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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE de trasladarse a otro edificio en la Clay Alle. En Normanenstrasse, 22, distrito de Tempelhof, estaba la central de la Stasi de la República Democrática Alemana o Alemania Oriental, cuyo lema- Estamos en todas partes -expresa a la perfección la amplitud de su poder. Creada según el modelo de la checa soviética, la sede de esta temible organización estaba instalada en torno a una antigua cárcel, en un gran complejo de ocho hectáreas en el que trabajaban 20.000 personas. La Stasi actuaba como policía secreta político- social y servicio de contraespionaje, además de vigilar las fronteras. Contaba con más de 91.000 miembros y unos 200.0000 informantes y colaboradores eventuales. Sus ojos y oídos llegaban a cada barrio, cada calle, cada vivienda. La Stasi controlaba también un servicio de espionaje exterior (HVA) dirigido desde 1957 a 1986 por Markus Wolf, maestro de espías en quien, al parecer, se inspiró John Le Carre para algunas de sus novelas, aunque lo haya negado siempre. En el 38 de Mauerstrasse, en el centro, a poca distancia del cruce de la Wilhelmstrasse con la Unter den Linden, funciona el Centro de Información y Documentación de los archivos conservados de la Stasi. El fichero dedicado al espionaje exterior, que contenía datos sobre todos los colaboradores en el extranjero (34 millones de páginas) cayó en manos de la CIA, que lo devolvió en 2003 a Alemania, después de copiarlo y expurgarlo convenientemente. El punto de control (Check Point) Charlie en la Friedrichstrasse, era el más importante de los siete pasos fronterizos entre las dos partes de la ciudad. Sólo se conserva una garita blanca reconstruida y convertida en atracción turística. El lugar recuerda a una pequeña romería en la que se venden banderines, chapas, medallas, gorros, monedas y demás parafernalia de la Guerra Fría; y hay quien se gana la vida, disfrazado de oficial soviético o norteamericano, dejándose retratar por los turistas en plan figurante de película guerrera. Junto al control Charlie se levanta un Museo privado de la historia del Muro y sus secuelas. Se trata también de un buen negocio a juzgar por el número de visitantes que lo abarrotan, previo pago de diez euros persona. La Guerra Fría, por lo que se ve, sigue dando dinero a quien sabe explotarla. Muy próximo al famoso control, en el 124 de Friedrichstras (Pasa a la página siguiente) Memorias de la Stasi El Check Point Charlie era el más importante de los pasos fronterizos entre las dos partes de la ciudad ción local en el Estadio Olímpico, que albergó los Juegos de 1936 y la final del Mundial de Fútbol 2006. Los James Bond de turno operaban tras la fachada de un organismo del Departamento Político de la Comisión Británica de Control para Alemania. No fueron los únicos en utilizar edificios públicos para tareas de guerra secreta. El NKVD ocupó el hospital San Antonius en Karlhorst, mientras el GRU (espionaje militar soviético) lo hacía en un bloque de casas de Wünsdorf. En el barrio de Karlhorst se instaló también el Cuartel General de las fuerzas de ocupación soviéticas, en un inmenso complejo de 150 hectáreas que fue Escuela de Ingenieros del Ejército alemán. En cuanto a los norteamericanos, utilizaron el Instituto de física Kaiser Wilhelm, antes Abundan en Berlín los museos y la parafernalia kitsch de la Guerra Fría