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4 11 07 EN PORTADA POOL 11- M El asesor En busca del presidente de la verdad Magistrado u papel secundario durante la celebración de la vista- -todo el protagonismo se lo llevó Javier Gómez Bermúdez- -no permitió escuchar ninguna de las gloriosas intervenciones que ha tenido en otros juicios celebrados en la Audiencia Nacional y en los que sí ha ocupado la presidencia; el más reciente, la semana pasada, cuando recordó a los procesados de la operación Nova -que se quejaban por el catering que les sirven en calabozos- -que ni él mismo escoge el menú en su propia casa. En el juicio del 11- M no ha tenido ocasión de sacar a relucir su fuerte carácter, no ha habido prontos ni regañinas, pero sí ha mantenido una fluida comunicación con el presidente. Tan discretos han sido sus contactos que en muchas ocasiones han pasado desapercibidos, aunque la colaboración entre ambos se ha producido cada vez que una situación determinada exigía una aclaración legal inmediata. Entre sus compañeros, este magistrado destaca por su calidad técnica, su espíritu de líder- -que muestra allá a donde va- -y su gran capacidad de trabajo, demostrada cada vez que ha resuelto situaciones de atasco en los juzgados y tribunales por los que ha pasado desde 1979. Tanto trabajo tiene su recompensa en casa: gran aficionado al Scalextric, tiene un circuito permanente y las carreras con los minibólidos le sirven para relajarse. ALFONSO GUEVARA JAVIER GÓMEZ BERMÚDEZ FERNANDO GARCÍA NICOLÁS Control La voz de y mano de hierro la experiencia Presidente del Tribunal y ponente i por algo se ha caracterizado el presidente del Tribunal del 11- M ha sido por la férrea disciplina que ha impuesto durante el juicio, tanto a los procesados como a los abogados, fiscales e incluso traductores. Pese a ser una vista atípica por el número de partes y por su repercusión mediática (durante los cuatro meses se ha retransmitido en directo por televisión) nada ha escapado a su control. Este magistrado, presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, ha pasado der ser un rostro conocido sólo en el ámbito judicial a serlo por un amplísimo sector de la sociedad. Gómez Bermúdez no ha dudado en llamar la atención a letrados de la acusación para recordarles cuál era el papel que estaban desempeñando en el juicio- -en episodios en los que parecían estar ejerciendo labores de defensa- tampoco le tembló el pulso cuando indicó a la fiscal que no debía hacer alegatos personales durante la exposición de su informe; ni cuando, tras varias advertencias, dedujo testimonio por desobediencia contra el ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera. Detrás de la imagen rígida y autoritaria que ha mostrado en el juicio, se esconde un hombre simpático y accesible que hace gala, como buen malagueño, de un gran sentido del humor. Está casado en segundas nupcias y tiene dos hijas de su primer matrimonio. Magistrado e este magistrado dicen quienes le conocen que es un hombre muy discreto, enemigo de llamar la atención, carácter que ha quedado claro también durante la celebración del juicio del 11- M, donde ha desempeñado un papel de asesor en la sombra de Javier Gómez Bermúdez. Es el más veterano de los tres miembros que componen el Tribunal y cuenta con una larga experiencia en la Audiencia Nacional- -donde entró en 1993- -y un gran bagaje como jurista. La presencia de García Nicolás en este juicio tiene un enorme mérito, teniendo en cuenta su delicado estado de salud. Un mes antes del comienzo de la vista, un desvanecimiento llegó a poner en duda que se pudiera contar con él para formar parte de la Sala, cuya presidencia, en principio, le correspondía. Este magistrado ha hecho un esfuerzo sobrehumano para seguir el agotador ritmo de las sesiones de ocho horas diarias que se han celebrado durante más de cuatro meses. De él destaca también su serenidad (contrapunto, dicen, al ímpetu de Alfonso Guevara, con quien mantiene una excelente relación personal) y su trato humanitario con los procesados que padecen alguna enfermedad. En una ocasión no tuvo problemas para interrumpir la celebración de un juicio cuantas veces hizo falta para que un acusado, aquejado de próstata, pudiera ir al baño. S S D