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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE Corazón atlántico Alojamientos rurales con encanto. Quinta N. S. das Mercês La finca, del siglo XVI, se halla en la zona protegida del Monte do Brasil. www. quintadasmerces. com Quinta da Nasce- Água Casa rodeada por jardines con encanto, al estilo romántico del siglo XIX. www. quintadanasce- agua. com Quinta do Martelo Un ecomuseo con vida y actividad. Productos biológicos, tradición culinaria y alojamientos en un ambiente rural. www. quintadomartelo. com El vuelo. La escala en Lisboa es obligatoria, y el salto a Terceira, como al resto de las islas Azores, no es barato. Desde Madrid, unos 400 euros ida y vuelta con TAP (www. flytap. com 901 11 67 18) Para saber más. Turismo de Portugal. www. visitportugal. com 902 88 77 12. Un terremoto destruyó en 1980 gran parte de las casas de Angra do Heroísmo. La reconstrucción fue perfecta Corvo Flores N En el fuerte de San Juan Bautista (en el siglo XVI, San Felipe) hay hoy un destacamento de soldados portugueses ARCHIPIÉLAGO DE LAS AZORES Graciosa Faial Pico 0 Km 100 São Jorge Terceira OCÉANO ATLÁNTICO São Miguel Santa María El Atlántico azota la costa de Terceira y sus rocas de origen volcánico son como eran en el siglo XVI. No hay vallas de publicidad, ni edificios altos, ni siquiera un McDonalds. Sólo coches, eso sí, y no muchos en cuanto abandonamos Angra. La ciudad, como la isla, dormita en la historia, con sus iglesias, con esas casas entre el blanco de las fachadas y los amarillos o azules del cerco de las ventanas y puertas, con las calzadas de adoquines de piedra basáltica. Hay más rastros españoles en la isla, por ejemplo en el bar que acoge la Tertulia tauromáquica terceirense (www. tertulia- terceirense. pt) junto a la plaza de toros. Los parroquianos apuran una cerveza rodeados de carteles de las ferias locales, o de alguna otra como la de Cuéllar, en Segovia. Los animales para el ruedo- -en Portugal no se matan, como se sabe- -llegan al centro del Atlántico en barco, desde la península, pero en las zonas altas de la isla se crían otros toros destinados a la gran fiesta de Terceira, la Vaca das Cordas. La escena se repite trescientas veces entre mayo y octubre, en cualquier pueblo. Una cuerda rodea el cuello del toro, que persigue a los corredores por un itinerario señalizado. Algunos consiguen esquivar sus embestidas, otros se refugian en el mar y no pocos vuelan por los aires, antes de que quienes sujetan la cuerda logren impedirlo, entre las risas del público. Terceira tiene 29 kilómetros de largo por 17,5 de ancho, y la habitan unas 55.000 personas. Es fácil recorrerla en coche y a pie, por ca- rreteras y caminos poco transitados, o incluso adentrarse en los trillos, senderos que cruzan las zonas más elevadas, como en la Reserva Forestal Natural do Biscoito da Ferraria. La tierra rojiza contrasta aquí con el verde intensísimo del cedro o la laurisilva, y lo hace de una forma tan poderosa que resulta difícil apartar la mirada. Llovizna otra vez. Aparece un lago entre los árboles. Y, al cabo, la Gruta do Algar do Carvâo, un capricho de la naturaleza. Es una caverna volcánica creada durante una erupción hace un par de milenios. En los techos hay estalactitas y estalagmitas formadas por depósitos de ácido silícico, algo muy poco común en la zona. El descenso por esta chimenea de cien metros de profundidad resulta sencillo. En Terceira hay alguna playa y Angra do Heroísmo y la isla en general surgen como una fotografía del pasado, sin publicidad, sin McDonalds, sin neones. Un lujo para quienes buscan algo por descubrir la temperatura del agua es aceptable (entre 16 y 22 grados, según la época del año) pero éste no es ni mucho menos un destino de sol y playa, sino de historia y naturaleza. Quien busque un baño puede encontrarlo en Praia da Victoria, la segunda ciudad de la isla, o en algunas de las piscinas naturales acondicionadas en recodos formados con piedra volcánica. Tras las rocas, esta tarde se agita el Atlántico. Los viejos pescadores de los alrededores suelen decir que las Azores son islas del mar de abril a septiembre y de agricultura y ganadería en invierno, cuando el océano se torna ingobernable. La isla del trío de las Azores Bush, Blair y Aznar (la base militar estadounidense en Terceira llegó a sumar 5.000 efectivos durante la guerra fría, y aún tiene unos 3.000) recuerda otras fotos que han amasado su historia. Ésta fue tierra de destierro para muchos liberales a finales del XVIII, y el lugar donde empezó a nacer la revolución liberal portuguesa de principios del siglo XIX. De ahí el apellido de Heroísmo del que presume la capital, Angra. Azores está lejos de cualquier lado, de América y de Europa, islas perdidas en el corazón del Atlántico. Quizá por eso tan poco visitadas por el turismo de masas, y tan apetecibles para cualquier viajero curioso que se adentre en estas tierras con el libro de Tabucchi entre las manos, o con Mal tiempo en el canal de Victorino Nemesio, nacido en Angra, la mejor novela sobre las Azores, según el escritor Enrique Vila- Matas. La información meteorológica y los anticiclones han hecho mucho para situar esta esquina en el mapa. El paisaje que vemos al despedirnos hace mucho más para invitarnos a volver.