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28 10 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Pues yo más más. El Gobierno lleva tiempo en el juego, y ha decidido meter mano en las instituciones al percibir que le venían mal dadas, y sin ningún pudor quiere organizar un Tribunal Constitucional a su medida. No ha dudado, primero en promulgar una ley ad hoc para ampliar el mandato de María Emilia Casas; luego, cuando Casas decidió mantenerse al margen de una votación que la implicaba directamente, el Gobierno quiso ordenarle que votara en contra de su conciencia, y cuando Casas se negó, pues el Gobierno recusó a dos magistrados con argumentos baladíes para asegurarse de que en el futuro podría manejar el Constitucional a su antojo en momentos políticamente relevantes. Y salta el Partido Popular a través de Eduardo Zaplana y decide a su vez recusar no a dos, sino a tres magistrados. Pésima la actuación del Gobierno, pero muy mala la respuesta del PP. Que sí, que pretende dejar en entredicho la actuación de Zapatero y todo lo que se quiera. Pero cuando un gobierno pretende manipular e instrumentalizar las instituciones, la reacción no puede ser la misma medicina. Zaplana además tomó la decisión sin consultar siquiera a quienes saben de estas cosas en el PP, y hemos asistido al espectáculo nada bueno para Rajoy de que Acebes y Astarloa salieron a la palestra para expresar su incomodidad por una actuación que ellos, como profesionales del Derecho, no podían respaldar. Faltan cuatro meses para las generales y no hay día sin motivo para que se incremente el desánimo. Frente a un gobierno que se Q ue no, que no puede ser, que no es de recibo este jueguecito de pues yo apunta al enfrentamiento y a la mediocridad- -cómo se echa de menos el PSOE de Felipe en este XXV aniversario del 28- 0- solo cabe la esperanza de una oposición sólida que sepa estar en su sitio. Y el PP no lo ha estado en esta ocasión. Es una vergüenza que el gobierno eche por tierra la credibilidad de las instituciones y les meta mano de forma descarada, como hace, pero lo peor que puede hacer el PP es utilizar los Magdalena Álvarez no debe dimitir. Tiene FRANCISCO SECO que ser destituida fulminantemente por altanera mecanismos a su alcance para demostrar que también ellos, su partido, puede poner en un brete la estabilidad de un organismo como el Tribunal Constitucional, que puede quedar bloqueado si prosperan todas las recusaciones, ya que se quedaría sin el quórum necesario para tomar decisiones. Que llegue de una vez por todas la cordura, por favor. Y mientras el TC atraviesa los días más complicados de su historia, un clamor popular surge en Cataluña y se expande por toda España: que dimita la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. Pues no. Que no dimita: que la echen. Es lo que merece. Por su mala gestión desde luego, pero más que por su ineficacia merece que la echen por su altanería, por su arrogancia y por su desprecio a los que no piensan como ella. No merece la dimisión, sino la vergüenza del cese fulminante. Felipe González ha vuelto a enseñar la patita por debajo de la puerta, de nuevo ha hecho declaraciones y no han sido precisamente para llenar de elogios a Rodríguez Zapatero. Se ha expresado reticente a la Ley de Memoria Histórica y tampoco ha hecho muchas alharacas con la acción general del gobierno. Ha arremetido contra el PP, como era lógico e incluso era su obligación, pero ha dado pistas importantes sobre cual es su idea sobre la gestión del presidente. Y no queda Zapatero muy allá, la verdad sea dicha. Porque, mal que le pese a Zapatero, a Blanco, a De la Vega y a los que marcan la línea a seguir en el PSOE y en el gobierno, cada vez es más profunda la brecha entre la generación FG y la generación Zeta. Me da en la nariz que mucho PSOE se va a apuntar a la abstención.