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14 10 07 CLAVES DE ACTUALIDAD El magistrado vuelve a estar bajo los focos tras encarcelar a la plana mayor de Batasuna Garzón El juez que se creyó el proceso El titutar del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional vuelve por donde solía al encarcelar a la cúpula batasuna, a la que, derruido el proceso ya no ve como izquierda abertzale POR BLANCA TORQUEMADA FOTO IGNACIO GIL al haber pasado de instruir el ambicioso y valiente macrosumario 18 98 contra el entramado político, social y económico de la banda etarra a no considerar delictiva la rueda de prensa de Arnaldo Otegi tras el atentado de la T- 4. Ahora, el titular del Juzgado Central de Instrucción número cinco ha vuelto por donde solía y no ha dudado en cazar implacablemente a la llamada mesa nacional de Batasuna en la localidad guipuzcoana de Segura. Casi veinte años después de su llegada a la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón (nacido en la localidad jienense de Torres hace 53 años) sigue sin apearse de la montaña rusa de su forma de entender el ejercicio de la judicatura, a lomos del vértigo y (por qué no) de una cierta osadía. Le importa, y mucho, lo que se dice de él. Es consciente de que no provoca indiferencia (o se le admira o se le aborrece) y sabe manejar los resortes mediáticos. Pero no es un juez huero o un mero fuego de artificio. Trabaja a destajo y se toma muy en serio su labor, según Admirado y odiado ay que hablar hasta con el diablo (27- IX- 2006) Estas palabras de Baltasar Garzón acompañaron su reentrée en la Audiencia Nacional después de un año de excedencia en los Estados Unidos y situaron al cuestionado magistrado en el lado del proceso de José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora, roto el alto el fuego Garzón ha llegado a la conclusión de que ese diablo (o, al menos, diecisiete H de las criaturas más significadas del averno de Batasuna) está mejor encarcelado, cuando sólo han transcurrido nueve meses desde su auto de enero, en el que instituyó jurídicamente la existencia de una izquierda abertzale independiente de los dictados de ETA. Siempre bajo los focos, el juez no se está librando de feroces embates críticos que ponen de relieve su pendulante ejecutoria antiterrorista en los últimos tiempos, Tras su fallida incursión en política de la mano de Felipe González y la tormenta de los GAL, su fluida relación con Zapatero ha restañado parcialmente aquella herida