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28 10 07 VIAJES La arquitectura de Angra do Heroísmo mereció el reconocimiento de la Unesco en 1983. Al fondo, el monte de Brasil, donde España construyó una muralla de cuatro kilómetros Terceira POR JUAN FRANCISCO ALONSO FOTOS: GONZALO CRUZ Las Azores más españolas Una ciudad incluida en el Patrimonio mundial de la Unesco. Una tierra verde y bella. Y la presencia española en su historia. No faltan las razones para descubrir una de las islas menos conocidas de las Azores Imperios El color de la fe Los imperios son construcciones llenas de color que se erigen en forma de capillas o altares en honor del Espíritu Santo. Hay setenta en la isla. El ritual, en el que una hermandad elige la casa de la celebración, se remonta a la Edad Media, y refleja un sentimiento profundamente religioso. n mirador, y al otro lado del puerto, un fuerte, una historia. Hasta hace unos minutos, la muralla, de cuatro kilómetros, era un boceto entre la niebla y la lluvia, pero súbito, como no es infrecuente en las Azores, el viento ha despejado el cielo, y el castillo de San Juan Bautista, antes de San Felipe, luce en toda su inmensidad. Dicen que es la mayor fortaleza construida por España en el mundo, en el monte de Brasil, sobre la bellísima bahía de Angra do Heroísmo. Desde aquel lugar los soldados españoles protegían los barcos que llegaban de América con sus vientres cargados de plata. Hoy, un destacamento del Ejérci- U to portugués custodia el fuerte, aunque su vida parece bastante más relajada que la de los cañoneros de Felipe II. Incluso invitan a un café a los turistas, a media tarde, mientras el Atlántico azota las rocas sin compasión. Muchos barcos y muchos hombres han sido devorados por estas aguas fieras. Los expertos creen que en el fondo del mar hay cientos de navíos, algunos con sus tesoros intactos, a la espera de una Odyssey cualquiera. En cuanto a las personas, nuestras tropas perdieron su primer asalto en 1581, en la batalla de Salga, en la que participaron Cervantes y Lope de Vega, y triunfaron en el segundo, 1583, dirigidas por Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. Los azorianos esperaron al ejército español en lo alto de una colina y arrojaron sobre él rebaños de toros enfurecidos... escribió Antonio Tabucchi en Dama de Porto Pim El castillo, levantado en 1592 por orden de Felipe II, tenía cuatrocientas piezas de artillería en un área de tres kilómetros cuadrados. Entre el mirador dedicado a los afanes liberales de Pedro IV el Outeiro da Memoria, y el viejo castillo descansa Angra do Heroísmo, Patrimonio Mundial de la Unesco. Los periódicos y los libros dicen que el 1 de enero de 1980, un terremoto destruyó gran parte de sus edificios, pero tras la impecable restauración, si no lo supiéramos, diríamos que su estructura urbana, de calles rectilíneas, y sus casas, zurcidas con piedra porosa de origen volcánico, Los soldados españoles vigilaban desde el fuerte de San Felipe la entrada de los barcos procedentes de América. No muy lejos, corsarios y piratas soñaban con la plata