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21 10 07 VIAJES Berlín Nido de espías Dividida por la Guerra Fría, Berlín fue un nido de espías, un desgarrador escenario en las novelas de Le Carré. Un recuerdo que aún persiste indeleble para el viajero TEXTO Y FOTOS: FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ ESCRITOR educida a escombros en la II Guerra Mundial, Berlín ha sabido renacer de sus cenizas y es hoy una de las capitales más dinámicas de Europa. Una moderna urbe reconstruida y una asombrosa síntesis de estilos arquitectónicos y urbanismo avanzados, con una red de transportes públicos modélica. Marcada por un destino que la convirtió en escenario principal de las dos ideologías totalitarias más importantes del siglo XX- -nazismo y comunismo- durante 28 años fue una ciudad dividida por un Muro, algo que tardará tiempo en olvidarse. BerlínOeste quedó reducida a una isla y un puesto avanzado de 480 kilómetros cuadrados y 2,5 millones de habitantes en el corazón del Telón de Acero, mientras Berlin- Este sobrevivía en su triste papel de trinchera de dos mundos. Dada su estratégica situación en el corazón de Alemania del Este, era inevitable que la ciudad se transformara en un nido de espionaje. Desde 1945, Berlín fue un hormiguero de espías, una encru- R cijada de compraventa de secretos con miles de agentes a la sombra del Muro. Durante mucho tiempo, los espías formaron parte de la historia berlinesa, le imprimieron carácter y le proporcionaron un halo especial que quedó reflejado en multitud de novelas y películas. El espionaje en Berlín forma ya parte de sus señas de identidad pretéritas; unos rastros que van camino de olvidarse pronto, degradados en pacotilla turística que se vende en las tiendas de souvenirs De toda esa actividad sólo queda la evocación. Una memoria que, en definitiva, dice o recuerda cosas distintas a cada uno de los que, de un modo u otro, participaron como vencedores o vencidos en el gran drama colectivo de la división europea y alemana. Dieciocho años después de la caída del Muro, los vestigios de la Alemania comunista aún despiertan cierto interés morboso, pero sólo como atracción turística y sensación de haber estado allí en el sitio exacto donde alguna vez estuvo a punto de iniciarse la III Guerra Mundial. La Puerta de Brandenburgo, con su imponente severidad, vuelve a ser hoy el centro neurálgico del Berlín. En sus aledaños, las embajadas de las cuatro antiguas potencias ocupantes (Rusia, Reino Unido, EE. UU. y Francia) siguen ostentando su presencia, muy cercanas entre sí, como si quisieran demostrar que los viejos tiempos se han olvidado, pero no tanto. La CIA, el KGB (antes NKVD) el SIS británico, la Stasi germano- oriental y el BND del Oeste que dirigía Reinhard Gehlen, el General Gris fueron los principales antagonistas en la batalla de espías de Berlín, y sus huellas son todavía visibles. Apenas terminada la guerra, los espías británicos operaban desde la plaza Fehrbelliner; luego el Servicio de Inteligencia Británico estableció en 1946 su esta- La Puerta de Brandenburgo era guardada antes por el Ejército Rojo. Hoy es emblema de una deslumbrante urbe AFP