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4 11 07 EN PORTADA 11- M En busca de la verdad POR NIEVES COLLI NATI VILLANUEVA PABLO MUÑOZ DOLORES MARTÍNEZ a Policía buscó a los culpables e investigó miles de evidencias y efectos, los fiscales se dejaron la piel y la vista en el seguimiento de un caso en el que apenas hubo un minuto para su vida personal, los magistrados controlaron con genio, pericia y mano de hierro el desarrollo de un juicio que muchos hubie- L ran querido que descarrilase. No son políticos ni estrellas mediáticas. Son esos profesionales sobre los que se sustenta el funcionamiento diario del Estado, y que han buscado la verdad sometidos a fuertes presiones, a interesadas descalificaciones personales y a bajunos insultos. Entre quienes investigaron en el 11- M hubo también algún cargo político, algún discutible abogado más interesado en despistar que en el esclarecimiento de los hechos. Pero los profesionales del Estado han cumplido. Ésta es su historia. JESÚS DE LA MORENA Hasta que el cuerpo aguante Comisario general de información H asta que el cuerpo aguante Fue la orden que el comisario general de Información, Jesús de la Morena, dio a los suyos y a sí mismo. En las horas posteriores al asesinato de 191 personas, el objetivo del por entonces máximo responsable de la lucha antiterrorista y del resto de policías, era, como no podía ser de otra manera, cazar a las alimañas porque eran muchos los temores de que en las horas siguientes volvieran a cometer otra. Inmenso era el dolor que habían provocado pero los criminales aún podían causar más. Era la pesadilla que nutrió el insomnio del 11 al 14 de marzo de 2004. En medio de tanta tragedia, el destino o la suerte quisieron que una bomba no estallara y que la pericia y fortaleza de un tedax (Pedro) la neutralizara sin borrar ninguna huella. La tarjeta del móvil que iba a activar la Goma 2 Eco llevó (el 13 de marzo por la tarde) a un locutorio del barrio madrileño de Lavapiés. Por eso, durante el juicio el ex comisario general recordó el moderado alivio que sintió con la primera captura: Detener a Zougam es la mejor decisión que tomamos en nuestra vida De hecho se podían, y se pueden, contar con los dedos de una mano las veces que, a las horas de un atentado, los autores están ya en el calabozo. De la Morena (Madrid 1953) siempre habla en plural cuando se refiere al trabajo del 11- M. Por el cargo que ocupaba, es la cabeza visible de las primeras investigaciones, que desarrolladas en equipo todos respondieron de maravilla dijo) se encaminaron casi al mismo tiempo hacia el locutorio de Zougam (vía islamista) y Avilés (trama asturiana del explosivo) En cuestión de horas, De la Morena, hoy ya fuera de la Policía, y su gente pusieron toda la carne en el asador, el modus operandi con el que convirtieron en POOL carne de banquillo a Egin, Kas, Ekin, Gestoras, Batasuna... Los mismos hombres y mujeres que aportaron las pruebas que derivaron en la Ley de Partidos- -el más fértil instrumento de los últimos años de la lucha antiterrorista- -fueron los que en las primeras horas investigaron el 11- M. Todos tuvieron que hacer de todo en aquellas horas en las que desde la Comisaría General de Información se tomaron decisiones sobre la seguridad de todo un país y en las que las dudas fueron también un duro enemigo a batir. Y más cuando el paso de los minutos era un elemento en contra y la pesadilla de otra matanza una amenaza real. Prueba de proximidad de los malos augurios fue el intento de volar el Ave de Madrid- Sevilla. Lejos del sentido común y del de Estado pero cerca de las elecciones, los políticos se declararon la guerra y, en medio, la investigación policial, que transcurría por tanto en un clima social de tensioón extrema. Las reuniones con los mandos de la investigación se sucedieron en Interior, que fue sometido a una presión como nunca hasta entonces se había visto, para que relevara ante los micrófonos las pistas descubiertas. Junto a los hombres y mujeres de Jesús De la Morena, trabajó codo con codo la Policía Científica. Su labor fue titánica y, ya con la sentencia en la mano, puede decirse que parte de los años de condena se basan en las pruebas aportadas por el servicio en la que trabaja, entre otros, David Seoane, inspector jefe que desde hace diez años descubre las huellas de los terroristas. Analizaron 26.000 evidencias y efectos, detectaron 2.538 huellas, descubrieron 99 perfiles genéticos, sin olvidar, claro está, la identificación de los 191 asesinados. La experiencia de la Policía Ciéntifica es larga pero nunca afrontó un trabajo igual. Fueron ellos también los que pusieron nombre al séptimo suicida de Leganés. Después de meses de incertidumbre, descubrieron que la pelota de carne que recogieron de entre los escombros era la cabeza del Allekema Lamari. Por eso, el trabajo realizado por las Fuerzas de Seguridad no tiene un sólo nombre.