Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 10 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Mártires Ejemplo de mañana Las familias Memoria viva de los mártires POR JESÚS BASTANTE LIÉBANA Ellos murieron, pero dejaron amigos, hermanos, hijos... testigos de un cruel martirio que, en aras de la Justicia, nunca podrá ser olvidado, aunque el perdón y la reconciliación prevalezcan sobre el rencor uatrocientos noventa y ocho mártires de la II República y la Guerra Civil suben hoy a los altares como beatos. Hombres y mujeres, sacerdotes, religiosos y laicos, que dieron su vida por la fe. Ellos murieron, pero les sobrevivió la memoria. Hoy, en estas páginas, recuerdan aquella tragedia supervivientes, hermanos, parientes... Son la memoria viva de los mártires. C el hombre que sobrevivió al martirio Eliseo Bardón recibe, sonriente, a D 7 en el colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, donde vota el presidente del Gobierno A sus 85 años, el religioso agustino conserva intacto el buen humor, pero también los recuerdos de una vida marcada por la tragedia. Y es que el padre Bardón vivió en primera línea el martirio de varios de sus compañeros, los mártires de Uclés asesinados la noche del 27 de julio en Belinchón y que hoy serán beatificados en Roma. Yo me salvé por los pelos sonríe al recordar cómo muchos de los aspirantes a agustinos salvaron la vida al no tener la marca de la tonsura en su coronilla. Nacido en León en 1922, llegó con 12 años al monasterio de Uclés. Cuando vino la sublevación, no nos enteramos de nada recuerda. Todo cambió el 24 de julio por la noche, cuando el alcalde, don Pío, entró en el monasterio y se reunió con el superior, José Gutiérrez Arranz. Le dijo que teníamos que salir de allí porque en unos días iba a pasar una columna de anarquistas y nuestras vidas corrían peligro. Así que nos vestimos de civiles y fuimos repartidos en casas de los vecinos El 27 de julio se presentaron en Uclés cinco coches con personas armadas. Al frente iba una mujer con acento francés. Al anochecer, empezaron a llamar por las casas y a llevarse a gente recuerda. A la explanada subieron unos 20. Entonces, el padre Gutiérrez Arranz les pidió que no se llevaran a los es- Eliseo Bardón El padre Eliseo Bardón, quien se salvó de la muerte de puro milagro SIGEFREDO Yo me salvé por los pelos sonríe Eliseo al recordar cómo muchos de los aspirantes a agustinos salvaron la vida al no tener la marca de la tonsura en su coronilla tudiantes. La miliciana miró la coronilla de todos, y dejó libres a los que no tenían la tonsura Muchos escaparon de la muerte aquella noche. Entre ellos el propio Bardón, quien debe su suerte al dueño de la casa, que nos escondió en un caserón cercano Desde allí, el religioso contempló cómo se llevaron de Uclés a cuatro frailes: José Gutiérrez Arranz, José Aurelio Calleja, Enrique Bernardino Serra y el padre Antolín Astorga, que estaba de visita; al cura del pueblo, don Vicente Toledano; y a cuatro seglares: Pablo Cobo, Luis Morales, Santiago García Librero y Máximo Priego Los sacaron en un coche, atados de dos en dos. Llegados a las curvas de Belinchón, bajaron a los hombres y les fusilaron Antes de que dispararan a los del otro vehículo, el padre Sierra, que estaba atado con Máximo Priego consiguió soltarse. En ese momento Priego se echó al barranco y, entre los sembrados, logró llegar a Uclés. Así, al día siguiente supimos el destino de nuestros hermanos En cuanto al joven postulante, permaneció en Uclés, escondido hasta que viajó a casa de un tío en Madrid. En el tren hacia la capital, el religioso conoció a mi ángel de la guarda un miliciano que, por segunda vez, le salvó de morir. Me pidió los papeles. ¿De Uclés? preguntó. Y yo: Sí ¿De los frailes? insistió, y yo: Sí No sabía mentir, me habían enseñado que era pecado. Y me llevó consigo, a primera, tratándome fenomenalmente En Atocha, cuatro milicianos se metieron conmigo, y llegaron a exigirme que blasfemara. Yo,