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28 10 07 VIAJES Guilleries Un riscal entre mil colores Los arriesgados riscales hacen del Espacio Natural de las Guilleries- Savassona, precioso en todos sus sentidos y con múltiples posibilidades, un balcón privilegiado de la comarca barcelonesa de Osona POR E. YUNTA orprende a cualquiera por su belleza. El Espacio Natural de las Guilleries- Savassona tiene tal atractivo turístico que obliga al amante de la naturaleza a incluir este paraje entre las visitas obligatorias de cualquier agenda. Es el mejor refugio para escapar del exigente día a día, el mejor refugio para encontrarse a uno mismo. La soledad, la grandeza, las espesuras inacabables y el agua que resbala a destajo por los profundos frescos de valle transportan al visitante a un estado de serena tranquilidad. El Espacio Natural de las Guilleries- Savassona tiene una extensión de 8.300 hectáreas y está situado en la comarca de Osona S -engloba a los municipios de Folgueroles, Sant Julià de Vilatorta, Tavèrnoles y Vilanova de Sau- Contacta con Collsacabra por el norte, con la plana de Vic por poniente, con los contrafuertes del Montseny por el sur y con la comarca de la Selva por oriente. Comprende dos espacios naturales, las Guilleries y Savassona, que tienen la particularidad de encontrarse en la zona de transición de dos regiones: el sistema transversal y el mediterráneo. La presencia del embalse de Sau dota a este paisaje de una riqueza incalculable. Los arriesgados riscales multicolores hacen de las Guilleries- Savassona un balcón privilegiado de la comarca y, pese a que este espacio natural hace de muralla para el este de Osona, pasa casi desapercibido por la suavidad del relieve en el margen occidental. Una importante red de caminos de tierra en buen estado por los que se puede circular con un turismo permite una visita agradecida y cómoda de una punta a otra. La suavidad del relieve de entrada queda rota por los repentinos escarpados del otro lado. De aquí que los balcones naturales puedan considerarse una de las singularidades más remarcables del lugar, que evidencia una importante presencia del ser humano al comprobar el estupendo patrimonio histórico- arquitectónico de la zona. Desde la época del Paleolítico encontramos actividad humana en la zona. A partir de ese preciso instante, el hombre ha tenido presencia en todas las fases de la Historia como lo demuestran las variadas construcciones del lugar, que van desde el rastro de los primeros pobladores, iberos ausetanos, en la cima de algunas coli- Desde el Paleolítico hasta ahora Casa Museo Verdaguer en Folgueroles, la casa natal del insigne poeta modernista catalán PARCS NATURALS La huella humana se reconoce en el valioso patrimonio de la zona, en muchas actividades tradicionales aún vivas y en la omnipresencia del embalse que inundó Sant Romà de Sau