niño nace con un sistema operativo en su mente, perfectamente creado. ¿La mayor dificultad para escribir su libro? -La que nos encontramos en los grupos con buenas intenciones, como, por ejemplo, grupos feministas, que prefieren pensar que todo el mundo piensa como los hombres; organizaciones políticas y universidades, porque decir que hombres y mujeres son diferentes no es una teoría muy popular ni es políticamente correcto probarlo. Mucha gente ha evitado dar su opinión por temor a ser expulsados de los círculos universitarios. -El reconocimiento de estas diferencias, ¿a qué llevaría? -Cuando hombres y mujeres aceptan su diferencia empiezan a llevarse bien. Se gustan, se respetan, y pueden llegar a amarse. Y a ser felices. Pero esto no es lo más habitual en el mundo. La gente se casa pensando que comprende al otro, pero no es verdad. Lo único que es capaz de entender es que hombres y mujeres son distintos, y que deben existir esas diferencias para no convertimos en estadísticas. -Hay quien se toma su libro a risa, ¿le preocupa o le molesta? -Hoy en día la gente que se ríe de estas teorías son una pequeña minoría. Casi todo el mundo sabe que hombres y mujeres somos diferentes. Es un hecho, y la gente que lo rechaza es generalmente la más infeliz. Entre ellos están las feministas, que defienden a toda costa la igualdad, y es por ello que nunca llegarán a ser felices. que analicen la influencia de las hormonas que hacen que tengamos distintas habilidades y diferentes ritmos cognitivos e incidir en cómo sacarle provecho. Hay grandes diferencias entre personas del mismo sexo, sí, pero cuando además metes la variable hormonal esas distinciones se complican y apuntan a que entre los 6 y los 17 años los ritmos de niños y niñas para adquirir conocimientos están desacompasados. Al final lle- gan a lo mismo, maduran igual, pero las niñas tienen más habilidades verbales en primaria y los niños después más capacidad visualespacial. No aprovechar esos ínterin supone perder una oportunidad enorme para optimizar capacidades. Por qué vamos a quedarnos en la mediocridad si podemos superarnos con el punto de mira puesto en la igualdad de oportunidades (Pasa a la página siguiente)