Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE EN DEFENSA DE LA PAC PILAR AYUSO EURODIPUTADA DEL PARTIDO POPULAR esde el establecimiento de la Política Agraria Común (PAC) para proporcionar al sector agrario niveles de renta comparables al resto de la economía y asegurar a los consumidores alimentos de calidad a precios razonables, la UE ha sometido a la PAC a profundos cambios y ha disminuido su presupuesto. La Comisión Europea está a punto de presentar un nuevo informe en el que planteará las líneas básicas de una nueva reforma y todo apunta hacia un nuevo recorte de las ayudas, que va a perseverar en la línea de una agricultura más orientada al mercado y más competitiva. Este proceso de selección natural al que se está sometiendo a la agricultura europea empezó también hace años a dar sus frutos en España. Sólo desde 1999 hasta hoy han desaparecido más de 700.000 explotaciones, con las consecuencias de una mayor despoblación rural y de desertización pues la agricultura garantiza la cobertura vegetal de muchas zonas. Es muy difícil hacer comprender a la opinión pública que las ayudas de la PAC son una compensación a los agricultores para asumir un número creciente de costes, derivados de una normativa cada vez mas estricta en materia medioambiental, bienestar animal y de seguridad alimentaria. Y de que, sin ayudas, perderemos nuestra capacidad de producción agrícola y estaremos a merced de importaciones de países terceros, cuyos estándares de calidad y de seguridad son muy inferiores a los nuestros. Sin embargo, el aumento de los precios de D los alimentos que estamos sufriendo desde hace poco es resultado de la incapacidad del mercado europeo para responder al aumento de la demanda en las grandes economías emergentes, como China e India, unido a las malas cosechas de Argentina y Australia. De poco van a servir acciones coyunturales, como la reciente supresión del barbecho obligatorio, para hacer frente a ese aumento de los precios, si en el futuro la PAC no garantiza unos ingresos dignos a las familias que viven del campo. A ello hay que sumar las oportunidades perdidas para cubrir nuevos nichos de mercado en zonas en desarrollo, que otros países, como EE. UU. se encargan de ocupar. Los agricultores comunitarios tienen razón cuando critican la severidad presupuestaria que practica con ellos la UE desde hace tiempo, frente a la generosidad con la que Estados Unidos considera su política agraria. Como recalcó Loyola de Palacio cuando era ministra de Agricultura, no debemos medir con el mismo rasero la agricultura y el resto de las actividades económicas. Si la UE quiere disfrutar de un autoabastecimiento de alimentos aceptable y mantener altos niveles de calidad y de seguridad alimentaria tendrá que garantizar un nivel mínimo de ingresos a los agricultores y ofrecerles una perspectiva de pervivencia a largo plazo. Hoy día, esas condiciones no se dan ni se darán con las medidas que prepara la Comisión Europea y no debemos olvidar que la escasa participación de la Agricultura en el PIB no sólo significa un determinado volumen de alimentos, sino mucho más: la salvaguardia de la naturaleza, la diversidad biológica y la gestión del 80 del territorio. canos se les permita comerciar en mejores condiciones depende en gran medida de que se reduzca el flujo de cayucos hacia la Península y los archipiélagos canario e incluso balear, adonde han arribado ya los primeros inmigrantes en embarcaciones de fortuna. Faltan sin embargo 64 días para que concluya la negociación en curso entre la Unión Europea y los países ACP (76 Estados de África, Caribe y Pacífico) y desde organizaciones como Intermón Oxfam se critica duramente el que consideran doble discurso del ejecutivo español. En palabras de Carlos Galián, autor del informe Las negociaciones comerciales amenazan el compromiso de España con África se da un significativo contraste entre la retórica oficial y la letra pequeña de los contratos. El discurso oficial es abiertamente favorable a África, sin embargo en la letra pequeña del contrato se actúa como con cualquier otro socio comercial, buscando el beneficio por encima de todo Como se lee en el informe al promover un acuerdo comercial injusto, Espa- ña está echando gasolina al fuego que alimenta la emigración de miles de jóvenes africanos. Por eso esta posición negociadora no sólo es éticamente inaceptable, sino muy poco inteligente. Si el Gobierno está preocupado por la tragedia humanitaria de los cayucos, ésta es la ocasión de demostrarlo Según la percepción de Intermón Oxfam y de otros agentes sociales, se trataría de incoherencias (en al análisis de Iliana Olivié, investigadora del Real Instituto Elcano en Cooperación Internacional y Desarrollo) Mientras desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo se trataría de apoyar la internacionalización de la economía española- -y para ello se recurre incluso a un uso discutible de los créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo) ya que no están orientados a sectores que contribuyan a luchar contra la pobrezas, y a veces incluso favorecen a empresas multinacionales desde la secretaría de Estado de Cooperación, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, el énfasis se pondría en el desarrollo y la ayuda sin vincularlos a una rentabilidad económica a corto plazo. Esa divergencia tiene ahora mismo como escenario la negociación de los nuevos Acuerdos de Partenariado Económico (APE) donde se definen las reglas que van a regir el comercio entre Europa y los 76 Estados africanos, caribeños y asiáticos con los que se trata de comerciar mejor. La percepción de que existen discrepancias y no hay coordinación entre Comercio y Exteriores es falsa asegura por teléfono desde Bruselas el secretario general de Comercio Exterior, Alfredo Bonet, el responsable de la negociación del nuevo tratado por parte española. Niega Bonet que España se quiera aprovechar de la debilidad de los mercados africanos, y recuerda que las reglas de la Organización Mundial de Comercio impiden el trato de favor a algunos países por tratarse de ex colonias. Dice el negociador español que más que un acuerdo simétrico entre la UE y los países ACP se busca uno recíproco que abra a los productos africanos el mercado europeo, sin tasas ni aranceles, y la única salvedad es que, ya que se establecen plazos que favorezcan al azúcar o al arroz africanos, se pretenden algunas garantías para el plátano canario. Según Intermón Oxfam el futuro de África depende en buena medida de estas negociaciones La liberalización a la europea supone, por ejemplo, que los países ACP eliminen la mayor parte de sus aranceles a los productos agrarios, mientras la UE dedica cerca de 50.000 millones de euros cada año a subvencionar la producción y exportación de la agricultura Pero, señala Oxfam, en la UE se han formado dos sectores: uno que busca un acuerdo comercial flexible, favorable a los intereses de los países ACP, y otro, en el que destaca España que defiende una línea dura, cuyo objetivo es lograr un acuerdo comercial recíproco, con mínimas flexibilidades A juicio de Intermón Oxfam la filosofía del Gobierno español se resume (Pasa a la página siguiente)